Las consultas republicanas en The New York Times

Redacción. LQS. Mayo 2019

… Acabar la monarquía es una cuestión de tener un país moderno… hay más consenso que sobre cualquier otra cuestión territorial…

Lo qué para la prensa del estado español no es noticia, parece que en medios internacionales si lo es. Así lo va demostrando el incesante goteo de publicaciones que se van haciendo eco de las Consultas sobre Monarquía o Republica que se suceden por todo el estado.

A principios del mes de abril, The New York Times, publicaba un reportaje sobre la reciente consulta en Mallorca, en concreto en la celebrada en la localidad de Valldemossa. Más allá de las opiniones del artículo, hemos querido publicar su traducción como parte de lo que creemos que debería de ser la pluralidad informativa que no conocemos en España, al menos las que disentimos de la forma de estado y reivindicamos algo tan apegado a la democracia, y simple a la vez como el Derecho a Decidir.

Aquí va el reportaje de The New York Times:

Mallorca tiene fuertes vínculos con la monarquía española. ¿Entonces por qué votan por su abolición?
Por Raphael Minder

Mallorca lleva mucho tiempo siendo un refugio para la familia real española. Juan Carlos, el rey anterior, y su familia tienen en la isla un palacio de vacaciones e incluso una vez los empresarios locales regalaron al monarca un lujoso yate.

De modo que puede parecer extraño que los residentes en el municipio de Valldemossa, con una población de 2000 habitantes y del que Juan Carlos es alcalde honorario, fueran llamados a votar el domingo pasado en una consulta sobre si España debe seguir siendo una monarquía o convertirse en una república.

La consulta, no vinculante y patrocinada por un partido político local, se celebró sin censo oficial y en una mesa de votación improvisada junto a los puestos de comida y artesanía del mercadillo semanal de Valldemossa. La supresión de la monarquía fue aprobada por 97 votos contra 25, y una persona votó en blanco.

Aunque la votación fuera simbólica, los organizadores afirmaron que era importante que el tema de la monarquía se incluyera en el debate sobre si hay que reformar el país y cómo que está teniendo lugar antes de las elecciones nacionales de este mes, convocadas por el gobierno socialista después de que sus presupuestos generales fueran rechazados. Al mismo tiempo, España está enfrentándose al desafío secesionista en la región de Cataluña, al noreste del país.

“Lo que importa de verdad es que por fin podemos discutir abiertamente el papel de la monarquía”, dice Dídac Alcalà i Villa, representante del partido que lo ha organizado, La Valldemossa que volem, y concejal de educación y cultura en el ayuntamiento de Valldemossa. Siguiendo la propuesta de Valldemossa, otras consultas están programadas para el domingo en otros municipios de la isla.

La familia real española volvió al trono en 1975 cuando Juan Carlos se convirtió en rey dos días después de que la muerte del general Francisco Franco pusiera fin a un largo periodo de dictadura. Pero dos años antes, las autoridades de Mallorca, conociendo la debilidad de Juan Carlos por navegar en aguas de su isla, se ofrecieron a convertir el palacio de Marivent en su residencia vacacional, a pesar de que el antiguo propietario la había donado para que fuera convertida en museo.

Hoy en día los turistas visitan Valldemossa, al noroeste de Mallorca, principalmente para ver su monasterio medieval, donde el compositor Frédéric Chopin y la escritora George Sand pasaron un invierno en los años treinta del s. XIX.

Al convertir Mallorca en su lugar de vacaciones, Juan Carlos “nos hizo famosos de verdad, impulsó la economía del turismo», dice Francisco Oliver Morell, un jardinero jubilado que afirma haber votado por la monarquía el domingo pasado. “¿Puede imaginarse a Bill Clinton viniendo a Valldemossa, si no fuera por el rey?”, pregunta, recordando la visita del expresidente de los Estados Unidos en 1997, cuando pasó las vacaciones con Juan Carlos y su esposa, la reina Sofía.

La relación de la familia real con Mallorca se complicó por un caso de corrupción relacionada con edificios históricos que se centraba en el yerno de Juan Carlos, Iñaki Urdangarín. El juicio se celebró en Palma, la capital de Mallorca, porque el caso comenzó con una investigación de la financiación del velódromo de la ciudad [Palma Arena].

