La superficialidad en la política y Venezuela

Mikel Itulain*. LQS. Junio 2019

Si no hay planificación sino gesto, apariencia en lugar de fundamento, capricho en vez de seriedad, entonces solo cabe la derrota política, acompañada, en la desesperación, de falsedad y violencia

Es natural que en un mundo basado finalmente en la injusticia y en la explotación en todo sentido de una mayoría social, se prime más la forma que el fondo, lo insustancial sobre lo trascendente. Así tiene que ser si se desea la perduración de este despropósito de las cosas. Aunque, afortunadamente, ni todos ni en todo lugar suceda de esta forma. Por ese motivo, lo que muchas veces creemos o esperamos no es lo que vemos que luego ocurra. Por esto, alguien que se impregne con la alienación mediática sobre Venezuela quedará confuso de por qué si la cantinela repite que la razón, la solidaridad, la prosperidad y la libertad están del lado que debió triunfar y no triunfa, por qué puede darse tal contrariedad. La respuesta, como para casi todo en la vida, es honda pero breve: si no atiendes a los hechos, estos te harán atenderlos.
Yendo al país latinoamericano en el que emergió una revolución que terminó enraizando, encontramos una verdad concisa que explica aquello que ha sucedido.

¿Qué presenciamos durante dos décadas sino los intentos de la oposición por tomar el poder sin operar sobre la realidad del cuerpo político al que pretenden poseer? La aplanadora reducción de toda agenda al gesto; la agobiadora sustitución del fondo por la forma; la insubsanable convicción de que basta antojarse de una cosa para tenerla constituye el denominador común de los aparentemente antitéticos fenómenos del sifrinismo de centro comercial y el golpismo de pasarela (1).

Si te alejas de la realidad y no te preocupas de las necesidades de tus conciudadanos, estos, salvo los propensos a la esclavitud, no te apoyarán. Si no hay planificación sino gesto, apariencia en lugar de fundamento, capricho en vez de seriedad, entonces solo cabe la derrota política, acompañada, en la desesperación, de falsedad y violencia.
Los niños mal criados no llegan a buen puerto, los políticos creados de tal manera tampoco.
El sifrinismo, «culturilla» que se ha extendido por países latinoamericanos, es superficial, diletante e intolerante hacia los que no son como ell@s. Aquí en Europa la conoceríamos como postureo y lo pueden ver en el insustancial espectro político español, desde Podemos a Ciudadanos, desde el Partido Popular al denominado PSOE. Se mueven en círculo vicioso, pues el hombre de apariencias solo confía en apariencias de hombres, nos recuerda el avezado Luis Britto.
El error o principalmente la cobardía de la izquierda fue imitar y someterse a la derecha, a los que poseían y mandaban; de este modo solo cabe el servilismo y no la construcción; la perpetuación de los problemas y no su solución.
Y así, tiene que ser una belleza rubia de su tiempo, una exuberante mujer de la que muchos suponían incapaz de un juicioso razonamiento, la que pusiera en su lugar y en evidencia a una política que en teoría era calificada como progresista defensora de la justicia. La primera es la conocida actriz estadounidense Pamela Anderson, la segunda la congresista demócrata Alexandra Ocasio-Cortez, que en teoría reunía todas las características de lo políticamente correcto hoy: la mujer más joven elegida al Congreso, hispana triunfando en los Estados Unidos, progresista… Pero como vemos, apariencias sin sustancia, muy engañosas para finalmente atender a los amos de turno y no al servicio social. Ella calificaba en el momento del golpe de Estado de las oligarquías externas e internas sobre Venezuela, al país como » un fracaso de la democracia». La respuesta de Anderson no pudo ser más valiente y acertada:

Ella está equivocada al decir que Venezuela es un fracaso de la democracia, en vez de decir que Estados Unidos está organizando un golpe sangriento. ¿Ella apoya una intervención?

La pregunta es pertinente, ya que en estos ambientes prebélicos son esenciales –para que se conviertan de verdad en bélicos– este tipo de declaraciones propagandísticas y falsamente acusatorias de la joven congresista.
Como vemos, los tópicos creados de la «rubia de bote» frente a la mujer moderna y preparada, poco tienen que ver con los hechos. Las formas y las etiquetas tratan de ocultar los fondos de las personas, uno de alguien maduro y sensato, Pamela, y otro de alguien superficial, oportunista e ignorante, Alexandra. Esta última insistía en su superficialidad y, no nos engañemos, oportunismo:

Mucha gente quiere hacer de esto una cuestión ideológica, si tiene que ver con el socialismo o tiene que ver con capitalismo. Lo que muchos no entienden es que este es un problema de autoritarismo contra democracia en muchos sentidos (2).

La réplica de quien sabe de la vida y tiene coraje para decirlo era bien oportuna, retratando a una títere política que se disfraza de progresista en el Congreso:

Ocasio Cortez apoya abiertamente la intervención de EEUU en Venezuela y apoya a las fuerzas armadas y a las grandes corporaciones de EEUU contra las que afirma que está luchando… Hummmmmmm

Notas:
1.- Luis Britto García. Golpismo, etapa superior del sifrinismo. 13.05.2019. Luisbrittogarcia.blogspot.com
2.- Para Ocasio-Cortez, en Venezuela no hay injerencia imperialista sino «fracaso de la democracia». La Izquierda Diario. 26.02.2019.

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