Manuel Pérez: sacerdote y guerrillero

Manuel Pérez: sacerdote y guerrillero

Aureliano Carbonell. LQS. Febrero 2021

Colombia. Entrevista a Nicolás Rodriguez. Díalogos con el Primer comandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN)…

Tres sacerdotes internacionalistas llegan a la guerrilla
¿En qué año y en qué condiciones tuvo su primer contacto con el comandante Manuel Pérez?

Nicolás Rodríguez Bautista, alias «Gabino». Comandante del Ejército de Liberación Nacional y miembro del Comando Central de esa organización

Nicolás: Me alegra mucho trabajar esta entrevista, Manuel está ligado a la historia de la insurgencia y a las luchas populares de Colombia y el continente. Como gran Internacionalista estuvo donde consideraba que debía estar. El ejemplo de Camilo Torres lo impacto, es lo que le hace tomar la determinación de contribuir a la lucha revolucionaria en América Latina.

En 1969 yo era parte de la estructura de comunicaciones y recibo un mensaje largo y cifrado con los detalles de cómo contactar en un parque de Bogotá a 4 sacerdotes españoles: Manuel Pérez Martínez, Carmelo Gracia, Domingo Laín Sanz y José Antonio Jiménez Comín.

Para recogerlos y subirlos a la montaña, se designa al dirigente estudiantil Rómulo German Carvalo que por esos días se había incorporado a la guerrilla. Pero este, al llegar a Bogotá en cumplimiento de la misión, es capturado por la inteligencia militar, lo torturan, como no le arrancan información, lo asesinan y le tiran a la calle.

Aparte del gran acontecimiento e impacto que esto genera, no se le puede cumplir la primera cita a los cuatro sacerdotes. Afortunadamente ellos siguen cumpliendo y los logra contactar un segundo enlace.

En mi caso, me llené de expectativas con su llegada, era revivir o retomar la experiencia que había dejado Camilo en su paso por el país y por la guerrilla. A comienzo de 1970 conozco a Domingo Laín y a mediados de este mismo año, al comandante Manuel Pérez.

Carmelo Gracia, luego de intercambiar con el estado mayor decide no ingresar. José Antonio Jiménez Comín, el cuarto compañero murió a pocos meses de su ingreso, cruzando una región escarpada y de altas temperaturas, a orillas del río Magdalena. Su cuerpo no resistió, se le desató un ataque respiratorio que en pocos minutos le causó la muerte.

Manuel me produjo un fuerte impacto y una alta valoración, por su personalidad y compromiso. Para mí en ese momento la presencia de sacerdotes era de gran importancia, eran sacerdotes que aceptaban la lucha armada y la vida guerrillera, que se comprometían hasta las últimas consecuencias, de gran espíritu de trabajo, hombres fraternos, de alto compromiso y sensibilidad ante los problemas políticos y sociales.

Adaptación a la vida del monte
¿Dada la procedencia urbana y europea de Manuel, cómo fueron sus primeros años?

Nicolás: Todos los compañeros de procedencia urbana que llegan a la guerrilla nunca dejan de ser, ni de tener sus características urbanas. Asimilar la vida del campo y la vida guerrillera es un proceso generalmente lento, complejo, mucho más en una guerra.

Manuel tuvo dificultades para asimilar la vida del monte, en especial para orientarse en el terreno, para asimilar la vida rural, la manera de actuar, de desenvolverse en ese medio, uno de sus mayores esfuerzos lo constituyó esa asimilación, ese acostumbramiento y llegar a desenvolverse en muy buenas condiciones que es lo que logra en años posteriores.

Asimilar la orientación en el monte es vital para todo guerrillero, las dificultados son similares a las de un campesino al no saber orientarse en la ciudad y Manuel en ese sentido tuvo esa limitación.

Sus excepcionales condiciones de salud le ayudaron a vencer los problemas, era un atleta, tenía una voluntad extraordinaria que siempre la cultivó y que le ayudó a vencer esa y las demás dificultades.

¿Otras dificultades de adaptación?

Nicolás: El reconoce que llega al ELN y a América Latina con una visión muy idealista y romántica. Se encuentra una guerrilla por debajo en lo que él se imaginaba, una guerrilla con grandes esperanzas e ilusiones, pero sin mayor formación ideo-política, con un mando unipersonal, donde no se manejaba, ni se desarrollara el marxismo-leninismo.

