La filoskerdos que sostiene la corona del virus

Miguel Gabrielli. LQS. Septiembre 2020

“Somos dominados por un grupo de personas relativamente pequeño que entiende los procesos mentales y los patrones sociales de las masas… la propaganda es el brazo ejecutivo del gobierno invisible.” (-Edward Bernays)

En este capítulo opino sobre lo que, según creo ver, serían algunas de las causas de la reafirmación y profundización del neoliberalismo – a pesar de sus indiscutibles excesos y desventajas-, y de la necesidad de gran parte de la sociedad de tomar conciencia de las consecuencias que ello implica, en lugar de seguir alienada con las “bondades del consumo y las nuevas tecnologías”.

Desde que el mundo se paralizó por la existencia de un nuevo virus respiratorio, distintas opiniones se escucharon con relación al Nuevo Orden que está naciendo, supuestamente como consecuencia de la aparición del Covid 19.
A diferencia de algunos, pienso que ésta desafortunada epidemia, contribuyó a acrecentar y afianzar las peores facetas de ese degradado sistema económico que originariamente tuvo como principio fundante a la libertad en todos sus aspectos.
Entiendo que independientemente de la ideología que cada uno tenga o no, es necesario actuar con urgencia para intentar frenar lo que puede terminar en una verdadera septicemia de desigualdad, de avasallamiento de las instituciones democráticas, de exclusión, de caos, que el llamado “nuevo orden” está concretando con éxito.

Para ello pensé- imitando a los científicos- estudiar las características y “principios” del verdadero VIRUS que nos está enfermando. El VIRUS sistema que coronó el individualismo, el materialismo y la mentira, entre otros y que sin embargo resiste a cuanto remedio o vacuna se aplique.
Lógicamente que la ideología- en éstos momentos- es absolutamente secundaria a la economía, pero en mi opinión para poder resistir al indiscriminado avance del neoliberalismo sobre todos los derechos ganados a lo largo de la historia, me parece importante analizar porque razón le costó tan poco trabajo a aquél, manejar los procesos mentales y los patrones sociales de la sociedad.
Porque si el Virus- Sistema es tan nocivo, ¿Cómo logró seducir a gran parte del mundo?; ¿Cómo llegó a generar tanta desigualdad, injusticia, opresión e imponer sus asfixiantes exigencias con la total complacencia y pasividad de la sociedad?
Desde ya adelanto que las imprecisiones técnicas del presente análisis se basan en mi necesidad de entender las fundamentaciones ideológicas que fueron colonizando la subjetividad humana, para intentar pensar una alternativa de resistencia, pero sin ninguna pretensión de intelectualidad.

Para ello, me remití a la filoskerdos, (amor al lucro) del capitalismo- permítanme el neologismo- por respeto a la filosofía (amor a la sabiduría) y , de un artículo titulado “los Fundamentos Filosóficos del Capitalismo”, donde el autor explicaba las iluminadas deducciones de Ayn Rand, extraje algunos conceptos de lo que ella denomina Ética Objetivista. Los otros 2 componentes de “su filosofía”, la Metafísica y la Lógica, en mi opinión, no tienen la relevancia de La Ética donde encontré lo conceptos más elocuentes que durante años nos fueron infiltrando de distintas formas y contribuyendo al éxito del sistema.

1) ”El estándar de valores de la Ética Objetivista es aquello que se requiere para la supervivencia del hombre como tal”.
-Coherente con un pensamiento materialista o utilitarista, todo lo que sea útil ”para la supervivencia del hombre”, entra en el estándar de valores del capitalismo. El enunciado de su premisa, fácilmente justifica cualquier accionar individual o colectivo que “amenace la supervivencia del hombre”; corroborado “por el código de valores” que se transcribe a continuación.

