Redacción. LQS. Mayo 2018

Para comprender bien el presente, es necesario conocer el contexto en el que se produjo la transición, y los límites que se impusieron a sangre y fuego. Porque esta transición, esta constitución, está teñida de sangre y no se fraguó en un clima de verdadera libertad.

Esta nota es la continuación de una serie de publicaciones recopilatorias que recogemos en La transición ensangrentada, una introducción para el recuerdo de l@s asesinados y represaliados en esa época que nos han impuesto como ejemplo de democracia… a golpe de tortura, detenciones y 159 vidas segadas. Y es que en este 2018 se cumplen cuarenta años de Constitución(¿?)

Ninguno de los crímenes aquí recordados han tenido su merecido castigo, ni siquiera han sido juzgados penal o políticamente como lo que son: asesinatos. Asesinatos de Estado.

1976

9 DE MAYO. MONTEJURRA (NAVARRA)

Manuel Fraga Iribarne era ministro de Gobernación (actual Interior). Sus servicios secretos –la cloaca del estado que nunca ha dejado de actuar– organizaron la Operación Reconquista utilizando a grupos de ultraderecha. Su objetivo era dar un golpe a la reunión anual de los carlistas que, en el decurso de los años, había adquirido un marcado carácter antifranquista. Estaban también invitadas a ella una veintena de organizaciones de izquierda. El escenario de tal reunión fue Montejurra. Hubo dos muertos y varios heridos por bala, La versión oficial habló de un “enfrentamiento entre grupos carlistas rivales”. La realidad es que el crimen fue ejecutado por pistoleros españoles y extranjeros integrados en la Triple A, Batallón Vasco Español, Guerrilleros de Cristo Rey, etc. como Jean Pierre Cherid, posteriormente miembro de los GAL.

Aniano Jiménez Santos (45 años) y Ricardo García Pellejero  (20 años). José Luis Marín García-Verde, el Hombre de la Gabardina, disparó a bocajarro a Aniano Jiménez Santos. José Lázaro Ibáñez, testigo presencial de los hechos, señala: “los ultraderechistas vinieron en marcha militar y al llegar a Irache, en la zona de la bodega, empezaron a insultar, a pegar porrazos y a tirar piedras. Aniano, que estaba a metro y medio de mí, se adelantó y se enfrentó. Aquel canalla le disparó a quemarropa. La Guardia Civil estaba custodiándolos descaradamente. Les exigíamos que interviniesen y nos dijeron textualmente que tenían órdenes de no hacerlo. Y nos metieron el fusil en el estómago, a nosotros.”

1977

La semana proamnistía de mayo de 1977 respondió a una convocatoria de movilizaciones y huelgas entre los días 8 y 15 de mayo, en las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, en reivindicación de una amnistía completa para todos los presos antifascistas, incluidos los encarcelados por “delitos de sangre”. La brutal represión desplegada por la Policía y Guardia Civil provocó siete muertos y numerosos heridos por bala.

12 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Rafael Gómez Jáuregui. 68 años. La respuesta popular a las manifestaciones es masiva. La Guardia Civil carga con sus jeeps contra los manifestantes, y dispara fuego real. Cándido Peña cae gravemente herido de bala en el pecho. Rafael Gómez Jáuregui cae muerto, acribillado por una ráfaga de subfusil.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

José Luis Cano Pérez. 27 años. En un lugar próximo, en la confluencia de la calle Calderería del Casco Antiguo con la Bajada de Javier la Policía Armada atrapó a José Luis Cano, al que habían visto tirar una piedra, y lo introdujeron en el bar Manuel (actualmente bar Imanol), donde fue golpeado y pateado. El disparo a corta distancia en la nuca, efectuado por un cabo de la Policía Armada, lo remata. Alfredo García, entonces alcalde de Ansoáin, fue testigo de los hechos y declara que siguieron golpeándole una vez que se escuchó el disparo. El cabo fue reconocido posteriormente por varios testigos, pero nunca llegó a ser procesado.

13 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Clemente del Caño Ibáñez, trabajador de la autopista Bilbao-Behovia atropellado por un vehículo que circulaba a elevada velocidad cuando retiraba una barricada cerca de Rentería, obligado a ello por la Guardia Civil.