En una ocasión decía que encontró una guerrilla con un tipo de mando vertical, parecida a la jerarquía eclesiástica de la que él quería zafarse. Él vive ese choque, ya había estudiado el pensamiento de Camilo y la Teología de la liberación. Pero fue capaz de ubicarse en la realidad y empeñarse, desde su nivel, a proyectarla en medio de muchas dificultades.

Para mí la grandeza de Manuel es que con esa dura realidad que él vivió, con esa carga digamos de idealismo, de sueños, fue capaz de enfrentarla, proyectarse como cuadro y proyectar la organización, fue el responsable político en los años en los que superamos la primera gran crisis.

Tres cordilleras, comunicaciones débiles y sin un centro nacional
¿En los tiempos de la crisis, a mediados de los 70, cuál es la situación real de la organización?

Nicolás: Meses después de la salida de Fabio, a fines del 74, el ELN continúa ubicado sobre las tres cordilleras, pero con débiles sistemas de comunicación entre sí, al igual que con los acumulados urbanos.

El Frente Camilo Torres estaba en la cordillera Oriental, el José Antonio Galán sobre la cordillera Occidental y lo que luego fue el Luis José Solano Sepúlveda, estaba sobre la cordillera Central.

Al salir Fabio del país a finales de 1974, me asignó la tarea de coordinar las estructuras rurales y urbanas. En ese momento no hay un centro nacional, es la reunión de responsables de 1978, donde se conforma la primera Dirección Nacional.

Recorrido y responsabilidades
¿Cuándo tiene Manuel su primera responsabilidad? ¿Cuándo ingresa a la Dirección Nacional?

Nicolás: En repetidas ocasiones fue encargado del estudio del personal de las estructuras donde actuaba, con diferentes temas, desde la asimilación del pensamiento político revolucionario, la Teología de la liberación, alfabetización de los guerrilleros rurales y temas de filosofía, economía política y similares. Este tipo de responsabilidades ha sido tradición en el ELN asignársela a los compañeros procedentes de la ciudad.

Ha mediados de 1974, asume como segundo de una guerrilla de 40 hombres, que en medio de un operativo enemigo muy fuerte, se desplaza desde el Nordeste de Antioquía al Sur de Bolívar, hacia los municipios de San Pablo, Santa Rosa y Simití.

Meses después ese grupo embosca a una patrulla militar en el área de Arenales, Sur de Bolívar. En esa acción el comportamiento de Manuel fue extraordinariamente valeroso y de mucha iniciativa, ello causó un gran impacto entre todos los compañeros.

Posteriormente esa guerrilla asalta el cuartel de policía de Santa Rosa del sur, y luego de un duro combate se alcanza un importante éxito. Manuel tuvo un lugar destacado e hizo una importante labor política ante la población, por lo que fue el mejor evaluado luego de tal acción guerrillera.

En julio de 1976, esa fuerza con más de 60 guerrilleros, cruza el río Magdalena, desde el sur de Bolívar, para ubicarse sobre la cordillera Oriental, en los límites de los departamentos del Cesar y Norte de Santander, meses después atacan con mucho éxito el cuartel de policía del Sabana de novillos, en el Norte del Cesar, allí también se destacó Manuel.

En 1976, en una asamblea guerrillera realizada en el Frente Camilo Torres, se elige a Manuel como su responsable político y primer mando.

La organización venia en esos años de afrontar serias dificultades políticas originadas de una visión de mando unipersonal, un acento de lo militar desproporcionado y una carencia de democracia interna, dificultades agudizadas por el aniquilamiento de la Columna guerrillera en Anorí y la salida al exterior del Comandante Fabio con graves quebrantos de salud. Manuel en esa difícil realidad juega un papel destacado en la superación de la misma.

Para 1978 es convocado un evento político y de reestructuración interna muy importante para la organización que se llamó la “Primera Reunión Nacional de Responsables”, allí Manuel es designado a la Dirección nacional, en el 83 es el responsable político, lo que se ratifica en el Primer Congreso, en el año 86.

Salidas a la crisis, las rectificaciones
¿Qué papel juega Manuel en la salida de la crisis y en las rectificaciones?

Nicolás: En la Primera Reunión de Responsables en el 78, cuando se reúnen la mayoría de los cuadros del ELN, queda claro que la organización debe hacer una profunda rectificación, debe asumir una estructura orgánica de tipo partidario y un carácter político-militar, se define el Marxismo-Leninismo como la guía ideológica, se adoptan “los principios organizativos”: dirección colectiva, centralismo democrático, planificación y evaluación, división del trabajo, clandestinidad y compartimentación, crítica y autocrítica.

