La cama frente a las trincheras

Mariano Muniesa*. LQS. Abril 2019

«No me preocupa si se nos ha tomado en serio o no. Lo que me preocupa es que nos hayan escuchado…. el humor también es un arma muy potente para luchar a favor de cualquier causa. Nadie le ha dado a la paz una oportunidad completa»

En Gibraltar, zona en la que aunque desde hace décadas existe un conflicto sobre el uso y la soberanía entre España y el Reino Unido sobre ese territorio, pero que sin embargo, es muy poco conocido fuera de nuestras fronteras, se celebró –seguramente por ser precisamente territorio británico en litigio, pero cuya controversia sobre su soberanía no era conocida para el gran público- el 20 de marzo de 1969 la boda entre John Lennon y Yoko Ono.

La ceremonia en sí apenas tuvo publicidad y no hubo apenas medios de prensa que la cubrieran en tanto en cuanto la pareja intentó por todos los medios no convertirla en un circo mediático, como sucedería en cierta manera dos años después con el enlace matrimonial entre Mick y Bianca Jagger en Francia. Ahora bien, lo que sí pretendieron deliberadamente fue convertir su viaje de bodas en un auténtico acontecimiento político, social y mediático a favor de la lucha por la paz en todo el mundo. Y desde luego lo consiguieron, en tanto en cuanto 50 años después aún se recuerda y aún se considera un hito en la historia de las luchas pacifistas internacionales el famoso “Bed In” protagonizado por John y Yoko en la habitación 902 – actualmente 702- del Hotel Hilton de Amsterdam, en Holanda, hace ahora medio siglo, entre el 25 de marzo y el 1 de abril de 1969.

Se realizó una amplia convocatoria de prensa tanto a nivel local como internacional a la que acudieron periodistas de todo el mundo para ser testigos e informar para sus medios de un acto de protesta que en realidad, no era en absoluto novedoso, aunque poco conocido para el mundo capitalista occidental. Como forma de protesta ante el conflicto en Vietnam y todas las demás guerras existentes en aquel momento en el planeta –incluida la guerra no declarada, pero latente entre China y la URSS en aquellos años, con la carga de amenaza de conflicto nuclear que conllevaba- John y Yoko decidieron “encamarse”, es decir meterse en la amplia cama matrimonial de la suite del Hilton, decorar toda la habitación con motivos relacionados con el pacifismo, y convocar allí, conscientes de su poder de atracción mediático, a periodistas de todo el mundo para convencerles de la necesidad de informar en sus medios sobre la importancia de denunciar y criticar las políticas militaristas, el imperialismo, y sobre todo, la exigencia de renunciar a la violencia y a la guerra, la necesidad de apostar por la paz.

Simplemente acostados, con sus pijamas y rodeados de lemas por la paz y contra la violencia, la pareja recibió en su habitación de tal guisa durante 7 días a periodistas de todo el mundo para hacerles partícipes de ese mensaje. En el ambiente de la época se pensaba que dado el espíritu provocador e iconoclasta de John Lennon, siendo conocidas sus tensiones con las autoridades norteamericanas e incluso por la controversia producida por la portada del álbum «Two Virgins»la que John y Yoko aparecían desnudos, no faltaron periodistas que esperaban acudir a la suite del Hilton para presenciar en directo algo parecido a un “orgasmo por la paz”, pero no, no fue así. La pareja, aunque en la cama y conocidas sus posiciones a favor del amor libre, no utilizaron el sexo para dar carnaza a la prensa sensacionalista. Conscientes de su potencial mediático, tomaron este “bed In”, como lo que realmente era, un acto de protesta contra la guerra y de concienciación a la sociedad sobre la necesidad de movilizarse contra las políticas que favorecían los enfrentamientos armados.

Toda vez que terminó su luna de miel de protesta, John y Yoko enviaron bellotas a los jefes de estado de varios países del mundo con la esperanza de que los plantaran como un símbolo de paz, hecho al que se hace referencia en la letra de la canción “The Ballad Of John & Yoko” («Cincuenta bellotas atadas en un saco») y pronto la mayoría de los medios de prensa, cada vez que tuvieron oportunidad de acercarse a Lennon, le insistían en que era lo que pensaba sobre si su iniciativa había tenido o no éxito, sobre si le habían tenido o no en serio. “No me preocupa si se nos ha tomado en serio o no. Lo que me preocupa es que nos hayan escuchado. Y en cualquier caso, nosotros nos preciamos de tener mucho sentido del humor, y el humor también es un arma muy potente para luchar a favor de cualquier causa. Nadie le ha dado a la paz una oportunidad completa», -dijo-. «Gandhi lo intentó, Martin Luther King lo intentó, pero fueron fusilados». Proféticas palabras.

Sin menoscabo del valor de la iniciativa emprendida por Yoko y John, no fue algo inventado al cien por cien por ellos. Los “Bed-Ins” pueden ser, en cualquier caso, los nietos más perezosos de los “Sit-Ins”, actos de protesta durante los cuales los manifestantes se sentaban frente o dentro de una agencia gubernamental, una empresa privada, una universidad u otro edificio para expresar su insatisfacción con el status quo. Uno de los ejemplos más famosos proviene de la época de la lucha por los Derechos Civiles en los USA, cuando cuatro estudiantes afroamericanos de la Universidad Estatal Técnica y Agrícola de Carolina del Norte entraron a un mostrador de Greensboro Woolworth, pidieron café y, cuando se les negó el servicio por una política que establecía servir solamente a blancos en este tipo de negocio, permanecieron pacientemente sentados, sin moverse, a espera de que el mundo lo viera.

Y funcionó. E incluso, si se me permite como anécdota, mencionar la película española «Verde Doncella» de 1968 protagonizada por Sonia Bruno, Juanjo Menéndez y Antonio Garisa, en la cual el padre de la protagonista, antiguo combatiente republicano en la guerra civil en el argumento, aparece siempre acostado y asegurando que no se levantará de la cama hasta que estalle la huelga general que derribará al régimen de Franco.

En 2010, el centro de arte contemporáneo de Liverpool “Blue-coat”, organizó un evento de 62 días de duración, “Bed-In at the Blue-coat”, que utilizó el evento de Lennon & Ono en Amsterdam como plantilla para 62 actuaciones diarias de artistas, activistas y grupos comunitarios. Yoko les dio su bendición y les envió un mensaje de video coincidiendo con el que habría sido el 70 cumpleaños de Lennon y terminó el 9 de diciembre, la fecha que marcó 30 años desde su muerte. Asimismo, se hizo referencia al evento en la canción de Oasis «Don’t Look Back in Anger», en la que Noel Gallagher canta «Voy a comenzar una revolución desde mi cama / porque dijiste que los cerebros me habían subido a la cabeza». La última parte de la letra fue supuestamente pronunciada por Lennon durante una conversación grabada que tuvo lugar en su habitación en el Hotel Dakota en 1980. Artistas inspirados en la protesta de Lennon y Ono, dentro de una innumerable lista, reinventaron el “Bed-In”. Por ejemplo, Billie Joe Armstrong, cantante de Green Day y su esposa, Adrienne, quienes «realizaron» una cama similar con un póster sobre sus cabezas que decía «Haz el amor, no la guerra» en español.

Siempre será mejor hacer al amor y no la guerra. ¿Verdad?

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* Nota original del diario “La Región”

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