Mariano Muniesa: “FRAP memoria oral de la resistencia antifranquista”

Muniesa-entrevista-16-LoQueSomosGrupo Arenal Uno. LQSomos. Marzo 2016

Resumir quién es Mariano Muniesa en una pequeña introducción es complicado. Quizás, por eso de resumir. Podríamos decir que es periodista musical, y sería verdad. Pero además hace reivindicación desde su crítica musical. Como en su día dijera Fermín Muguruza: “Lo creativo y lo político son muy difíciles de separar”.

Sus trabajos se centran principalmente en el mundo del heavy metal y del rock en general. Ha colaborado en diversas revistas especializadas, como Kerrang!, Rolling Stone, Heavy Rock, Popular 1, Pack de So o Rock Hard en sus franquicias españolas, realizando diferentes tareas: editor, director, crónica de conciertos, crítica de discos o trabajos de documentación. Cuenta con una larga trayectoria en programas radiofónicos y en la actualidad conduce su programa Rock Star, uno de los espacios rockeros más longevos y recomendable de la radio musical. También ha realizado diversos trabajos para el medio televisivo.

Y Mariano también es escritor. Por una lado, es autor de varios libros relacionados con el mundo musical, biografías de los Rolling Stones, Led Zeppelin, Barón Rojo, Jimi Hendrix, o Janis Joplin entre otras. También de monografías sobre corrientes musicales: Historia del Heavy Metal (ed. VOSA) o Punk Rock, historia de 30 años de subversión (T&B editores). La otra parte de su labor como escritor está ligada a libros relacionados con sociología: Cadena Perpetua, la historia de Charles Manson (Quarentena Ediciones), o 17 falsos mitos sobre Catalunya en España y 14 casos delirantes de catalanofobia. A destacar el valiente trabajo de investigación y denuncia que realizó en La caza de Brujas. Censura y persecución contra el rock vasco, un trabajo de dignidad y valentía periodística, algo poco habitual en el país de los censores y censuras.

Acaba de presentar su último trabajo, “FRAP, memoria oral de la resistencia antifranquista”, libro que contiene una variada y amplia recopilación de testimonios directos, memoria viva de quienes militaron en esa organización, el FRAP, y, por tanto, formaron parte de un episodio crucial en la historia contemporánea de nuestro país: la lucha antifranquista en los años 60 y 70, época sobre la que existe a nivel general no sólo un profundo desconocimiento, sino sobre todo, una visión histórica deformada y distorsionada que no se corresponde en absoluto con la realidad. Hablamos con él sobre su último libro, y esto fue lo que nos dijo…

¿Por qué un libro sobre la historia del FRAP ahora y no hace 20 años, por ejemplo?

Buena pregunta… Si me lo permitís, como esta pregunta trata una cuestión controvertida, me extenderé un poco. En mi caso, aunque ya había publicado algunos libros dentro del ámbito de mi actividad profesional, la música, hace 20 años yo estaba totalmente inmerso en mi carrera dentro del mundo de la prensa escrita, la radio y la televisión, y no tenía materialmente tiempo de plantearme otra actividad al margen. La idea originaria de este libro, a pesar de que ha salido en enero de 2016, era que hubiera podido salir a la venta en el otoño de 2015 coincidiendo con el 40 aniversario de los fusilamientos de los militantes de ETA y FRAP de septiembre de 1975, para que formara parte del conjunto de actos conmemorativos de aquel acontecimiento y de hecho, su publicación estaba prevista para ese momento, pero por problemas de carácter editorial, no pudo sacarse en ese momento.
Si me preguntáis por qué motivo otros historiadores, periodistas o investigadores no han hecho ningún trabajo de estas características sobre el FRAP en todos estos años, no sabría daros una respuesta exacta, aunque pienso que ante la tergiversación, la manipulación y el auténtico totalitarismo mediático que desde hace años se ha instalado sobre determinados temas en el mundo de la comunicación, se ha convertido cualquier intento de aproximación no sólo al FRAP, sino a la época histórica en la que el FRAP desarrolló su actividad, en una suerte de “tabú” sobre el que existe una supuesta verdad oficial que cualquiera que trate de cuestionarla, puede encontrarse en el punto de mira de toda esa «Brunete» mediática que trata de convertir en “terrorista” a todo aquel que disienta de la verdad oficial. Quizá, creo yo, esta censura encubierta haya disuadido a más de un investigador de la pretensión de mostrar la historia del FRAP tal y como realmente fue antes de que yo lo hiciera con este libro.

Investigar, documentar un libro de estas características se presume un trabajo difícil. ¿Hay muchos archivos y materiales documentales en los que investigar ese periodo?

Desde el punto de vista de la versión, digamos “oficial” de lo que fue el FRAP, sí. Echando horas y horas en la Biblioteca nacional consultando periódicos, revistas de la época, o incluso accediendo a la hemeroteca sonora de Radio Nacional de España o de la Cadena SER, como yo hice en mi condición de periodista, sí es posible reunir una importante cantidad de datos y de informaciones relativas a ese periodo. Ahora bien, sólo sobre esa base documental no se puede hacer un retrato objetivo, real y sincero de lo que significó esa organización en la historia política de la España contemporánea, con lo cual, y a propuesta de mi editor, el director de Quarentena Ediciones Pere Homs, se decidió que aun con el complemento de los documentos recopilados, el libro tendría un valor histórico y un sentido sí y sólo si el testimonio de ex-militantes del FRAP era parte integrante del mismo. Aprovechando mi vieja y estrecha amistad con personas como Manolo Blanco Chivite o Pablo Mayoral, a quienes además conocí en profundidad en mi época de militante del PCE (m-l), me fue posible reunir una importante cantidad de testimonios que creo que le dan a este libro un valor de verdadero documento histórico, por cuanto son los propios miembros del FRAP quienes explican su versión de la historia frente a la historia, llamémosla “oficial”.