2) “La Ética se encarga de definir un código de valores adecuado, y por lo tanto, estudia al hombre como individuo y no en sus relaciones con los demás. Entonces, si la acción de un hombre está orientada a la supervivencia, él será lo más importante para sí mismo. El egoísmo es el motor de las acciones humanas.”
– Solamente es ética la acción del hombre (sin calificarla de buena o mala) que sirve para su subsistencia. Me pregunto si la contaminación ambiental, los agroquímicos, la comida chatarra, las drogas, los fármacos, las armas, el hambre, la desigualdad, debieran ser mencionados como “valores al servicio de la supervivencia” de todos los hombres o sólo de quien los provee.

3) “La vida es el medio por el cual se obtienen y conservan los valores. Los tres valores cardinales de la Ética Objetivista son: Razón, Propósito y Autoestima, y sus correspondientes virtudes son: Racionalidad, Productividad y Orgullo.…”
-Si los conceptos rectores que debieran constituir una guía para el comportamiento humano,no mencionan ningún valor moral; sino por el contrario, la supervivencia, la existencia, la razón, la productividad del hombre individualmente definen lo que es “el bien” para el hombre, queda fácilmente legitimada cualquier acción del hombre que tenga como finalidad una supervivencia productiva.

Ryan menciona la Razón (que es una capacidad, una facultad) como el primer valor: Comenzando la justificación de “su Ética” lo explica:

“El subconsciente del hombre es como una complejísima computadora cuya función principal es la integración de las ideas… El programador final del subconsciente es la clase de filosofía conscientemente elaborada”, es decir, es racional el hombre que integra sus ideas de acuerdo a la filosofía programada en su subconsciente por el capitalismo; no comulgar con ella es ser Irracional.

Luego menciona el Orgullo como Virtud de la autoestima (cuando en realidad, el orgullo, es un exceso de estimación hacia uno mismo por el cual se cree superior a los demás) o sea un gran defecto. Y si bien la autoestima, como la razón no son valores, La Dignidad sí lo es y es justamente la virtud de la autoestima. Posiblemente, mencionar la Dignidad como valor puede obstaculizar muchas actividades productivas y/o la supervivencia de los verdaderos beneficiarios de estos preceptos mencionados como “valores éticos”.

Lo que deduzco es que lo que el neoliberalismo fue transmitiendo durante años es que el que no piensa como el sistema es un irracional (típico razonamiento totalitarista), el que no tiene un propósito productivo -bueno o malo- no obtendrá autoestima ni orgullo y por ello su vida no puede obtener ni conservar ningún valor.

Lo precedentemente expuesto consolidó en mí la creencia que dos elementos más de este Sistema, contribuyen a su contagio masivo y dificultan su erradicación.

Aunque resulte repugnante mencionar el orgullo como una virtud, al hacerlo, legitima “su valor” en el contexto ideológico que Ryan desarrolla ya que genera en el hombre común, la errónea idea de sentirse superior a los demás por lo que logra adquirir productivamente. ¿Pero es suficiente mencionar como valioso a la autoestima y al orgullo para convertirnos en seres racionales, productivos, egoístas , obedientes y merecedores de la existencia?

Y aquí según mi opinión es donde radica otra de las claves de su éxito:
El neoliberalismo conoce muy bien ese otro defecto, esa cualidad de los seres humanos que hace disminuir nuestras defensas morales: LA VANIDAD.

Y son los bienes materiales, el consumo, el que satisface la vanidad en sus dos acepciones: en un sentido inocuo, vanidad es entendida como cualidad de vano, vacío, hueco, falto de solidez. Y en su peor versión: como forma de generar y/o aumentar el engreimiento, el individualismo, la presunción, el “ego”, el narcisismo, la soberbia, el orgullo, entre otras.

