La revolución fue televisada: Sex Pistols

Por Mariano Muniesa*. LQSomos.

Diciembre de 1976…

Todo el imperio británico, incluido el imperio discográfico del rock, sintió por primera y quizá única vez el aliento del miedo

Uno de los momentos más convulsos de la historia de la televisión en Estados Unidos fue la celebérrima actuación de Elvis Presley el 5 de junio de 1965 en el show de Milton Berle, cuando ante una audiencia estimada en 8 millones de espectadores Presley interpretó su “Hound Dog” con su clásico, espasmódico y descaradamente sexual movimiento de pelvis, provocando con ello un escándalo de magnitud nacional. Millones de cartas de protesta de padres de familia con hijas en edad adolescente invadieron los periódicos, congresistas del partido republicano repudiaron la “exhibición de obscenidad” que Elvis había hecho y hasta la cúpula de la iglesia católica de los Estados Unidos distribuyó por toda América una pastoral llamada “¡Cuidado con Elvis Presley!”. Ya se sabe, el rock´n´roll, la música del diablo… ¿les suena?

Casi exactamente 20 años después, en esta ocasión en la Thames Televisión de la ITV, el canal de mayor audiencia en Gran Bretaña tras la BBC en diciembre de 1976, una surrealista y desquiciada entrevista con un grupo hasta entonces en el más absoluto underground cambió la historia del rock para siempre e hizo estallar una revolución que no solamente iba contra todo el estabilishment social de la Inglaterra de los 70, sino contra el propio rock´n´roll, cuyas supuestas estrellas, entre ellas –paradojas del destino- especialmente Elvis Presley, eran antiguallas adocenadas y aburguesadas. Si en 1956 el rock fue condenada como la música del diablo, en 1976 el punk rock quedó sentenciado como la banda sonora de la rebelión y la anarquía revolucionaria.

El miércoles 1 de diciembre de 1976, esta próxima semana se cumplirán 45 años, el programa de la de Thames TV “Today”, una especie de revista televisada de actualidad sobre música, cine, teatro, sociedad y espectáculos que se emitía a las 6 de la tarde, es decir en una franja horaria de máxima audiencia y que en aquellos años se consideraba “horario infantil” tenía como invitados musicales a Queen, pero justamente aquel día, Freddie Mercury, que no había visitado en 15 años una consulta dentista, decidió que aquel día tenía necesariamente que ir a aliviar sus molestias bucodentales. Un ejecutivo de EMI propuso entonces a los productores del programa como reemplazo a su último fichaje, una banda que estaba adquiriendo gran fama en el rock más underground de Londres que se llamaban Sex Pistols.

Los Sex Pistols era un grupo al que todos los medios de comunicación habían ignorado, pero que sin embargo eran en gran medida los líderes de todo un nuevo fenómeno al que muchos de los jóvenes más golpeados por la crisis y el paro que existía en la Gran Bretaña a mediados de los 70 y descontentos cuando no asqueados ante las supuestas viejas glorias del rock de sus hermanos mayores, se habían adherido de manera radical y desesperada: el punk rock, que en cierto modo habían traído de Estados Unidos los Ramones –la gira británica de julio de 1976 de los Ramones por Inglaterra tuvo que ver mucho en ese fenómeno- y un auténtico visionario que fue el verdadero creador de los Sex Pistols: Malcolm McLaren, un increíble aventurero más interesado en las sex-shops que en el rock´n´roll.

Aquel mediodía los Sex Pistols estaban ensayando en su local para la inminente gira que tenían ya organizada cuando recibieron la orden –sí, fue así, una orden de Malcolm McLaren, su manager- de ir a sustituir a Queen en “Today”, idea con la que en principio estaban en contra, pues no les parecía en absoluto lógico que un grupo como ellos, cuyo primer hit-single llamaba a la “Anarquía en el Reino Unido” apareciera en ese tipo de programas y solamente ante la amenaza de McLaren de descontarles dinero de la gira si se negaban a hacerlo, de muy mala gana y muy cabreados, fueron al “Today”, aunque eso sí, como se les advirtió que habría bebida gratis, un grupo de sus fans, el “Contingente de Bromley”, donde estaba entre otras la posteriormente líder de Siouxie & The Banshees, Siouxie Sioux, les acompañó.

La entrevista fue breve, pero supuso todo un cataclismo. Johnny Rotten, provocado por el conservador presentador Bill Grundy, que no disimuló en absoluto su antipatía hacia ellos, pronunció claramente y en modo desafiante la palabra “shit”, es decir “mierda”, algo que estaba rigurosamente prohibido en la televisión en 1976. Grundy se sonrió y les animó a que dijeran algo más en esa línea y entonces fue cuando Steve Jones dijo: “Eres un jodido cabrón”. Y en el culmen del despropósito, Grundy empezó a coquetear con Siouxsie Sioux, que estaba detrás de la banda, ante lo que Jones dijo: “¡Maldito cerdo asqueroso! ¡Viejo verde!”. Grundy le provocó nuevamente: “Adelante, tienes otros cinco segundos. Di algo más escandaloso” y el guitarrista respondió: “Sucio bastardo … Sucio hijo de puta”, añadiendo Johnny Rotten la maravillosa frase: “¡Eres un jodido bastardo!”. La emisión de la palabra “jodido” en este programa de televisión llegó a provocar una indignada pregunta de los diputados de la oposición al gobierno en la Cámara de los Comunes.

En pocos segundos, aparecieron aplausos pregrabados, los créditos de despedida del programa y un rápido paso a la publicidad. Pero a partir de entonces, el punk rock y los Sex Pistols pasaron a las portadas de todos los periódicos, todos los medios convirtieron al grupo en su objetivo nº1 y la oleada de indignación y protestas de los sectores más ultraconservadores produjo el mismo efecto que el movimiento de pelvis de Elvis Presley en 1956: el estallido de todo un ejército de jóvenes agresivos, radicales, clavándose imperdibles en los labios, luciendo exuberantes crestas multicolores, enfrentándose a todo lo establecido y pocos meses más tarde, provocando graves altercados durante el jubileo de la Reina Isabel II mientras los Sex Pistols, a quienes convirtieron en sus ídolos, recorrían el Támesis tocando en una barca y desafiando la prohibición de actuar en directo mientras gritaban que la monarquía británica era un régimen fascista. Todo el imperio británico, incluido el imperio discográfico del rock, sintió por primera y quizá única vez el aliento del miedo en la mirada paranoica de Johnny Rotten.

La historia del rock es caprichosa y a menudo cruel. El punk rock, que llevaba en su esencia el germen de la autodestrucción, se hirió de muerte el mismo día que los Sex Pistols estallaron en pedazos en medio de su primera gira USA en enero de 1978 y se mató con Sid Vicious un año más tarde. Y en 2016, Johnny Rotten, actualmente ciudadano de los USA, declaró orgullosamente que había votado a Donald Trump.

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