Las 6 mentiras que la industria alimentaria nos da de comer

Las 6 mentiras que la industria alimentaria nos da de comer

Este artículo de Pauli Poisuo fue publicado por la revista Cracked.com con el título The 6 Most Horrifying Lies The Food Industry is Feeding You y me he permitido traducirlo y postearlo. Los datos se refieren al mercado americano, pero, ya saben, esto es un mundo globalizado, no andamos lejos en Europa.

Si hay una cosa en el mundo que la industria de la alimentación quiere evitar a toda costa es dejarnos algún control sobre lo que comemos. Tienen un almacén completamente lleno de lo que sea que compraron la semana pasada mientras estaban borrachos y necesitan deshacerse de todo. Y lo harán dándonoslo de comer. Y no importa cuántas molestas listas de ingredientes y protecciones al consumidor se interpongan entre nosotros y su beneficio.

6. El ingrediente secreto: ¡madera!

¿Saben qué es increíble? Un periódico. O para ser más precisos, la ausencia del mismo. Internet y otros medios electrónicos se están comiendo los medios impresos clásicos, dejando la difusión de casi toda la prensa en declive. ¿Alguna vez se ha preguntado que hacen con el exceso de pulpa de madera que ya no se consume en las rotativas? Usted se preguntará qué tiene esto que ver con los ingredientes de los alimentos. Y nosotros le miraremos directamente a los ojos y lentamente bajaremos la mirada hacia el bagel a medio comer que está en su mano… Oh, mierda

El Horror:

Nos preguntábamos qué hacen con toda la pulpa de celulosa de madera. La respuesta es que la ocultan tras un nombre engañoso y nos hacen comerla. Eso es lo que hacen.

Resulta quela celulosa proporciona textura a los alimentos procesados, de modo que las compañías de alimentación han comenzado a usarla alegremente para reemplazar esos ingredientes ‘innecesarios’ e inadecuadamente caros como harina y aceite. Dado que la celulosa es un 30 por ciento más barata, comestible y no venenosa, la FDA no tiene interés en restringir ni su uso ni las cantidades máximas utilizables. Ni siquiera los alimentos orgánicos se salvan. Después de todo, la celulosa era madera y puede ser considerada orgánica.

Pero lo peor sobre la celulosa no es que esté por todas partes. Lo peor es que no es un alimento. La celulosa es, a diferencia de lo que crees que estás comprando, completamente indigerible por los seres humanos y no tiene valor nutricional. Puedes literalmente conseguir más nutrientes lamiendo el envoltorio.

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5. Zumo de naranja zombie

Rápido, diga la bebida más saludable que cree poder encontrar en la tienda más cercana. Posiblemente responda zumo de naranja, ¿verdad? Es lo que te hacen beber cuando estás enfermo. Demonios, esa mierda debe ser como medicina o algo así. Y las etiquetas hablan siempre de beneficios para la salud: “100 por cien natural”, “No procedente de concentrado” o “Sin azúcares añadidos”.

¿Y por qué no creerles? Hacer un zumo es sencillo. Coges naranjas, las exprimes y pones el resultado en un envase con o sin la pulpa. Fin de la historia, inicio del deleite.

¿Pero qué pasa si le decimos que “recientemente exprimido” puede significar perfectamente que lo fue hace un año y que ha sido sometido a procesos que harían vomitar a Reanimator?

El Horror:

¿Nunca se ha preguntado por qué todos los briks de natural, saludable, 100 por cien y no procedente de concentrado zumo de naranja saben exactamente igual a pesar de que no contienen aditivos ni conservantes?

La fabricación comienza exprimiendo las naranjas y es el primer y último paso normal en el proceso. El zumo es inmediatamente sellado en gigantescos tanques de los que se elimina todo el oxígeno. Eso permite que el líquido se conserve sin corromperse durante un año. Es por eso que pueden distribuirlo cuando quieran durante ese periodo, incluso cuando las naranjas no están en temporada.

Hay sólo un inconveniente en el proceso (desde el punto de vista del fabricante): esto elimina todo el sabor del zumo y ahora se encuentran con contenedores llenos de agua de fruta con sabor a papel y poco más. ¿Qué haría una gran empresa de bebidas? Recomponen el sabor de esa mierda con un mix de químicos cuidadosamente diseñado por las mismas empresas de fragancias que formularon CK One y otros perfumes. Entonces embotellan el agua de papel aromatizada de naranja y nos lo venden.

