Por la boca muere el pez

Joan Martí. LQSomos. Octubre 2017

Por la boca muere el pez (o al menos el deprimente PSOE de Pedro Sánchez)

Ya en anterior post (Tribulaciones) hablábamos del incomprensible y preocupante silencio del PSOE sobre la cuestión catalana. Ahora ya ha hablado (hacer, lo que se dice hacer ya lleva en ello al alimón con Rajoy varios meses) y Pedro Sánchez ha demostrado lo que se intuía, que es un bluf, un simple cartelón electoral del PSOE, haciendo bueno el refrán ese de que “por la boca muere el pez”. Ahora se ve, por fin, lo que realmente propone. En concreto:
-Apoya la aplicación del 155, o sea la suspensión de la autonomía catalana.
-Niega el reconocimiento del derecho de los catalanes a decidir si quieren seguir en España o no, ya que la reforma que propone es únicamente para «conseguir» que se queden, obligados sí o sí, como hasta ahora.
-No reconoce el derecho a la autodeterminación.
-No le preocupa la represión de los catalanes que escandaliza a Europa ni el encarcelamiento de Puigdemont y otros políticos soberanistas, algunos elegidos democráticamente (se decía que en España no había presos políticos, que estaban todos en Venezuela)… etc., etc…

¿Cómo podríamos diferenciarlo entonces del PP o del C’s falangista? Imposible, misión imposible….
Es la sinsustancia (o mejor dicho la verdadera sustancia antidemocrática y centralista) del PSOE vista negro sobre blanco. Por fin dice algo concreto y lo que propone a estas horas de la película denota que no ha entendido nada y que ya no le valen las frases vacías de plurinacionalidad nacional o conceptos grandilocuentes como el Estado social de Derecho y todo eso (por cierto, que repetidamente confunde Estado de Derecho con Estado Social de Derecho, lapsus por el que suspenderían a cualquier estudiante de primero de Derecho Constitucional… ¿Este hombre no tiene asesores?).

Es incapaz de aportar solución alguna al problema en los términos en que se halla actualmente planteado y estancado. El PSOE, además de no haberlas aportado ni obtenido resultado alguno en casi 40 años, tampoco ahora concreta solución posible de consenso con los varios millones de catalanes que quieren votar y decidir y, por supuesto, tampoco podría prosperar la reforma constitucional que retóricamente dice proponer, vistos los 3/5 y 2/3 que se requieren para cualquier reforma, la aritmética y la cerrada oposición del PP y del falangismo de C’s.

Es lo cierto que estos tres partidos no están por permitir que los catalanes decidan ELLOS SOLOS si quieren estar o quieren irse. Pero, con el máximo respeto y admiración a la militancia de base y a los votantes del PSOE, hay que decirlo con claridad: Desde los valores de la izquierda, la justicia y la legitimidad democrática, lo único coherente desde el punto de vista de un demócrata -que como mínimo debería ser el planteamiento del PSOE- es:
A) Recoger en la reforma constitucional el derecho de los catalanes a votar ELLOS SOLOS su mantenimiento en el Estado o su separación y
B) Eliminar las competencias aberrantes de comisariado político colegiado del Tribunal Constitucional para enmendar la plana y anular la voluntad de los votantes y de los parlamentos español y catalán, como hizo en el 2010 ** dando origen al drama social y humano que estamos viviendo en los últimos meses.

** Hago referencia al manido argumento falacia de que hay que cumplir la Ley y la Constitución, de que el referéndum se ha celebrado sin garantías, etc., con el que nos machacan cada día en los medios los opinadores y todólogos del sistema. Habrá que recordar que el problema es que a los catalanes no se les ha dejado hacer un referéndum normal (como ellos querían) sino que se les ha perseguido las urnas y a palos, por lo que no se puede hablar de las limitaciones del referéndum celebrado, que las tiene, obviamente, como responsabilidad de los soberanistas, aunque de todas formas nadie ha impedido ir a votar a los que no fueron, salvo las consignas y las prohibiciones de sus partidos, los medios de comunicación y la policía, los cuales no son independentistas… Por otra parte, mil veces hay que recordar lo que sistemáticamente se olvida faltando de forma indecente a la historia y a la verdad: que el ORIGEN DEL PROBLEMA es que en 2006, dentro de la Ley, la Constitución y el Derecho, los catalanes hicieron un Estatuto que aprobó el Parlamento catalán, luego el español y luego los catalanes en referéndum… para que después 12 miembros del TC (ni siquiera jueces de carrera, sino simples militantes o simpatizantes del PP y del PSOE, con su criterio particular más o menos cualificado y tan político como opinable) se ciscaron en el Estatuto catalán mediante una sentencia política infumable que asombró a propios y extraños. Para cualquier mente lúcida normal y para cualquier persona observadora y ecuánime que haya seguido el asunto con atención en los últimos 20 años, e incluso para un marciano desavisado que desembarcara en Catalunya, -más allá de la prevalencia de la legitimidad del derecho a decidir sobre la Legalidad formal que lo impide o limita-, resulta imposible confiar en la Constitución, las leyes y el Derecho cuando la voluntad política militante de 12 personas constituida en un Tribunal “formal” se impone sobre la de 40 y pico millones de personas y lleva a esta situación (mutatis mutandis y haciendo política ficción y un poco de caricatura. Es como, si tras aprobar la Constitución española del 78 los españoles en referéndum, ese mismo tribunal citado hubiera decidido anularla o reformarla, con lo que en esta aritmética revolucionaria en la que 12 > que 40.000.0000 ya solo cabría poner a Groucho Marx de presidente y hablar del Derecho y las leyes como de la parte contratante de la primera parte que es la parte contratante…).

Referencia: La entrevista a Pedro Sánchez, clic aquí

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