El trabajo político organizativo con la población se definió como actividad permanente y se establece de manera explícita que la organización ha de estar al servicio del pueblo y en función de la causa revolucionaria.

Manuel en esos aspectos fue enfático y se convierte en el jalonador de esas decisiones. Como responsable político, se coloca al frente de esas dinámicas y encabeza esas decisiones colectivas. Se destaca en la defensa de los valores humanos y revolucionarios; la honestidad, la transparencia, la sencillez, el afán de superación, la lealtad y el compromiso con el pueblo hasta las últimas consecuencias.

¿En qué otros aspectos fue el gran animador?

Nicolás: Sabía escuchar a todos, para conducir con el consenso, esa es cualidad de todo dirigente auténtico, en las discusiones políticas, en los eventos era capaz de sintetizar y construir los consensos, actuaba en equipo, sabía recoger la síntesis del pensamiento colectivo y llevarlo a la práctica en los planes de trabajo. No lo banalizó el poder, hacía gala de sencillez, de su humildad y enseñaba con el ejemplo.

En este contexto, encabezó en el ELN el concepto de la humanización de la guerra que tenemos como su legado.

Fue un convencido de que la revolución no era posible sin la unidad de los revolucionarios.

Consideraba de manera muy arraigada que los revolucionarios son quienes están de verdad al servicio del pueblo, aportó con mucha fuerza a la definición del Poder Popular, como esencia y acción del trabajo de masas.

Interpretar el sentimiento, el espíritu de lucha y todas las expresiones del pueblo, encarnarlas, proyectarlas y llevarlas adelante es el reto de una organización revolucionaria y Manuel lo supo comprender y desarrollar.

El amor eficaz
¿Cuál sería la conexión Camilo-Manuel?

Nicolás: Manuel y Camilo, fueron auténticos sacerdotes, hombres cristianos que entendieron el evangelio como una misión profunda y asumieron los retos de un mundo contrario a sus valores y pensamiento, se propusieron transformarlo hasta las últimas consecuencias y sin atenuantes.

Los curas que he conocido en la guerrilla han sido así. La síntesis del amor eficaz de Camilo, igual que en Manuel, es el amor de verdad, es la conducta o acción hacia los seres humanos, de solidaridad, de echar su suerte con ellos, hasta las últimas consecuencias, sin mirar si la vida sigue o si las circunstancias la interrumpen, con tal de lograr la justicia, la fraternidad y la felicidad, sin esperar el cielo para lograrlo.

Manuel fue eso, esa es una conexión con Camilo, un hombre profundamente convencido de lo que creía, de sus principios, sus valores, el amor en el sentido de la entrega total a los demás, a la causa revolucionaria, con humildad, generosidad, autenticidad y honestidad.

Sobre la unidad y otros temas
¿Qué nos dice sobre este aspecto y Manuel?

Nicolás: Vivía convencido de la unidad, fue siempre de mucha preocupación las divisiones y el sectarismo izquierda. Le dedicó esfuerzos a los encuentros con el M 19 con el EPL y las FARC, en esos esfuerzos asumió altos riesgos, convencido de que la unidad es indispensable para el avance revolucionario.

¿Cuál podría ser el sello que le deja Manuel al ELN?

Nicolás: El humanismo revolucionario, la unidad guerrillera también es un sello de él, y dentro de esas dos realidades su planteamiento político de humanización de la guerra, algo difícil en el contexto de la violencia en Colombia, un gran reto por el que Manuel se la jugó.

¿Su posición sobre los diálogos con el Gobierno?

Nicolás: Los vio válidos y necesarios, como búsqueda de una salida política al conflicto social y armado en Colombia y así lo expresó en su momento, hoy continuamos su legado.

Experiencias combativas
¿Cuáles fueron las principales acciones guerrilleras en las que participó?

Nicolás: Su primera experiencia militar destacada fue en la toma simultánea de Remedios, Santa Isabel y Otú del nordeste de Antioquia en 1972. Dos horas después y cuando ya estaba controlada la situación, Manuel Vásquez que comandaba la fuerza guerrillera, le orienta que dirija una arenga a la población, él pide autorización al cura de Remedios para hacer una homilía desde el atrio de la iglesia, el cura se lo niega, entonces Manuel hace la ceremonia en plaza pública, allí se presenta como sacerdote y evoca a Camilo, cuando dice que a la revolución no solo es permitida sino obligatoria para los auténticos cristianos.