Y gracias a un agujero en las regulaciones, a menudo no tienen que mencionar los químicos empleados en la lista de ingredientes. ¿Oye ese lamento que viene de la cocina? Es el Minute Maid que compró ayer. Sabe que usted lo sabe.

4. Hamburguesas con amoniaco

Cualquier restaurante que sirve hamburguesas se desvive por asegurar lo naturales que son. Cadenas de restaurantes como McDonalds (“Todas nuestras hamburguesas están hechas 100 por cien de carne de ternera provenientes de granjas acreditadas”) y Taco Bell (“Como toda la ternera de los Estados Unidos, nuestra ternera 100 por cien premium es inspeccionada y pasa 20 controles de calidad”) responden felizmente por la autenticidad de su carne. Sus afirmaciones sobre lo saludable de su carne hacen parecer que estuvieran hablando de filet mignon.

Y al margen de la aparición esporádica de la E.coli, la carne está limpia. Es cómo consiguen que esté limpia lo que es perturbador.

¿Puedes oler el amoniaco? Delicioso, ¿no?

El Horror:

Amoniaco. Ya sabe, el químico usado en fertilizantes y limpiahornos. Mata la E.coli realmente bien. Así, inventaron un proceso por el que pasan la hamburguesa a través de una tubería que libera gas de amoniaco. Probablemente ha oído hablar en ocasiones de algún plato de carne que apestaba a amoniaco y fue devuelto al camarero. ¿Entiende ahora?

El proceso de amoniaco es una invención de una compañía llamada Beef Products Inc., que inicialmente lo desarrolló como un modo para poder usar las partes más baratas del animal, en lugar de esos tontos ‘cortes de primera’ que los competidores estaban ofreciendo (y que las cadenas de restauración juran que siguen sirviendo). Consecuentemente, Beef Products Inc. ha acaparado el mercado de hamburguesas americano hasta el punto de que produce el 70 por ciento de ellas. ¡Gracias, amoniaco!

3. Falsos arándanos

Es difícil no empezar a salivar al pensar en arándanos. Y lo que es mejor, son muy muy saludables. Todo es mejor con arándanos y por eso son usados en tantos productos. Ahora que lo pensamos, parece haber demasiados arándanos en muchos productos. Si se le ocurre que debería haber más campos de arándanos ahí fuera…

El Horror:

…no haría bien, dado que de todos los arándanos que ha comido en el último año, la cantidad que realmente provenía del campo es practicamente cero.

Análisis de productos que supuestamente contienen arándanos indican que muchos de ellos no vienen de la naturaleza. Esas bayas masticables y jugosas son completamente artificiales, fabricadas con diferentes combinaciones de sirope de maíz y químicos llenos de letras y números en sus nombres.

Hacen un jodidamente buen trabajo de falsificación, hasta el punto de que se necesita un equipo de análisis químico para poder llegar a desenmascararlos. También se puede tratar de encontrarlos en las listas de ingredientes si se sabe cómo buscarlos, aunque los fabricantes suelen camuflarlos bajo términos engañosos como ‘copos de arándanos’ o similares.

Hay muchas diferencias entre los de verdad y los Abominables Arándanos: los falsos tienen la ventaja de tener una larga vida y por supuesto ser más baratos de producir. Pero no tienen en absoluto ninguno de los beneficios para la salud y los nutrientes de los de verdad. Esto, por supuesto, no impide a los fabricantes montar el Tren de la Salud de los Arándanos hasta el final, imprimiendo fotos de arándanos frescos en los envases.

Ahora, hay buenas noticias: la ley obliga a los fabricantes a revelar el artificio a los consumidores. Las malas noticias, sin embargo, son que han evitado hacerlo mediante estrategias más o menos descaradas como seguir usando fotos de arándanos reales en los envases o mezclando frutos de verdad y falsos, de modo que no engañan diciendo que llevan arándanos (lo de que son sólo unos pocos no lo cuentan, claro).

2. Pollos ‘de granja’ que están hacinados en naves gigantes

Comprar huevos de granja es una de las maneras más sencillas de sentirse bien como consumidor, ya que son tan fáciles de encontrar como los ‘normales’, producidos en esas enormes prisiones de gallinas. Incluso cuestan casi lo mismo. No hay literalmente ninguna razón para no comprar huevos camperos aunque, ahora que caemos, no estamos realmente seguros de qué significa eso. Pero los animales seguro que viven en bastante buenas condiciones. De hecho, ¡compremos los pollos de granja también!

