Los Camaradas

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez. LQSomos.

Una de las obras mayores de Mario Monicelli, responsable de obras maestras como La gran guerra (1959), “I compagni” es un gran fresco, lleno de vida y de detalles, un retablo sobre las condiciones de vida del proletariado italiano a finales del XIX y de sus iniciales relaciones con el socialismo encarnado en este caso por “I profesore” (inigualable Marcello Mastroianni), que tuvo una interpretación tan efectiva que según me contaba el amigo, profesor de historia del movimiento obrero, Antonio Moscasto, lo utilizaba hasta la propia policía italiana cuando se encontraba con un “profe” subversivo.

Grabada en un hermoso y voluntarioso blanco y negro que se inspira en las ilustraciones obreristas de la época, rodada en diversos lugares del norte italiano (en Cuneo, en Turín, en Savigliano), ofrece una recreación del Turín de los años de la industrialización acelerada y de la unificación italiana, dos eventos históricos que tuvo en la ciudad norteña a uno de sus polos más dinámicos.

Vista desde el ángulo de la historia social, la película se sitúa en una encrucijada política, tal vez la más importante en la que se vio envuelta la convulsionada sociedad italiana desde la postguerra mundial y antes del invierno caliente de 1968-69: el paso de un gobierno de centroderecha, democristiano con participación neofascista, fuertemente contestado por partidos y sindicatos de izquierda que acabaran entrando en el juego tan italiano de la “componenda”, lo que dará lugar en los años siguientes, a una fuerte radicalización obrera-estudiantil.

En el filme se respira este contexto en el guion escrito por Monicelli y sus habituales coguionistas, Agenore Incrocci «Age» y Furio Scarpelli, con la puntual ayuda de la excelente Suso Cecchi d’Amico, un equipo que decidió a recuperar, desde la izquierda, la memoria histórica de la industrialización, en un intento de film nacional-popular, tan pegado a la tradición cultural en general, y cinematográfica en particular, de la sociedad italiana.

Es en este sentido que cabe definir “I compagni” como un film catálogo de la condición proletaria, con su galería de personajes y situaciones comunes a multitud de películas que ambientan su acción en el mundo obrero, todas ellas vistas desde situaciones que casi siempre parten de las mismísimas fuentes históricas, y que se repiten en buena parte del cine de tradición obrerista que tan necesario sería recuperar. Esto va acompañado por un discurso personal de un cineasta situado muy críticamente a la izquierda del PCI, y que nos habla de la Historia sin perder de vista algunos de los elementos más habituales en su cine: el cuidado en la reconstrucción de la vida cotidiana y los arquetipos populares, el mismo tema de su film inmediatamente anterior, Renzo e Luciana, episodio del film colectivo Bocaccio 70 (1961), afortunadamente recuperado en la edición de DVD de esta película.

Monicelli no renuncia tampoco a utilizar el recurso de ciertos estilos de la «comedia all’italiana«, filón que con tanta fortuna abordara el propio director en varios de sus filmes más famosos; la mezcla agridulce de drama y sátira, sin olvidar además algunos apuntes críticos que alejan a la película de la hagiografía laica en que suelen caer en ocasiones ciertos filmes militantemente proletarios. ”Los camaradas” muestran sus cartas desde la primera secuencia.

Comienza la trama cuando son las 5.30 de la madrugada en un hogar proletario turinés y el joven Omero se apresta a vestirse para ir a su trabajo en una fábrica textil. Hace frío y Omero tiene que romper la capa de hielo que se ha formado en el agua de la jofaina, mientras el resto de su familia comienza igualmente a levantarse. Condiciones de vida de las clases subalternas, la dura cotidianidad, el invocado universo fabril, la estructura familiar, incluso ciertas contradicciones entre los miembros de la familia sólo levemente embozadas y que estallarán más tarde configuran algo así como el huevo de serpiente de la trama que el film desarrollará desde entonces, con especial acento en la presencia del universo popular.

Monicelli construye un universo lleno de vida y de verdad que tendrá en el relato un coprotagonismo compartido con el propio estrellato, no en vano el cabeza del elenco, un Marcello Mastroianni en un papel pensado en realidad para Alberto Sordi, sólo aparecerá cuando el espectador tenga ya una clara idea de lo que el film le plantea e incluso, en consonancia con su propio personaje -un socialista iluminado, entregado a la causa de la defensa del proletariado y ontológicamente solitario- verá diluida su presencia en varios pasajes de la acción en aras de un protagonismo colectivo que ni siquiera las condiciones de la producción. Es un film de Titanus, la mayor productora italiana de la época, y cuenta con un elenco trufado de grandes actores como Renato Salvatori y Annie Girardot, pareja coprotagonistas de Rocco y sus hermanos, otra peripecia proletaria debida a la mano maestra de Luchino Visconti; el notable característico francés Bertrand Blier, el gran secundario Folco Lulli, entre otros, quienes a pesar de ser famosos, consiguen un punto de verismo muy notable.

”Los camaradas” es como un compendio que detalla la realidad de la vida proletaria: la fábrica, la dureza de las condiciones laborales, el trabajo de jóvenes que tienen que abandonar la escuela para poder ganarse el pan; un conflicto violento, la actitud cerril de la patronal, el empleo de fuerzas militares para intentar abortar la ocupación de la fábrica; la muerte de dos inocentes, la desesperación de los deudos, el desgaste que produce una huelga prolongada entre quienes no tienen posibles para subsistir; la desunión, pero también la solidaridad; la irrupción en la historia de una ideología basada en la defensa de los más oprimidos, la marginación e incluso el descrédito de quienes se saben dispuestos a asumir cualquier riesgo por su causa; el camino abierto, y difícil, que les espera a quienes intentan despertar las conciencias más devastadas por la subordinación y la alienación.

Detalles todos que en el curso de un buen fórum puede ampliarse ya que ”Los camaradas” es de esas películas de las cada vez que la ves percibes nuevos detalles, y apuntes de sagacidad. Digamos para cerrar que Monicelli siguió haciendo grandes películas, y que valdría la pena revisar este titulo accesible en plataformas y canales digitales.

La “ficha”

I compagni. Año: 1963. Duración: 128 min. País: Italia
Reparto: Marcello Mastroianni, Renato Salvatori, Annie Girardot, Folco Lulli, Gabriella Giorgelli, Bernard Blier, Raffaella Carrà, François Périer.
Dirección: Mario Monicelli. Guion: Mario Monicelli, Agenore Incrocci, Furio Scarpelli. Música: Carlo Rustichelli. Fotografía: Giuseppe Rotunno.

La acción se desarrolla a finales del siglo XIX en una fábrica textil de Turín. Los obreros reivindican la reducción de la jornada laboral de 14 a 13 horas, para evitar los accidentes que provoca el cansancio. La aparición del extraño y entrañable profesor Sinigaglia (Marcello Mastroianni) hace que la protesta desemboque en huelga. La película, que oscila entre el sainete y la tragedia, presenta una galería de personajes antagónicos: ilusionados unos, reticentes otros, intrépidos y cobardes.

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