Manual de Supervivencia a la Ley Fernández (en construcción)

Manual de Supervivencia a la Ley Fernández (en construcción)

“Que La Fuerza te acompañe” (Fernández)

Eso es lo primero que habrás de tener en cuenta: que La Fuerza te va a acompañar, a vigilar, a seguir, a fichar, a registrar, a detener, a patear los hígados, incluso, si les obligas. Y que te va a cobrar cada uno de esos servicios que, motu proprio, va a proporcionarte y cada uno de los disgustos que, en tu ignorancia y tozudez, le des.

Tú pensarás que tienes sobrados motivos para protestar y reaccionar ante lo que consideras un atraco sistemático, una sodomización institucionalizada, una brutalidad sin freno, una ruina fulminante y un viaje marcha atrás en el túnel del tiempo. Así las cosas, te será difícil sobrevivir y alcanzar a fin de mes a la vez, que es como interesa hacerlo. Pero hay que intentarlo. Con tal objetivo, quisiéramos llegar a confeccionar un modesto Manual, enhebrar algunos humildes consejos prácticos que pudieran resultar de ayuda general, basándonos en la experiencia de nuestras malas vidas, las de todos nosotros y la tuya, obstinadamente delictivas y contestatarias. Sobra decir que necesitaremos en grado máximo recurrir a la astucia y el dribling.

De mano, ya te decimos que sin tu participación redactora el Manual no va a cuajar, que es mucho para nosotros solos. Una portavoz del Ministerio ha dicho que “la casuística resolverá las posibles ambigüedades del texto”. Lo que quiere decir que la propia Fuerza, según lo que se vaya encontrando o imaginando, irá decidiendo cómo engorda la ley y adelgaza el bolsillo y los lomos de quien se oponga a ella. Por ello, nuestro Manual también ha de ser casuístico y necesita de tu aportación. Cuéntanos situaciones de peligro y posibles modos de sobrevivir a las concertinas del articulado de Fernández.

Sí nos sentimos en condiciones de balbucear algún consejo inicial, que, a la vez, abra la espita de los que a ti se te ocurra ir añadiendo. Nos cabe la duda de si este intento podrá ser calificado de invitación a la cobardía. Alguien lo dirá tal vez. Pero si nos vamos a poner gallitos y respondones, un manual de evitación como este no tiene sentido. Y nosotros venimos aquí a hablar de nuestro libro. Empezamos:

1. Reconociendo en este punto nuestra deuda con los clásicos de la mística, el budismo y la autoayuda, nuestra primera y más sustancial recomendación es el silencio. Cállate. No tanto porque así puedas escuchar mejor tu propia voz interior, que es el concepto tradicional, sino para poder escuchar mejor las órdenes de La Fuerza, y cumplirlas puntualmente, sin dilación ni errores.

En caso de que no puedas evitar decir algo, habrás de saber que generalmente te saldrá más barato decir Sí que No, sobre todo si estás tentado de hacerlo en la calle, junto a otros pendencieros. Luego no digas que no estás avisado.

2. Olvida el rollo de las garantías judiciales. Recuerda que La Fuerza se excita vivamente cuando se le invocan tus derechos o se le hace alguna mención a los jueces. Recuerda que, por ley, todos los clones de La Fuerza tienen presunción de veracidad; de modo que, en caso de divergencia, el mentiroso eres tú. Aunque él no lleve placa de identificación, él es él; mientras que tú, ¿tú quién te has creído que eres?…

3. Recuerda también que si, en tu cerril discrepancia, optas por seguir la vía judicial, tendrás que comenzar pagando, según estableció Ruiz-G, compadre de Fernández. Total para que, al final, te declaren culpable amén de mentiroso, y te obliguen a pagar la multa y el juicio. Evita, pues, la tontuna de sentirte sujeto de derecho. Mejor te irá si asumes la verdad recién revelada: “La Fuerza lo decide todo, todo, todo”.

