La increíble (y en peligro) belleza de la arquitectura yemení

Por Paula Tomás*. LQSomos

Yemen sigue siendo uno de los países más desconocidos del mundo árabe. El largo conflicto armado iniciado en 2015 pero que todavía se extiende en nuestros días, así como la grave crisis humanitaria a la que se enfrenta el país hace de Yemen el gran olvidado de la Península Arábiga. Sin embargo, aunque es considerado uno de los países más pobres de la región, hay algo en lo que Yemen es más rico que ningún otro: la arquitectura

Uno de los hitos arquitectónicos de este país es la ciudad de Shibam, conocida como el Manhattan del desierto. Es una ciudad yemení cuyos orígenes datan del siglo XVI y todavía a día de hoy es vista como uno de los hitos de la planificación urbanística basada en la construcción vertical. La ciudad está completamente construida por edificios verticales que pueden alcanzar hasta los once pisos de altura y, lo más increíble de todo, es que están construidos con barro cocido al sol. En 1982 la UNESCO declaró esta ciudad como Patrimonio de la Humanidad debido a su increíble valor arquitectónico. Siguen habitadas a día de hoy, pero durante toda su historia han tenido que resistir a vientos, sequías y riadas. Sin embargo, estas no han sido las únicas amenazas, si no que en 2015 un coche bomba detonado por un grupo islamista causó varios daños en la zona, lo que hizo que la UNESCO pasara a reconocer este lugar como Patrimonio en Peligro.

Sin lugar a dudas, otra de las maravillas de la arquitectura yemení es la capital, Saná. Es uno de esos lugares en los que uno no puede comparar la arquitectura con nada que haya visto anteriormente ni con ningún otro lugar del mundo. Dejando de lado los conflictos y las turbulencias que han sacudido al país recientemente, estar en Saná es como volver a la Arabia más profunda gracias a sus casas hechas con ladrillos de barro y a los increíbles adornos que hay en todas y cada una de sus ventanas.

Sana es considerada una de las ciudades más antiguas del mundo y más allá de sus increíbles edificios, otra de las maravillas arquitectónicas de la ciudad es que cuenta con más de cien mezquitas. Entre ellas destaca La Gran Mezquita de Saná, considerada por las escrituras islámicas como una de las primeras mezquitas del mundo árabe que además se remonta al período de Mahoma, por lo que tiene un valor incalculable. Además, también en la capital yemení se encuentra una de las mezquitas más grandes del mundo, la mezquita al Saleh.

Otra de las maravillas arquitectónicas de este país, es el conocido palacio Dar Al-Hajar. Situado no muy lejos de la capital, es un palacio que asombra por su calidad arquitectónica ya que está construido sobre una roca. Contemplándolo tienes totalmente la sensación de estar en un cuento, como paseando por las calles de Saná. Es un palacio que cuenta con cinco plantas y que sigue el modelo de la típica y tan característica arquitectura yemení. Sin lugar a duda, tanto su decoración como su emplazamiento hacen de este castillo uno de los símbolos más característicos de Yemen.

Por último, me parece importante también hablar sobre la particularidad de la arquitectura de las casas de las zonas montañosas del país. Y es que, Yemen es todavía a día de hoy un país donde una gran cantidad de la población vive en zonas montañosas alejada de las grandes ciudades. Allí, la arquitectura tiene una singularidad única, ya que está totalmente integrada en el paisaje. Las construcciones están presentes en los lugares más inesperados, haciendo del paisaje una maravilla totalmente inusual y única.

Después de observar más detenidamente algunas maravillas que forman parte de la arquitectura yemení, una de las más bonitas de todo el mundo, podemos observar que tiene unas características únicas. No queda duda alguna de que la arquitectura en Yemen es especial por el uso de la tierra como material de construcción. Dependiendo de la región se usan técnicas y materiales diferentes pero todas ellas incluyen como material el barrio, la pizarra y otras piedras. Otra de las características que se observan a primera vista es la decoración de las ventanas, así como el normalizado uso de vidrieras. Además, cuando hablamos de arquitectura religiosa, destaca la gran cantidad de mezquitas que hay alrededor del país, aunque el elemento más característico de la arquitectura yemení en este sentido son los minaretes, las torres de las mezquitas desde donde se llama a la oración a los musulmanes. Por último, también merecen una mención aparte las puertas, la mayoría de ellas realizadas con madera y con diseños totalmente únicos.

De lo que no queda duda alguna es de que la arquitectura yemení es única y ha sido capaz de resistir a todo tipo de amenazas. Yemen, a través de su arquitectura ha sabido mantener ese modelo de vida más tradicional que apuesta por conceder más importancia a la vida vecinal y a las relaciones personales.

* Paula Tomás es periodista y máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos por la Universidad Autónoma de Madrid.
Nota publicada en el digital «Al Fanar»

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