Después una emboscada al Ejército en el sur de Bolívar, en la región de Arenales en 1974, en ese mismo año en el asalto al cuartel de policía de Santa Rosa del sur, en 1977 ya en la cordillera oriental, en el asalto al cuartel de policía de Sabana de Novillos, en el Cesar, allá mismo en el ataque contra una patrulla del Ejército en una región que se llama Nuevo Mundo, pegada a la frontera con Venezuela. Después Manuel participa en una emboscada a la policía en el corregimiento de Honduras, del municipio de Convención, en el Norte de Santander.

Sólo selva adentro

A fines de 1973, y como parte de la llamada Operación Anorí, la guerrilla donde estaba Manuel, fue asaltada, allí murieron dos compañeros, el Comandante José Manuel Martínez quedó gravemente herido y llevado en un helicóptero militar a una base militar de Amalfi, donde estaban capturados varios compañeros guerrilleros y pobladores de la zona de Anorí. En ese asalto Manuel logró retirarse sin novedad pero quedó solo.

Luego de varias horas de caminata por la selva, hace contacto con un campesino que le da apoyo, comida y lo protege de la acción enemiga.

Unas semanas después, sin poderse encontrar con los otros compañeros, decide atravesar de occidente a oriente, la cordillera central, que era para entonces una selva inhóspita sin población. Fue una verdadera proeza, tremenda valentía asumir ese reto de cruzarse sólo esa selva, eso nunca lo habían hecho y creo que no lo ha hecho nadie solo y en criticas circunstancias. Manuel consideró que debía hacerlo porque era la única manera de volverse a contactar con la guerrilla e para informar lo sucedido.

Le tocó cruzar la Serranía de San Lucas, desde el municipio del Bagre, en el departamento de Antioquia, hasta el municipio de San Pablo, en el Sur de Bolívar. Me contaba que por la mañana marchaba poniéndole la cara al sol para orientarse, porque no tenía brújula, al mediodía paraba porque se perdía la sombra y por tanto no se marcaba el rumbo, cuando el sol se ponía por el occidente, reaparecía la sombra y Manuel seguía caminando dándole la espalda al sol.

Cuenta que su momento más difícil a los 25 días de caminata, fue cuando salió a caminar por la mañana y por la tarde encontró unos rastros, se alegró mucho porque pensó que estaba cerca de alguna vivienda campesina, sin embargo su desilusión fue grande al encontrarse que luego de un día entero de caminata, se encontraba en el mismo sitio de donde había salido a caminar en la mañana y que ese era su rastro.

Decía, “entonces me senté sobre el equipo y me dije, siento que no lograré salir de esta inmensa selva, qué coincidencia tremenda que salgo por la mañana y regresó al mismo punto por la tarde, siendo que pensaba que mantenía siempre mi rumbo de Occidente a Oriente”.

Esa noche recostado sobre mi hamaca en una reflexión profunda concluí, los revolucionarios son los que no aceptan la derrota, mañana continuaré mi travesía tal como lo he venido haciendo, nada puede detenerme”. En efecto Manuel continuó caminando hasta cumplir su cometido.

El campesino donde Manuel inició la caminata le regaló sal, anzuelos, comida, pero con el paso de los días los anzuelos se los robaron los peces, la comida se le fue agotando y no lograba cazar porque no tenía pericia de cazador.

Durante la travesía y agotadas sus provisiones, Manuel se alimentaba de frutas silvestres, cogollos de árboles, los cogollos de palma, algunos peces y hojas que sabía identificar para alimentarse, hay mucha palma en esa cordillera, incluso un tipo de ellas que no es necesario tumbar para arrancarles su cogollo.

Un mes y 10 días después, no podía estar más agotado, con heridas en sus pies y sus piernas, pero por encima de todas las dificultades, luego de inciertas caminatas, llegó a una quebrada llamada Yanacué, en el municipio de San Pablo en el Sur de Bolívar.

Sobre dicha quebrada y aun selva adentro encontró a dos aserradores, a quien se les presentó como guerrilleros y les hizo un resumen de su odisea. Lo hace consciente de que los campesinos si son amigos, llevarán este informe a la guerrilla, como efectivamente ocurrió dos días después cuando descansando junto a ellos, llegaron dos guerrilleros conocidos y lo condujeron al campamento central habiendo concluido su extraordinaria travesía.

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