13 DE MAYO. ORTUELLA (VIZCAYA)

Manuel Fuentes Mesa (30 años). Sale de una despedida de soltero con unos amigos. Varios jeeps de la Guardia Civil les rodean, los agentes se abalanzan sobre los muchachos y golpean brutalmente a tres de ellos. Manuel intenta huir y un guardia le dispara en la cabeza, por la espalda. Los jeeps se van dejándolo en medio de un charco de sangre.

13 DE MAYO. PAMPLONA (NAVARRA)

Luis Santamaría Miquelena (72 años). Muere de un infarto a consecuencia del shock provocado por el impacto de una bala de goma en la pared de su balcón mientras era testigo de cómo golpeaba la Policía Armada a un muchacho en la calle San Nicolás.

24 DE MAYO. RENTERÍA (GUIPÚZCOA)

Gregorio Maritxalar Aiestaran (62 años). Diez días antes había sido alcanzado por una bala que le atravesó el pecho cuando se encontraba en el balcón de su casa, viendo la manifestación pro-amnistía y siendo testigo de la feroz represión policial.

29 DE MAYO. BILBAO (VIZCAYA)

Francisco Javier Núñez Fernández (38 años). Agonizó durante trece días: dolores terribles, vómitos de sangre, transfusiones… Todo comenzó el 15 de mayo, en plena semana pro-amnistía. Sale con su hija a comprar el periódico. De regreso a casa, se topan con una manifestación. Su hija cuenta: “Dos policías empezaron a golpearle brutalmente en la espalda y las piernas. Consiguió llegar al portal de casa. Los vecinos gritaban desde las ventanas, pedían que le dejaran en paz. Consiguió meterme en el portal, pero entraron detrás. Allí, sin testigos, siguieron dándole”. Francisco Javier acude a denunciar lo sucedido en los juzgados. Alguien avisó a los autores de la paliza. “Se presentaron en la puerta del juzgado en una furgoneta, vestidos de paisano pero con pistola, y le obligaron a subir al vehículo. Volvieron a golpearle, le ataron las manos, le pusieron un embudo en la boca y le obligaron a beber cerca de un litro de coñac y otro tanto de aceite de ricino”. Le dejaron tirado cerca de su casa. “Estaba totalmente reventado, el estómago, el esófago, el hígado…”

1978

4 DE MAYO. SORIA

José Luis Escribano. Miembro de Comisiones Obreras. Muerto a consecuencia de los disparos del policía armado en prácticas, Antonio López, en un bar.

1979

6 DE MAYO. ANDOAIN (GUIPÚZCOA)

José Ramón Ansa Echevarría. 17 años. Secuestrado de madrugada mientras regresaba a pie a casa de unas fiestas. Apareció muerto por un balazo en la cabeza en una cuneta de la carretera entre Andoain y Urnieta. Su muerte fue reivindicada por la Triple A y el Batallón Vasco Español.

12 DE MAYO. HENDAYA (FRANCIA)

Francisco Javier Larrañaga Juaristi. Refugiado político y presunto miembro de ETA. Murió en un hospital de Bayona (Francia) un día después de quedar en coma a consecuencia de un disparo en la frente.

1980

1 DE MAYO. MADRID

Arturo Pajuelo Rubio. 33 años. Fundador de la Asociación de Vecinos Guetaria, miembro activo de la Coordinadora de Barrios de la Zona Sur de Madrid y líder vecinal del barrio de Orcasitas, participa en la manifestación del 1º de Mayo convocada por CCOO y UGT. Grupos de fascistas han seguido el recorrido de ésta, con una pasividad absoluta por parte de la policía, que, por el contrario, se ocupa de reprimir a golpes la manifestación alternativa convocada por CNT. Arturo Pajuelo vuelve a casa junto a unos amigos, cuando un grupo se abalanza sobre ellos, alguien sujeta a Arturo por la espalda mientras otro le clava una bayoneta nueve veces en hígado y pulmones. Cae muerto allí mismo. Sus amigos Carlos y Joaquín reciben varias puñaladas que les causan heridas graves, pero consiguen sobrevivir. Los asesinos se van andando.
Testigos de la agresión y los propios agredidos identifican como autor del crimen al falangista Daniel Fernández de Landa y Roca. La instrucción se prolonga intencionadamente y, llegado el proceso, el asesino ha huido y está en paradero desconocido.

