¿Queremos crear empleo? Salgamos del euro y de la UE

Queridos amigos, dejadme empezar esta intervención citando las palabras de
una gran personalidad del europeísmo español: su Alteza Real el Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón.

El pasado 17 de enero de 2014 decía nuestro futuro rey (si un proceso constituyente republicano y federal no lo remedia): “Europa es, para los españoles, una fuente de esperanza para el futuro no solo para resolver la crisis económica sino para afrontar los retos que el siglo XXI nos plantea en un mundo globalizado en constante transformación. Un siglo XXI en el que Europa, en que las convicciones y valores que inspira y representa el proyecto europeo estén presentes y ocupen el lugar que merecen en el concierto internacional”.

Estas sabias palabras fueron pronunciadas por el último vástago de una saga de grandes reyes que tanto han aportado a la paz y a la prosperidad de Europa y del mundo mundial: los Borbones. Remarquemos entre otros nombres señeros de esa gloriosa saga la figura de Luis XIV de Francia a quien debemos obras tan magníficas como la guerra de los treinta años (1618-1648-1659); o el inicio de la colonización francesa de Santo Domingo, enclave que permitió que durante todo el siglo XVIII se permitiera a un millón de paganos de color (negro) conocer las delicias de la civilización europea y del mensaje europeo por excelencia: el cristianismo; o la colonización del Canadá.

Desgraciadamente para Europa, la saga borbónica se extinguió en Francia un malhadado 21 de enero de 1793 ( 220 años) fecha en que algunos malvados se empeñan en ver un acto fundacional de la democracia y de la modernidad. A pesar de diversos intentos de los Borbones de volver a por sus fueros, en ese país reina hoy un régimen republicano, fruto del jacobinismo y de esas perniciosas doctrinas de la igualdad que hozaron y hozaron en el subsuelo de la sociedad, para salir a la superficie en diversas ocasiones: 1830, 1848, 1871, 1936 y 1945.

Afortunadamente para el europeísmo, en nuestro país, nos hemos librado de la hidra del igualitarismo desmesurado, la democracia y del republicanismo. Gracias a ello, el ilustre europeísta don Felipe de Borbón podía entregar la medalla de Carlos V a otro ilustre europeísta: José Manuel Durao Barroso que, como dijera con certeras palabras ese mismo día 17 de enero el tercer gran europeísta que asistió al memorable acontecimiento, don Mariano Rajoy “…ha guiado con mano firme la nave europea durante una década” ( fin de la cita).

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