La pirámide humanista

Un amigo en FB nos hace un comentario acerca de la permanente “necesidad” de la publicidad en nuestras vidas. Efectivamente, la pub., como cualquier materia ordinaria, “ni se crea ni se destruye, solamente se transforma” (en función del mercado del que se nutre y sin el cual perece).
 
En efecto y por desgracia, habitamos una sociedad de ultraconsumo, desaforada y egoísta; apetito solamente atemperado por la crisis estructural del sistema. Nunca por ganas de rectificar y explorar otra cosa. Ciertamente, el mundo actual parece lejos de la psicología humanista, sintetizada en la conocida “pirámide de Maslow” (ver Wikipedia). Muy interesante es la constatación de que el propio Abraham Maslow siguió las enseñanzas de Lao Tsé en cuanto a la autorealización personal; por ejemplo, decía este gran maestro del taoísmo que: “Las personas no obtienen un significado especial ni placer buscando posesiones materiales” (….) Porque la publicidad, si bien se mira su intención principal, pretende precisamente hacernos salivar de ansia ante los objetos en oferta, o por personas convertidas en objetos…líderes políticos, amistades íntimas, etc. Deseos más o menos perentorios.
 
 

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