No puedo dejar de citar a Montagne cuando expresó: “La filosofía nunca me parece tan acertada como cuando combate nuestra presunción y vanidad, cuando de buena fe reconoce su indecisión su debilidad y su ignorancia”…

El otro aspecto del Sistema, si bien no le es propio, ya que históricamente es común a cuanto régimen, poder, ideología, producto comercial, quiera imponerse, es la Comunicación : Harold Lasswell estudió las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas. En su libro Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1927) expresó: “Inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”. Edward L. Bernays, también uno de los pioneros en el estudio de la psicología de masas, escribió en su libro “Propaganda” (1928): “La manipulación deliberada e inteligente…. de las opiniones de las masas es un elemento importante en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente…”

Y la comunicación neo-liberalista cumple el objetivo del Sistema de programar el subconsciente con “sus valores” de que lo importante es razonar como el sistema, ser productivo y agrandar su autoestima y su orgullo con el consumo, sin haber sido necesario expresarlo con esa crueldad. Para eso está el cine, libros, propagandas, armados de holywood, terroristas, enemigos, pandemias, redes sociales, internet, es decir, todo lo que sea necesario para que la sociedad siga obediente, consumista, individualista, vacía, indiferente, temerosa y sumisamente respondiendo a la programación subconsciente que lo más importante es que esté orgullosa de su existencia racional (porque no cuestiona nada del modelo impuesto) y productiva.

Parafraseando en algo a Bauman, esta crisis -en mi criterio- no es más que una nueva confirmación de la solidez del virus- sistema, en su tarea exitosa hasta ahora de licuefacción de la sociedad que ha quedado expuesta a todo tipo de filtración. En este contexto, encuentro inútil intentar discutir ideas; si el único interés del neoliberalismo es acumular capital, creo que la mejor forma de resistir es hacer que su capital disminuya.

Desconocer que el neoliberalismo demostró conocer mejor los procesos mentales y los patrones sociales, para imponerse como sistema en el mundo alzando una triste supremacía sobre los sistemas existentes al “llenar con consumo” de manera rápida, fácil y lucrativa- aunque fútil y trivial- el vacío insondable de nuestras existencias en el siglo XXI, entiendo que sería una necedad.

Y solamente faltaba el Covid 19 para corroborar que a gran parte de ésta sociedad licuada, no le interesa la libertad ni la verdad; pero sí “su existencia consumista”- y lógicamente “su seguridad”, lo necesario para su supervivencia.

Pienso que debemos distinguir lo urgente de lo importante. Lo urgente: es concientizar a la sociedad que si acepta pasivamente el Nuevo Orden, con suerte puede llegar a quedar adentro de éste, pero nadie le va devolver la seguridad cuando el hambre arrecie.

¿Organizar una campaña de Apagar celulares, computadoras, televisores, media hora, una hora -por una causa noble- no sería más efectivo que seguir pensando sistemas económicos, ideológicos, políticos; mientras suben considerablemente las acciones de varias compañías como las tecnológicas? Es simplemente una idea.

Lo importante: es un trabajo más lento, coordinado, estudiado y complejo, que implique pensar un sistema de desprogramación de los “erróneos conceptos programados” por el neoliberalismo, de fundación en valores, de educación y de toma de conciencia de la sociedad para que se involucre seriamente en una participación ciudadana con el fin de construir gobiernos democráticos, fuertes y soberanos y no las aparentes democracias corporativas que actualmente lideran.

Siguiendo a Foucault la resistencia al poder debería consistir en estrategias, maniobras, ideas y tácticas que los no-poderosos pueden desplegar.

Pero pienso que si seguimos criticando individualmente la “nueva modernidad”, seguimos defendiendo nuestras posturas ideológicas, políticas, morales, nuestros egos, en lugar de organizarnos para coordinar una resistencia pacífica; estamos siendo los más serviles a sus intereses y permitiendo que las nuevas generaciones continúen revalorizando “el orgullo de tener”, sin haber podido conocer “la dignidad del ser”.

“Sin dignidad, la identidad se difumina. En su ausencia, los hombres no se definen a sí mismos, más se definen por sus captores, y por las circunstancias en las que están forzados a vivir.” –Lauren Hillenbrand.

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