La guerra de EE.UU. en contra de la tecnología 5G China

Joselin Garcia*. LQSOmos.

La guerra tecnológica y los temores estadounidenses han tenido un impacto marginal en la relaciones del gigante asiático con América Latina. Algunos paises se han sometido a las presiones de Washington contra el uso de la 5G, pero la mayoria continúa en negociaciones para su puesta en marcha

El presente texto señala que, pese al cambio de gobierno en EE. UU., la política y acciones emprendidas respecto a la contención tecnológica china se mantienen intactas, sigue ejerciendo presión internacional para evitar que otros países incluyan a las compañías chinas en sus procesos de transición digital, pero dicha estrategia ha tenido poco éxito en Latinoamérica, donde la tecnológica 5G se ve como un nuevo camino hacia la recuperación económica.

La expansión de la tecnología 5G ha sido un punto de inflexión en la guerra tecnológica entre EE. UU. y China. Durante la administración Trump se incluyó a la compañía Huawei líder en el desarrollo de dicha tecnología a la Entity List de EE. UU., acusándola de colaborar con el gobierno chino en operaciones de espionaje informático, y aunque el nuevo presidente Biden difiere en muchos puntos con la política exterior de su antecesor, se mantiene la idea de contrarrestar a China, prueba de ello es que ZTE otra importante compañía china ha sido sujeta a restricciones comerciales.

En esta línea el senado estadounidense aprobó en junio de 2021 un plan de 170,000 m. d para invertir en investigación y desarrollo. Esto con el propósito de incentivar a las empresas nacionales para fabricar sus propios semiconductores y evitar depender de la oferta asiática. Adicionalmente se destinarán 1,500 m. d al desarrollo de tecnología 5G y se buscará que las empresas Cisco, Juniper Networks y Qualcomm tengan mayor competitividad en el mercado global.

Los aliados de los cinco ojos que incluyen a EE.UU., Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Canadá han expresado igualmente sus preocupaciones respecto a la relación de Huawei con el gobierno chino y han rechazado que esta compañía entre a sus territorios. Esto podría retrasar su acceso a dicha tecnología por lo menos 2 o 3 años. La pregunta es si cualquiera de estos países tendrá las mismas reservas para implementar la tecnología 5G desarrollada por EE.UU. que tiene como antecedente la norma FISA-702. Ésta permite recabar datos físicos o electrónicos sobre cualquier persona no estadounidense que suponga un peligro para la seguridad nacional de EE.UU.

La guerra tecnológica y los temores estadounidenses han tenido un impacto marginal en la relaciones del gigante asiático con América Latina. Algunos paises se han sometido a las presiones de Washington contra el uso de la 5G, pero la mayoria continúa en negociaciones para su puesta en marcha.

La celebración del foro China-CELAC, durante febrero del 2021 en México, giró en torno a la cooperación para el desarrollo de tecnología digital, incluida la tecnología 5G, la inteligencia artificial y el internet de las cosas. Todo esto busca asistir a la recuperación económica de algunos sectores clave y revertir los estragos causados por la pandemia del COVID 19.

Huawei invirtió cerca de 500 m.d en México para construir un centro de soporte técnico. Chile, el país más avanzado de América Latina en la materia, inauguró la primera zona 5G de la región y Brasil anunció que en este año se hará la primera subasta para la licitación de contratos que se encarguen de instalarla. Todo apunta que para 2022 todas las urbes y el distrito de Brasilia contarán con tecnología 5G, y que igual que Chile, no dejará a Huawei fuera de las subastas.

Los retos que la región debe remontar para poner en funcionamiento esta tecnología se refieren a la falta de infraestructura y el tamaño de la inversión. Según la CEPAL, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú deberían invertir 50, 800 m.d. para habilitar tecnología 5G en sus espacios urbanos y alrededor de 120,070 m. d para abarcar todo su territorio. Cabe destacar que aún está inconclusa la cobertura total de los territorios con la red 4G, y que unos pocos países cuentan con el espectro liberado en el rango de 3.5 GHz para el correcto funcionamiento de la red.

El mismo informe señala que la transición tecnológica de la región podría incrementar el PIB latinoamericano entre $ 229,000 m.d. y 293,000 m.d. hasta 20307.

El que América Latina presente una postura neutral ante la guerra tecnológica entre las dos potencias no quiere decir que EE. UU. dejará de ejercer presión en diversos ámbitos para evitar perder la carrera tecnológica en la región. El embajador de EE. UU. en Brasil, Todd Chapman dijo en una entrevista que seguramente habrá consecuencias si el país decide incluir a Huawei en sus planes de desarrollo tecnológico, ya que EE. UU. se lo pensará dos veces antes de invertir en Brasil. Para Brasil, EE.UU. dejó de ser el principal inversionista y no es un socio comercial de suma relevancia. El retiro de EE. UU. en este marco sólo beneficiará a la presencia China.

El gigante asiático es uno de los socios comerciales más importantes de Latinoamérica, y los beneficios que supone la adopción de tecnológica 5G son innumerablemente mayores a los que supondrían dejar de lado a las compañías chinas. EE. UU. tendrá que buscar un garrote o una zanahoria más grande.

* Obela.org

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