“La república no existe, idiota”

Ángel Escarpa Sanz*. LQS. Mayo 2019

La gente decente no existe

La poesía, la música, el arte, los libros, la cultura, no existen.
Los desahucios no existen.
Los presos políticos no existen.
La precariedad y la pobreza no existen.
El capitalismo no existe.
La policía no existe.
Los comunistas no existen.
El jamón de bellota no existe.
El ribeiro no existe.
Las pateras y los migrantes no existen.
La esclavitud laboral no existe.
El Gernika no existe.
La corrupción no existe.
La violencia de los hombres hacía el las mujeres no existe.
El fracaso y el desplome del país no existe.
El envilecimiento de determinada clase política no existe.
Cataluña no existe.
La financiación por parte del Estado a la Iglesia no existe.
Las tumbas anónimas de los republicanos represaliados no existen.
La docilidad sindical no existe.
La huelga general no existe.
La deuda externa no existe.
La OTAN no existe.
La tiranía de los bancos no existe.
La telebasura no existe.
La Guardia Civil no existe.
Los curas pederastas no existen.
Esos seres derrotados que duermen bajo los soportales de la Plaza Mayor no existen.
La triste realidad de la diferencia salarial entre hombres y mujeres no existe.
La desafección a la Corona no existe.
El Valle de los Caídos no existe.
El pazo de Meirás no existe.
Los pensionistas en lucha, las “Kellys”, no existen.
Los suicidios en España no existen.
La crueldad de la ”fiesta nacional” no existe.
“Billy el niño” no existe.

Los atardeceres rojos, el vaho en la ventana, el nido de las cigüeña, las setas en otoño, no existen.

Alfonso XIII no fue expulsado por traidor a la patria – y por indeseable-; tampoco le regaló a Franco 10.000.000 de dólares para organizar la gran cacería de su vida, ni el infame de su hijo -Juan de Borbón- se ofreció jamás para combatir en las filas del ejército rebelde de los generales africanistas. Aquel hermano de Juan Carlos que murió de un certero disparo en la cabeza no existió jamás. Como tampoco existen las numerosas amantes pagadas con el erario, ni la fortuna que se le presupone a JCI.

Como no existieron jamás “La Nueve” entrando en París a bordo del “Guernica”, el “Guadalajara”, el “Madrid” y el “Ebro”. Como no existieron jamás los campos de concentración de Castuera y Alba.

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