La Infanta Cristina no es normal y lo que está pasando, tampoco

Hace unos días, la Infanta Cristina se quejaba amargamente de no poder llevar una "vida normal". ¿Se quejaba? Sí, se quejaba. Tenía razón la Infanta, su vida no es normal. Su vida es mucho mejor que la de los ciudadanos "normales" que ni hemos nacido en una Familia Real, ni cobramos del erario público sin que se sepa muy bien a cambio de qué, ni tenemos un puestazo en "La Caixa" por nuestro apellido como mejor cualificación, ni estamos casados con un bribón como su santo Urdangarín.

Si Cristina fuera "normal" seguramente a estas alturas estaría en paro, con el marido en la cárcel y quien sabe si a las puertas de que la entidad donde tuviera la hipoteca (¿La Caixa?) la tirara del piso. Porque la "gente normal" vive en pisos y no en palacios, y sufre desahucios. En palacios viven los reyes, los ladrones de alto standing y poco más. Por supuesto que si siendo "normal" se viera en la tesitura de tener que salir tarifando de su vivienda, nada de escaparse a Washington, como mucho se podría ir a la casa del pueblo o a esa segunda residencia que algún familiar ya mayor ha dejado de usar y que está siempre vacía.

Madre de cuatro hijos como es, si la Infanta viviera una "vida normal", tendría el corazón en un puño por el futuro de sus vástagos ya que, al paso que vamos, su mundo parecerá más una trampa que un lugar en el que vivir. Además, uf, cuatro hijos para dos padres sin cualificación son una barbaridad. Por si faltara algo, igual alguno de esos hijos estos días aparecía por casa con moratones por culpa de las porras de esos policías que habitualmente la protegen a ella cuando va de acá para allá. Porque si Cristina fuera "normal" alguno de sus hijos podría haber participado en esas manifestaciones que los estudiantes están haciendo para reclamar más dinero para su educación y menos para los bancos. Esas manifestaciones que la policía está reprimiendo como si la seguridad del sistema estuviera en juego.

Tener manía a los bancos es propio de "gente normal", por eso la Infanta no se la tiene. Eso que se ahorra. Los banqueros, que tan bien tratan a su distinguida familia, están logrando que las personas de "vida normal" sufran un tembleque permanente. Un tembleque que Cristina desconoce. De desregulación en desregulación, los ricos (y sus aliados, los políticos, esos que le besan la mano con tanta fruición) van acabando con todos los derechos sociales y las garantías laborales de los "ciudadanos normales". Los "anormales" eso no lo perciben. Les pasa como a los coches de lujo que no notan los malos tiempos ya que mientras se desmoronan las ventas de los coches "normales", las suyas se multiplican por dos.

La Infanta Cristinatiene una vida tan poco "normal" que su reino (!) no es de este mundo. En su universo no existe la política cuando para la gente con "vida normal" la política es la única esperanza para que esta llamada crisis no acabe en una tranformación del sistema que nos convierta en simples súbditos, mano de obra barata y votantes narcotizados. Eso sí, de darse esa triste situación, siempre quedará espacio para que los ciudadanos "anormales" sean caritativos con nosotros y demuestren pena por nuestro sufrimiento. Una pena que, sinceramente, yo no siento ante la queja de la Infanta Cristina de no poder llevar una "vida normal".

* http://juliaalvaro.blogspot.com/

Imagen publicada en el Jueves

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