Las dos alternativas

Las dos alternativas

No es lo mismo pretender un movimiento republicano que surja de la elite, para lo cual hay que conseguir que esta se conviertan al republicanismo, pues gran parte de ella no lo es, a pretender un movimiento republicano que surja del pueblo trabajador, para lo cual es necesario que ese pueblo haga suyo el ideal republicano.

Que el pueblo trabajador haga suyo el ideal republicano permitirá echar raíces, tener bases republicanas, tener una proyección duradera, se pueda proclamar o no la III República. No sería así si el proyecto republicano es de la elite exclusivamente y es la elite la que lo presenta. La elite podría conseguir dinero, apoyos en algún sector del empresariado y, probablemente, algunos apoyos internacionales pero no contaría con bases populares.
El pueblo trabajador, en un sistema democrático, lo primero que garantiza es el voto masivo y la defensa de ese proyecto en el caso de que se quiera frustrar con malas artes. Es lo primero que aporta pero no lo único. Pero para esto, para que el proyecto tenga el voto y la fuerza del pueblo trabajador, éste tiene que tener necesariamente los ingredientes de justicia social que los trabajadores necesitan para vivir. Esta fuerza, a nuestro juicio, es más importante en la etapa actual que cualquier otra posible alternativa del tipo que sea porque permite, aún fracasando en las primeros enfrentamientos electorales con los partidarios de la monarquía, permite, repito y asegura una continuidad de la alternativa electoral republicana. De la lucha por la República.

Si el pueblo trabajador advierte que el Estado monárquico es una barrera para conseguir la justicia social por la que lucha siglos, y advierte que hay un proyecto del poder económico para retroceder en los avances sociales hasta la situación de principios del siglo XX, y que en este proyecto de retroceso son cómplices los partidos políticos que hoy gestionan el poder de la oligarquía, si advierte esto que es verdad, y al mismo tiempo el republicanismo se presenta unido, con una única voz, es decir, defendiendo un único programa, sin extremismos pero sí justo, si detecta honestidad y verdad en los republicanos y disposición a cumplir sus promesas, es posible que en un tiempo razonable, el pueblo trabajador haga suyo el ideal republicano que permita avanzar hacia la III República.

Pero el pueblo trabajador no tiene las cosas claras, puso todas sus ilusiones en los cambios sociales que presuntamente traería la transición, entregó su fuerza a los partidos políticos y sindicatos de izquierda que hoy son socios imprescindibles del retroceso social y que fueron los artífices de la transición, con el apoyo de una parte importante de la elite. El pueblo trabajador a perdido la confianza en toda política. No le interesa. Piensa que siempre será engañado. Vota por inercia, pero apenas participa en la democracia directa que ofrece algunos resquicios del sistema y por tanto un proyecto que venga exclusivamente del conjunto de la elite, sin raíces en el pueblo trabajador y en el que no quede claro la honestidad del proyecto y sobre todo, las intenciones verdaderas de que éste se cumpla una vez triunfe no será adoptado por el pueblo trabajador. Quedará huérfano.
La aportación a la república de esa elite, que no ha sido el sostén de la monarquía y está a favor de un cambio de régimen que garantice el futuro de España, es ayudar a que el pueblo trabajador recupere la confianza en la política y en la lucha. Harto, el pueblo trabajador, por la tendencia del Estado monárquico a suprimir todos sus derechos, todas sus conquistas sociales, que no han sido un regalo, sino fruto del sacrificio de dos siglos de lucha, sacrifio costoso para los trabajadores que han puesto cárcel y muerte Derechos, hoy en entredicho, que no han sido "robados" sin que les pertenezcan por la fuerza de la "masa", pues, el conjunto de la riqueza creada en una sociedad, en un país, es fruto del trabajo de todos sus ciudadanos y por tanto el reparto de esa riqueza tiene que garantizar, al menos, la vida digna de todos ellos.

En explicar esto es en lo que tiene que trabajar la elite en esta etapa no, al servicio del pueblo trabajador, sino al servicio de la República.

* www.idearepublicana.com
 

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