Marcelo Brender. LQS. Octubre 2018

Una metáfora estupenda de lo que es actualmente lo que se conoce como izquierda parlamentaria y buena parte de aquellos que la siguen, confiados todavía en que algo es posible mejorar de la mano de los que durante décadas nos han pulverizado

En un conocidísimo sketch de Faemino y Cansado, un budista llama a la puerta de uno de ellos y por una serie de vicisitudes, Faemino comienza a llamar al budista “payaso”. Se lo llama varias veces, con descaro y altanería y el budista le pide por favor, que no le llame más payaso. Según avanza la historia, Faemino, crecido, le llama gilipollas y el budista le implora “No me llame usted gilipollas, llámeme payaso”.

Me parece una metáfora estupenda de lo que es actualmente lo que se conoce como izquierda parlamentaria y buena parte de aquellos que la siguen, confiados todavía en que algo es posible mejorar de la mano de los que durante décadas nos han pulverizado a la clase obrera.

Las propuestas que se han elaborado entre PSOE y Podemos de cara a los Presupuestos Generales del Estado han sido no ya ramplonas, sino de buscar las migajas y venderlas como hogazas de pan rellenas de suculentas viandas… y no. Son la expresión de la pobreza, la miseria a la que tanto quienes han elaborado esas propuestas, a las que nos han ido acostumbrando. Y los fans que las defienden a capa y espada, las excusan diciendo que se busca algo real, algo que se pueda conseguir. Y lo hacen con la misma convicción y empeño que lo podría hacer el patrón o la banca. Pensamos por ellos, nos ponemos a decir lo que se puede conseguir en este estado de cosas, en vez de reventar directamente ese mismo Estado.

No hay una sola propuesta de esos PGE que haga tiritar el sistema asesino en el que vivimos. No hay un solo punto en el que se le peguen los bocados que realmente les vaya a doler a la banca, corona, iglesia, FFAA o eléctricas, por poner cinco ejemplos que la progresía más básica y bienpensante pueda entender. Ni siquiera para “abrir debates”. Es mejor hablar de bonos, ¡bonos de energía! que son la versión moderna de las cartillas de racionamiento. Es más importante tratar de controlar el precio de los alquileres antes que el Estado tome y controle el monumental parque de viviendas vacías que miles de constructores esperando a nuevas burbujas, se negaron en su día a vender, y que a su vez despidieron a cientos de miles de trabajadores. Y podríamos seguir punto por punto. Y ojo, que la subida del SMI no es que sea necesaria, es que el que tenemos actualmente es vergonzoso. Que ahí nada que oponer, que quienes se niegan son los curritos de la banderita en el balcón y el brazo en alto.

¿Y acaso alguien esperaba que el fascismo español o europeo no se quejara? ¿Acaso el capital ha dado alguna vez algo? ¿No nos amenazan día sí y día también durante este periodo tan negro de la crisis/estafa desde la CEOE, la banca, el BCE, la UE, el FMI… y hasta Ana Rosa?

Nos llevan por donde quieren, nos manejan, nos asustan, nos están continuamente diciendo que pedimos muchas cosas y que esto no es Jauja y finalmente nos han domado. Nos tratan como a gilipollas y pretendemos que solo nos llamen payasos.

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