La Calle |
| Año V. / | |||||
Las paradojas de Victoria KentVictoria Kent (1898-1987) fue una de las mujeres más notables de su tiempo. Política y jurista tan admirada como polémica, llegó a ser famosa hasta el punto de figurar en la letrilla del chotis “El Pichi” que cantaba Celia Gámez. La primera mujer con bufete en Madrid, la primera en ingresar en el Colegio de Abogados, la primera en ejercer como “Director” General de Prisiones, por decisión del Presidente de la República Alcalá-Zamora, la primera parlamentaria democrática de la historia de España. Su brillante defensa de Álvaro de Albornoz en el Consejo de Guerra por la sublevación de Jaca, le catapultó a la política y las instituciones entre 1931 y 1936.
La trayectoria vital de Victoria Kent, rica en contradicciones internas, alimenta la controversia en torno a sus ideas y práctica política. Alternó siempre la seriedad que imprimió a su labor en defensa de los derechos de las mujeres, como reformadora de prisiones o diputada, con un punto de rebeldía frente a lo “políticamente correcto”. Desde la aparente nimiedad de añadir una ‘t' a su apellido paterno (su madre ya había cambiado el italiano Ciano por Siano), a la discusión por la concesión del voto femenino que le llevó a negar, en la práctica, lo que postulaba en la teoría. Pocos entendieron su posición contraria a los deseos de sufragistas y buena parte de la población. Josefina Carabias recogía para Ahora su opinión: “Esto no quiere decir –el pedir el retraso de la votación- que yo sea contraria a la concesión del voto. En este momento lo estimo un poco peligroso. La prueba la tiene usted en que las derechas están ncantadas de que voten las mujeres. Estas mismas derechas se oponían al sufragio universal en tiempos, alegando que la masa no estaba preparada. ¿Por qué no se oponen ahora, sabiendo como saben que la inmensa mayoría de las mujeres tampoco lo están? … Ese es el peligro”. Sin embargo, hoy sabemos, que el voto de la mujer tuvo escasa influencia en la derrota de las izquierdas en aquellas elecciones de 1933 que significarían una inversión de la política reformista del “bienio progresista”. LQSomos. José Antonio Vidal Castaño. Mayo de 2007 Victoria Kent
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