La OTAN en Afganistán y en Ucrania

Por Arturo del Villar. LQSomos.

Una cosa es lo que ha sucedido en los países invadidos por los Estados Bandidos, y otra muy distinta lo que está pasando estos días en Ucrania. Todo depende del valor con que lo miden los Estados Bandidos

En los últimos meses ha sido constante la denuncia de falsedades presentadas como noticias en los medios de comunicación internacionales, controlados por los Estados Bandidos de América. En estos mismos días la operación desinformativa ha alcanzado caracteres de pandemia periodística, con motivo de la operación llevada a cabo por el Ejército ruso en algunas provincias ucranianas, en defensa de la población de etnia, habla y costumbres rusas perseguida en ellas, para impedir su masacre.

El cinismo de las naciones pertenecientes a la Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN) supera lo tolerable. Afirman que no quieren intervenir en el conflicto, pero están armando al Gobierno fascista de Ucrania. Solamente en los últimos días Ursula von der Leyen presidenta de la Comisión Europea, y Josep Borrell, responsable de la Política Exterior, el 8 de abril, durante una visita a Kiev para entrevistarse con el expayaso y actual presidente de Ucrania, Zelenski, le prometieron que la organización incrementará el envío de armamento al país en 500 millones de euros sobre la cantidad que ya está invertida para ese menester.

Poco antes, el 4 de abril, el primer ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña, Boris Johnson, anunció que su país enviará armamento a Ucrania por valor de 120 millones de euros, principalmente misiles.
Todo eso es calderilla en comparación con los 10.000 millones de dólares que el emperador de los Estados Bandidos, Joe Biden, solicitó al Congreso el 3 de marzo, para enviar armas defensivas, dijo cínicamente, a Ucrania.

La desvergüenza de los países integrantes de la OTAN, con el reino de España a la cabeza, es tan inconmensurable que fingen horrorizarse cuando los fotoperiodistas de sus medios de comunicación, enviados especiales para crear una opinión favorable a Ucrania, publican fotografías de civiles muertos. ¿Qué esperaban que hicieran los ucranianos con las armas de última generación que les han regalado? ¿Es que ignoran que las armas se utilizan para matar a los contrarios, sean civiles o militares, hombres o mujerea, ancianos o niños? Si quieren impedir que el conflicto se prolongue lo lógico es que eviten superarmar a uno de los contendientes. Pero al mismo tiempo afirman que no tienen intención de participar en los combates, por lo que no enviarán a sus tropas entrenadas para matar contrarios, aunque sí arman a los indígenas con los últimos productos salidos de sus fábricas.

Contrasta esta actitud con la mantenida habitualmente por los Estados Bandidos de América en sus intervenciones armadas en otros países. El número de muertos provocados por sus guerreros en las poblaciones civiles invadidas no está calculado, pero es una cifra millonaria. Ninguno de los grandes ejércitos de la antigüedad pudo matar tanto con aquellas armas primitivas empleadas entonces. El ejército de Alejandro Magno, por citar un solo ejemplo imperialista, sería aniquilado por un solo misil gringo.
La guerra más larga mantenida por los Estados Bandidos de América es la librada en Afganistán entre el 2001 y el 2021. Denominada por ellos de “libertad duradera”, un sarcasmo trágico, terminada con la huida apresuradísima de los invasores, provocó la muerte de unas 150 mil personas, según comunicó Amnistía Internacional el 20 de agosto de 2021.

Los marines gringos protagonizaron escenas de crueldad increíble, como orinar sobre cadáveres de afganos, fotografía difundida en enero de 2012.
La Asociación de Asistencia Técnica de la Organización de las Naciones Unidas en Afganistán, UNAMA por sus siglas inglesas, ha hecho público que el número de civiles y militares muertos por la intervención de la OTAN en el país ascendió a 150 mil personas. Cínicamente se calificó de muertos por daños colaterales a los civiles fallecidos a causa de las operaciones militares. El Gobierno acordó pagar una media de 3.000 dólares a los familiares de las víctimas de esos llamados daños colaterales.

En las guerras siempre se producen muertos en los bandos en litigio, que alcanzan inevitablemente a las poblaciones civiles, aunque en Ucrania el cinismo de los países integrantes de la OTAN, en primer lugar el reino de España, pretendan que ellos solamente envían armas defensivas a los ucranianos, y todos los fallecidos lo son a causa de las armas ofensivas empleadas por el Ejército ruso contra sus opositores. La opinión pública internacional está dividida ante esa absurda campaña infamatoria. Los partidarios de pertenecer a la Organización Terrorista acusan al Ejército ruso de cometer crímenes de guerra y de lesa humanidad contra la población ucraniana, basándose en las fotografías difundidas por las agencias de Prensa dominadas por los Estados Bandidos, y los que llevamos años solicitando que la OTAN desaparezca, esperamos ver algún día fotografías de los horrores causados por las sofisticadas armas empleadas por los ucranianos gracias a la intromisión imperialista en lo que era una simple operación bélica.

Otra fotografía de los marines gringos en Afganistán, tomada en octubre de 2012, muestra a un grupo de ellos, luciendo orgullosos sus armas, bajo dos banderas: una de los Estados Bandidos que los envió allí a matar o morir, y otra con el emblema de las SS nazis, para demostrar al mundo su ideología, por si hubiera alguna duda.

La Cámara de Apelación de la Corte Penal Internacional inició, el 15 de marzo de 2020, una investigación sobre los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en Afganistán por las tropas gringas invasoras. No pudo continuar, porque el entonces presidente de los Estados Bandidos, el loco agresivo Donald Trump, denunció al tribunal como “una institución corrompida e ilegítima”, y anunció sanciones contra quienes continuaran el proceso. No hace falta decir que se interrumpió y nadie ha pretendido revitalizarlo.

Una cosa es lo que ha sucedido en los países invadidos por los Estados Bandidos, y otra muy distinta lo que está pasando estos días en Ucrania. Todo depende del valor con que lo miden los Estados Bandidos. Pese a ello, algunos seguiremos gritando como antaño: ¡OTAN no, bases fuera! Y ante todo, dimisión del Gobierno cobarde y corrupto que padecemos.

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Un comentario en «La OTAN en Afganistán y en Ucrania»

  • el 12 abril, 2022 a las 12:21
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    ¡¿»La operación»? ¿»Simple operación bélica»?! El uso de estos eufemismos muestra la medida exacta de su cinismo y doble moral, o bien de su disonancia cognitiva.

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