6 DE MAYO. MADRID

Juan Carlos García. 20 años. A los gritos de “¡Viva Cristo Rey!” y “¡Os vamos a matar!”, un grupo de fascistas irrumpe en el bar San Bao y golpea con cadenas y palos de béisbol a los jóvenes allí reunidos. Suenan cuatro disparos. Dos de ellos alcanzan por la espalda a Juan Carlos y lo matan. Las otras dos balan van a parar a Ramón Carlos Bornal (19 años) y Vicente Seoane (20 años). Los autores materiales del asesinato son identificados: Iñigo Guinea Pérez y el antes citado Daniel Fernández de Landa. También ahora, el juicio se demora y, cuando llega, ambos están huidos. Los otros procesados ven rebajada su pena a 2 años. El juez Hijas Palacios argumenta: “No existe alevosía en la muerte de Juan Carlos García a pesar de haber recibido el disparo por la espalda. No fue un ataque traidor, porque el condenado entró en el bar gritando ‘salid si tenéis cojones’ y el que avisa no es traidor”. Textual.

8 DE MAYO. SAN SEBASTIÁN (GUIPÚZCOA)

María José Bravo del Barrio. 16 años. Asesinada la tarde del 8 de mayo de 1980 en el barrio de Loyola de San Sebastián. Acompañaba a su novio, Javier Rueda. Un grupo de jóvenes fascistas les asaltó en el camino. A Javier Rueda le golpearon con un bate de béisbol y le dejaron sin sentido, con una fractura en el cráneo y hundimiento del parietal derecho. El cadáver de María José Bravo apareció un día después. La habían secuestrado, violado y asesinado. El crimen fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.
No hubo ninguna investigación del crimen, y sí un completo abandono institucional a la familia. Alberto Bravo, hermano de María José, denuncia que no pudieron ni recuperar la ropa de su hermana que se llevó la policía para la investigación: “El gobernador, Pedro de Arístegui, nos dijo que había desaparecido”.

1981

9 DE MAYO. ALMERÍA

Juan Mañas Morales. 24 años. Trabajador de FEVE
Luis Montero García. 33 años. Trabajador de FYESA y miembro del PCE
Luis Manuel Cobo Mier. 29años. Trabajador de ACERIASA

Tres jóvenes amigos se dirigen desde Santander a Almería, a la comunión del hermano de uno de ellos. El coche se avería en Manzanares y alquilan otro en esa localidad. Un vecino les confunde con las fotos de 3 miembros de ETA que aparecen en las noticias, y da el soplo a la Guardia Civil, que inicia la caza.
Los muchachos aparcan el coche en Roquetas de Mar y visitan las tiendas de souvenirs. En una de ellas son detenidos sin oponer resistencia. Al día siguiente, sus cadáveres aparecen dentro del coche alquilado, descuartizados, calcinados y tiroteados. El teniente coronel de la Guardia Civil Carlos Castillo Quero y más de una docena de guardias civiles a sus órdenes, torturaron a los tres jóvenes trabajadores durante toda la noche y les asesinaron en el cuartel abandonado de la Guardia Civil de Casafuerte. Cuando se dieron cuenta de su error, los descuartizaron, los metieron dentro del coche, lo tirotearon para fingir que habían sido víctimas de un enfrentamiento, despeñaron el coche por un barranco y lo prendieron fuego con gasolina comprada con el propio dinero de las víctimas.
Según la versión oficial de la Guardia Civil, repetida por el ministro del Interior, Juan José Rosón, en comparecencia parlamentaria, los detenidos como presuntos terroristas estaban armados e indocumentados y eran conducidos a Madrid en coche. Cuando intentaron agredir al conductor, los guardias civiles se vieron obligados a disparar contra las ruedas del vehículo en el que iban esposados.
Ante la evidencia del crimen, se inicia un proceso en la Audiencia Provincial de Almería. El abogado de la familia Mañas sufre un atentado con bomba en su coche. El que posteriormente representa a las tres familias, Darío Fernández, debe esconderse de las amenazas de muerte, y llega a vivir en una cueva.
Solo tres guardias civiles son procesados. Ingresan en prisiones militares, no ordinarias, y reciben un retiro millonario de los fondos reservados del estado. A los tres años reciben el tercer grado y, poco después, son puestos en libertad.

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#40AñosDeIncostitución #LaTransiciónFueSangrienta

– La transición ensangrentada

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