Redacción*.LQS. Mayo 2018

A nadie podemos pedir que olvide el dolor que le hayan infligido las diferentes violencias ejercidas durante décadas en el País Vasco, ni que se equiparen responsabilidades. Pero sí nos atrevemos a pedir que miremos al futuro con la esperanza que conlleva trabajar por una sociedad en paz y libertad.

Muchos son los pasos que se están dando e impulsando desde hace años por destacadas organizaciones, personalidades y el conjunto de la sociedad vasca; y es lo que corresponde hacer también a la sociedad del conjunto del estado para tratar de sanar heridas y mejorar la convivencia.

En un contexto de distensión como el que se viene abriendo en los últimos tiempos, en el que ha tenido una especial relevancia el cese de la actividad armada por parte de ETA hace casi siete años, resulta preocupante que desde el Gobierno no se favorezca el camino hacia dicha convivencia.

Como han dicho Rosa Rodero (víctima de ETA) y Ane Muguruza (víctima del GAL): “Deseamos que en nuestro nombre se oigan las ansias de paz y convivencia de la inmensa mayoría de la sociedad vasca y se apueste por desarrollar los derechos humanos, todos los derechos humanos. Y, sobre todo, queremos desterrar cualquier atisbo de odio o venganza, dejando a nuestros hijos e hijas una sociedad mejor que la que recibimos de nuestros mayores”.

Las personas presas también son titulares de derechos, como:
– Cumplir la condena en una prisión cercana a su residencia.
– Excarcelación en caso de enfermedad grave.
– Aplicación de los beneficios penitenciarios que contempla la ley, como la no acumulación de penas o la aplicación del tercer grado.

En el caso de las y los presos vascos, estos derechos no se respetan, lo cual afecta directamente a sus familiares, que cada fin de semana, se ven forzados a realizar viajes de cientos de kilómetros por carretera, poniendo en riesgo sus vidas. Desde que se inició la política de alejamiento, 16 personas han perdido la vida en accidentes de tráfico. Teniendo en cuenta la distancia media en la que están recluidas las personas presas respecto a los lugares de residencia de sus familiares, estos deben recorrer un promedio semanal de 1.326 Km entre los viajes de ida y vuelta.

Los familiares de mayor edad o con dificultades por enfermedad están obligados a dejar de ver a sus seres queridos, ya que no pueden enfrentarse a viajes de tan larga duración. En el caso de los y las hijas con el padre, la madre o ambos en la cárcel, el alejamiento dificulta enormemente la relación afectiva con sus progenitores. En la mayoría de los casos, estos niños y niñas sufren graves consecuencias psicológicas como estrés, confusión y ansiedad, entre otras. Se trata de los conocidos como niños de la mochila.

Esta política penitenciaria de excepción -que no la propia legislación-, no solo vulnera los derechos de las personas presas, sino que supone un castigo extraordinario para las familias y seres queridos, quienes no han cometido delito alguno.

Desde Acercar-Convivir, -iniciativa que impulsan personas de diferentes ámbitos sociales de Madrid y otros puntos del estado-, queremos dar pasos y contribuir a que se tomen medidas para facilitar un futuro de convivencia. Hacemos nuestras las palabras de Rosa Rodero y Ane Muguruza: “No queremos que en nuestro nombre, o en nombre del inmenso sufrimiento que la violencia nos generó, nadie intente poner voz a nuestro dolor, tratando de aportar más confrontación y sufrimiento al ya padecido por cientos de personas en nuestro país. Compartimos la necesidad de remover todos los obstáculos que impiden poner fin a los sufrimientos que producen el alejamiento, el mantenimiento en prisión de personas gravemente enfermas y la legislación de carácter excepcional que posibilita cadenas perpetuas encubiertas”.

* Acercar- Convivir
Madrid, 24 de mayo de 2018

http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2018/05/logoA-C.pnghttp://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2018/05/logoA-C-150x150.pngLQSomosQuioscoRedacción LQSomosAcercar-Convivir,cárcel,Derechos humanos,ETA,Euskal Etxea,Madrid por la PAZ,Pres@sRedacción*.LQS. Mayo 2018 A nadie podemos pedir que olvide el dolor que le hayan infligido las diferentes violencias ejercidas durante décadas en el País Vasco, ni que se equiparen responsabilidades. Pero sí nos atrevemos a pedir que miremos al futuro con la esperanza que conlleva trabajar por una sociedad en...Cultura Libre, Comunicación Libre