4. Sabes que, según el nuevo ucase, las concentraciones ante instituciones del Estado, como el Congreso, el Senado, los parlamentos autonómicos o altos tribunales, son una cosa muy malamente vista, con la que Fernández, en nombre y beneficio de todos sus compañeros, se ha propuesto terminar. Si te cogen, te crujen. Lo mismo que si te pillan ejerciendo la prostitución en las proximidades de zonas infantiles, parques y colegios. Por tanto, si no quieres que La Fuerza te trinque y te haga pagar entre 1.001 y 30.000 euros, será más conveniente que, si has de concentrarte, lo hagas en un parque o ante un colegio, mientras que la prostitución te será más provechoso ejercerla ante las instituciones del Estado o, incluso y preferiblemente, dentro.

5. Sabemos que nunca lo has hecho, ni lo harás, pero nosotros también te advertimos: nada de convocar y/o asistir a manifestaciones con finalidad coactiva e inobservancia de la legislación electoral desde que haya finalizado la campaña electoral hasta el fin de la votación. El día de “reflexión” es para que te relajes y al día siguiente les votes y aplaudas. Así protegerán tus derechos durante otros cuatro años (con el apoyo de La Fuerza). Hay que ayudarles, o si no, que no se note.

6. En tu buena conciencia cristiana está la contención del pecado. ¡No insultes! a España, ¡no ofendas! a España, ¡ni ultrajes! a España, ni al ayuntamiento, ni a tu pueblo, ni a la tribu, ni a La Fuerza. No alteres un partido (¿de fútbol, judicial, bisagra, constitucionalista?), no perturbes la presentación del best-seller de (por ejemplo) un ex presidente de gobierno, no cantes ¡línea! en una misa ni grites ¡aleluya! en el bingo; y, por favor, no deslumbres con dispositivos láser, que no estamos en la Guerra de las Galaxias, por mucho que los tricornios te recuerden a Dark Vader.

7. No queríamos llegar a este punto, pero en un acto de sinceridad bienintencionada tenemos que preguntarte: ¿qué “leches” es esa verdura que cultivas todos los años en las macetas de la terraza? NO, no lo digas, no hace falta que contestes. Solo te decimos que dejes de liarte “eso” en lugares públicos, por la calle, en el parque; te recomendamos mejor beber alcohol, que, amén de bien visto, es lo legalmente establecido, siempre que lo hagas en los establecimientos legalmente establecidos, como bien establece La Fuerza legalmente establecida.

8. Entendemos que nunca vas a sobrevolar una central nuclear, ni vas a obstruir inspecciones y controles reglamentarios en fábricas, locales y establecimientos. Eso nos tranquiliza. Pero titubeamos si nos dices que eres costalero en la cultural Semana Santa patriótica. La duda es por lo de ir encapuchado y la dificultad que esto puede provocar para identificarte ante La Fuerza; porque ¿los costaleros lleváis el DNI encima? ¿podéis sostener el andamiaje con una sola mano para sacarlo con la otra?

9. ¿Y los Carnavales?, a tomar por culo. Olvídate de ellos. A ver quién es el guapo que sale ahora a la calle disfrazado de Montserrat Caballé,  de Frodo, de Spiderman, de Abeja Maya o de guardia civil, por poner algún ejemplo a bote pronto. Cuídate de que Fernández y La Fuerza no te pillen disfrazado de cualquier cosa que no seas tú mismo. Aunque tus amigos te digan que vaya mierda de disfraz, tú, haznos caso, ves sólo de ti mismo. Ellos, si quieren arruinarse, que lo hagan.

No sabemos muy bien si te hemos aclarado algo o, por el contrario, hemos aumentado las dudas. Escríbenos, por favor; déjanos tu comentario y tu consejo para incorporar al Manual. Entre los que recibamos, otorgaremos el trofeo Pío, pío, que yo no he sío en sus categorías oro, plata y bronce.

En breve, más.

Notas adjunta explicativa a este designio de Manual de Superviviencia:

– Si eres un ciudadano (sabemos que no) un poco ignorante y desinformado en este archivo PDF, te dejamos un resumen rápido de la “Ley Fernández”

– Puedes dejarnos tu aportación, opinión, contribución, desahogo, a este proyecto en este cuadradito que hay más abajo, o si lo prefieres nos lo envía vía “emilio” a lqsredaccion(arroba)gmail.com, recuerda que para poder comunicar la obtención del premio “Pío, pío” necesitaremos una dirección de correo.

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Imagen http://www.luzdelevante.com/?p=66535

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