Juan Carlos, que también se enfrentaba a problemas de salud y cuya popularidad se había ido desmoronando, abdicó en junio de 2004 a favor de su hijo, que se convirtió en el rey Felipe VI. El Sr. Urdangarín y su principal socio fueron condenados finalmente a prisión por desfalco de varios millones a cambio de facilitar eventos deportivos. Su esposa, la infanta Cristina, fue exculpada de delitos penales, pero fue multada por su implicación en los negocios de su marido, y su hermano Felipe le retiró el título de duquesa de Palma.

María Aguilar, habitante de Valldemossa, dice que ha votado contra la monarquía: “No veo qué aporta la familia real, si nos cuesta dinero público y ahora se ha demostrado que es corrupta. Lo único bueno que ha traído la monarquía a Mallorca es que algunos de nuestros políticos y empresarios probablemente se han enriquecido a base de regalar favores a la familia real”.

Resulta complicado establecer el nivel actual de apoyo a la familia real, especialmente desde que el Centro de Investigaciones Sociológicas, organismo estatal, eliminó la pregunta sobre la monarquía de sus encuestas nacionales de opinión desde 2015. Por la presión de los políticos de izquierda, se espera que el centro de investigación vuelva a incorporar pronto esa pregunta en sus encuestas.

Para cubrir ese vacío, varios simpatizantes y opositores a la monarquía han realizado sus propias consultas, con resultados —como quizás era de esperar— diferentes.

Una encuesta publicada el pasado mes de octubre por el partido de izquierda Podemos, el tercer partido de España, concluyó que más de la mitad de los encuestados era favorable a un referéndum sobre la monarquía. Sin embargo, otra encuesta publicada en enero por La Razón, un diario conservador, concluyó que casi el 70% de los encuestados deseaban mantener a la familia real.

Ninona Mayol, representante del conservador Partido Popular de Valldemossa, llamó a la población a no participar en la votación del pasado domingo, calificándola de «ridícula».

“Yo respeto las diferentes opiniones, pero no cuando su único objetivo es dividir a nuestra sociedad —afirmó Mayol—. Ya hemos visto cómo evolucionan estas cosas en Cataluña: plantas una semilla en la mente de la gente, y acabas con un conflicto enorme”.

Alcalá i Villa reconoció que se había inspirado en las consultas sobre la independencia que se habían realizado en Cataluña, mucho antes de que los líderes políticos separatistas celebrasen el referéndum de independencia en octubre de 2017 aunque se hubiera declarado inconstitucional. Los líderes separatistas catalanes están siendo juzgados ahora ante el Tribunal Supremo español, acusados de organizar una rebelión a fin de declarar la independencia.

La lucha sobre la independencia ha dividido a la sociedad catalana por la mitad, y en Mallorca y el resto del archipiélago balear, donde también se habla el catalán, los partidos nacionalistas tienen cada vez más votos.

“Aunque nuestra situación no es comparable a la de Cataluña, puede llegar a serlo en unos años si no le ponemos freno”, dice Xavier Pericay, un diputado regional que participó en la fundación de Ciudadanos, un partido de centro que lidera la lucha contra el secesionismo catalán. “Puede parecer que los republicanos y los separatistas se centran en diferentes temas, pero todos persiguen el mismo objetivo, que es hacer pedazos cualquier cosa que represente el poder del Estado”, añadió.

Por otra parte, los separatistas y los militantes antimonárquicos encontraron puntos de coincidencia cuando Felipe intervino en el conflicto catalán en octubre de 2017, acusando a los líderes separatistas de la región de “deslealtad inadmisible” tras la celebración del referéndum, que se desarrolló en medio de enfrentamientos entre la policía española y los votantes. “El rey hizo una intervención decisiva en Cataluña, pero claro, eso ayudó a unir a los que agitan a la sociedad contra la monarquía y a los que han forzado un referéndum de independencia”, dijo Pericay.

Algunos votantes de Valldemossa decían que querían eliminar la monarquía por ser una institución obsoleta, pero no desean que Mallorca se separe de España. Recordaron igualmente que la gente ya se había echado a las calles en todo el país para reclamar un referéndum sobre la monarquía en 2014, cuando el rey Juan Carlos anunció su abdicación.

“Acabar la monarquía es una cuestión de tener un país moderno”, dijo Alcalà i Villa, que afirmó que sobre este tema “hay más consenso que sobre cualquier otra cuestión territorial”.

Traducido para LoQueSomos por Cristina Ridruejo.
Enlace al artículo original: https://www.nytimes.com/2019/04/06/world/europe/spain-monarchy-majorca-vote.html

Mallorca decide: Abril republicano
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