Los infrahumanos

Silvia Delgado*. LQS. Diciembre 2019

La panadera que vota a la derecha,  los sindicalistas que hacen horas extras…

Este año prefiero terminarlo pensando en los infrahumanos:
En los maltratadores, violadores, gente de la peor calaña que se pasean impunes por nuestras calles mientras nosotras seguimos pa`lante como si fuéramos victimarias.
Pienso en los proxenetas, en esas alimañas que ponen mujeres a la venta como trozos de carne y pienso en los puteros que consumen vaginas a buen precio.
Pienso en aquellos que creen que tienen derecho a robar la paz y las materias primas a cambio de inflamar vientres que agonizan.
Pienso en los que firman acuerdos para que se construyan más vallas, para que se disparen más balas, para que se mueran los refugiados que esperan sin esperanza ser tratados sencillamente como seres que sienten y piensan.
Pienso en los patriotas que recuerdan la patria sólo cuando peligra su España y no cuando lo que peligran son las libertades democráticas.
Pienso en los carceleros, en los jueces, en los fiscales que persiguen a quienes no comulgan con sus ideas ni con sus leyes.
Pienso en los emperadores, unidos como hermanos para el desastre irreversible de la tierra, del mar, del aire.
Pienso en los inmensamente ricos, en los inmensamente miserables que cierran los ojos de la humanidad para siempre.
Pienso en todos ellos y en los indiferentes, en los machitos de puño izquierdo, en los antiimperialistas que aplauden lo que sucede en Yemen o en Siria, en los charlatanes republicanos que no dudan en besar al rey su mano, en los opinólogos que son liendres y de nada entienden, en la panadera que vota a la derecha, en los sindicalistas que hacen horas extras, en los que defienden la sentencia que mantiene a los de Altsasu en la cárcel, en los que se quedan mudos cuando es preciso que ladren, en los que ladran cuando es preciso que callen, pienso en todos aquellos que de una forma u otra son culpables de estas vidas que se parten, de estos pueblos que se rompen, de este vivir ahorcados por la guerra, la represión o por el hambre.
De este vivir sin alas, sin cielos, sin oasis.
Afirmo que son infrahumanos porque están a medio parir y a medio parir nos obligan a existir igual que bestias.

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