De acuerdo con la ley, la definición de ‘de granja’, es que los pollos criados por su carne “tienen acceso al exterior”. Ok, eso no es tanta libertad como creíamos, y sólo se aplica a los pollos criados por su carne. Pero al menos tienen algo de libertad.

El Horror:

Las palabras son poderosas, y ‘de granja’ ['free range'] en su significado original significa sin vallado ni restricciones. Esto dota de sentido a esta expresión de modo que, no importa lo listo que se sea, invoca imágenes subconscientes de gallinas libres, montando pequeños caballos también libres en las llanuras, llevando sombreros de vaquero tamaño gallina y dejando un rastro de deliciosos huevos libres a su paso. Debería haber música de mandolina acompañando la escena.

Pero la realidad es que no hay absolutamente ninguna regulación para el uso del término ‘de granja’ para cualquier otra cosa que no sean pollos criados por su carne. Incluso tu chocolatina podría ser ‘de granja’ sin importarle al gobierno.

La industria sabe esto perfectamente y nos hace entusiasmarnos con el mito ‘campero’, incluso aunque en realidad una gallina viva en casi la misma prisión que las que lo hacen en baterías de jaulas, excepto que su vida tiene lugar en la ducha de la prisión, más que en la celda.

Las advertencias sobre este mito están creciendo lentamente, pero no son suficientes para contrarrestar el fenómeno global. En Europa se planea prohibir la producción en celdas en 2012. ¿Adivinan cómo será el sistema que lo sustituya?

1. Reclamos saludables engañosos

Nueces que reducen el riesgo de problemas cardiacos, yogures que mejoran la digestión y evitan enfermedades, alimentos infantiles que evitan a su bebé tener dermatitis atópica. Productos como estos están por todas partes hoy en día, y tenemos que admitir que es difícil ver los efectos. En cualquier caso, comemos yogures, ¿así que por qué no hacer lo mejor para nuestra barriguita?

Simplemente no podemos dejar de preguntarnos de dónde surgieron repentinamente estos alimentos mágicos. Un día tus cacahuetes eran cacahuetes y al siguiente, todo eran trastornos coronarios por aquí y reducir ataques al corazón por allá. ¿Tal vez los científicos alimentarios habían tenido un día realmente productivo?

O, por supuesto, podría ser que estábamos siendo engañados de nuevo.

El Horror:

La gran mayoría de reclamos publicitarios saludables usan tecnología más antigua de la que imaginamos: el antiguo arte del engaño. Los ‘efectos saludables’ de los yogures maravilla y la mayoría del resto de productos con supuestos beneficios médicos para la salud pueden ser desacreditados completamente con facilidad. De modo que ¿por qué siguen pudiendo vendernos este rollo?

Todo comenzó en 2002, cuando muchos alimentos ordinarios ganaron de repente superpoderes nunca vistos. Es cuando la FDA aceptó el uso de una nueva categoría de reclamos publicitarios. Fue llamada ‘términos de calificación saludable’ y era básicamente otra lista de patrañas de marketing que las compañías podían usar para que sus productos lograran ciertas cualificaciones. Esto no era nada nuevo. Lo que sí lo era, sin embargo, era quela lista no necesitaba consenso ni pruebas científicas sobre los efectos saludables anunciados.

La expresión ‘no es necesario consenso’ es un modo de decir ‘paga a un tipo en bata blanca lo suficiente para que diga que tu producto es mágico y tomaremos su palabra como verdadera sin importar lo que diga nadie más’. Las compañías lo aplicaron rápidamente. De repente, todos tenían un respetado científico, o seis, y los documentos que publicaban decían cualquier cosa que quisieran usar en sus campañas de marketing y los envases.

No decimos que ninguno de estos productos carezcan de propiedades saludables. Hay suficientes a la venta, pero son difíciles de encontrar tras la constante corriente de reclamos publicitarios engañosos. Vamos, industria alimentaria, simplemente dígannos la verdad. ¿No saben que los comeremos de todos modos? Joder, la gente sigue comprando cigarrillos, ¿no?

*Fuente: La aldea global.com

Jorge Izquierdo

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