El libro se presenta como un trabajo de recopilación de memoria oral, testimonios de antiguos militantes del FRAP en primera frap-memoria-oral-de-la-resistencia-antifranquista-lqspersona. ¿Se corre el riesgo de documentar muy complacientemente? ¿Hay divergencias, hay voces distintas? ¿Crees que el dibujo coral que perfila tu libro es representativo?

Empezando por la última pregunta, yo creo sinceramente que sí, por cuanto en efecto, el análisis político, histórico, sociológico que cada uno de los intervinientes hace acerca de lo que significó la lucha del FRAP en su momento como su visión actual es muy diversa e incluso muestra puntos de vista muy contrapuestos entre sí.

En los testimonios que se recogen en este libro hay desde personas que hoy por hoy se sienten tan alejadas ideológicamente de lo que fue el FRAP que han querido dejar su testimonio bajo seudónimo, como el caso de “Teresa”, a quienes consideran incluso que el FRAP debió ser todavía más audaz y más decidido en la continuación de la lucha contra el franquismo mediante acciones armadas de lo que fue, pasando por quienes consideran que la decisión de llevar a cabo acciones armadas fue un error, sobre todo porque no se supo calcular el nivel de represión que el franquismo era capaz de desarrollar contra el FRAP en ese supuesto. Mientras que otros, aunque estaban de acuerdo con que en torno a 1974-75, la lucha debía avanzar cualitativamente hacia otro nivel, es decir, una confrontación armada y directa contra el estado franquista, criticaron que cuando se tomó esa decisión, la organización no estaba suficientemente bien disciplinada ni coordinada como para establecer ni un operativo militar ni una estructura de lucha armada propiamente dichos, ni se tenían los recursos ni los medios adecuados para desarrollar aquella lucha a ese nivel.

Y al hilo de la anterior pregunta: ¿Es objetivo hablar del FRAP, casi medio siglo después de su creación?

Sí, por supuesto que sí. Yo personalmente pienso que, objetivamente, el FRAP supuso, con independencia de que sus objetivos políticos no se lograsen, un impulso muy importante para movilizar a la clase obrera, a los estudiantes, a los artistas y trabajadores de la cultura… Obviamente, en tanto en cuanto quienes se incorporaron a esa lucha implícitamente rechazaron formar parte de la gran farsa de la “transición” y de la legitimación de la continuidad del franquismo que esa operación política conllevaba, su actividad, sus testimonios, su contribución a la lucha por lograr un régimen relativamente democrático, ha quedado silenciada y marginada.

Por eso, yo personalmente entiendo que como periodista y también como ciudadano, como demócrata, como marxista incluso, era mi deber pudiendo tener en mi mano determinados instrumentos, dar a conocer y difundir lo que significó de boca de sus protagonistas la lucha por la libertad, la emancipación de los pueblos y las personas oprimidas, la lucha por una vida digna, feliz y con futuro, en definitiva lo que fue la lucha del FRAP, a través de este libro.

Con el sambenito de “terrorismo” la dictadura franquista y la posterior democracia de la Transición estigmatizaban toda disidencia. Más de cuarenta años después eso no ha cambiado. ¿Es ignorancia o manipulación de la historia?

En esto voy a ser muy conciso, porque me parece que no cabe matización alguna. La tergiversación de la verdad histórica y la fabricación de una verdad supuestamente oficial, solo pueden ser calificadas como manipulación de la historia.

Algunos dinosaurios de las tertulias de TV, radio, etc. tratan de prestigiarse como demócratas diciendo “Yo luché contra el franquismo”. Pudiera parecer que toda España se enfrentaba a la dictadura en la calle, pero la realidad era otra ¿o no?

Vamos a ver… yo nací en junio de 1967, y por tanto, además de por el condicionamiento que me provocaba mi ambiente familiar como por la visión que se tenía en mi entorno de la realidad de España, tanto en Xixón como en Madrid, yo no puedo objetivamente dar un testimonio de lo que fue ese momento político desde mi punto de vista personal. Ahora bien, y yo creo que esto es una conclusión que extraje tanto desde mi experiencia y por tanto, de mi conocimiento más profundo de la sociedad en la que viví, bien fuera desde mi militancia en el PCE (m-l), como en el movimiento estudiantil en la universidad o en los movimientos sociales de mi barrio, (Comisión Anti-OTAN de Tetuán, por ejemplo) en realidad, el nivel de conciencia social, de organización, de compromiso político era relativamente pequeño en relación con la fuerza que se necesitaba para movilizar a la población para determinadas luchas incluso en una época en la que ya existía determinado nivel de libertades políticas. Durante la dictadura, obviamente debía ser más pequeño aún.

Alguien que está en las antípodas de mi pensamiento político, como es Felipe González, dijo en una entrevista que se le hizo para una serie de documentales que TVE realizó sobre la transición política en España, algo en lo que creo que aunque parezca difícil de comprender actualmente, pienso que tenía razón: en 1974, en España no había más de diez personas entre cada cien, como mucho, fuera de las organizaciones antifranquistas dispuestas a jugarse penas de cárcel, morir por torturas, palizas, detenciones, etc. por enfrentarse abiertamente con el franquismo. Vladimiro Fernández Tovar, uno de los condenados a muerte en la farsa de los juicios militares de septiembre del 75, se posiciona de manera parecida en la entrevista que le hice para estructurar su testimonio en este libro.

¿Qué quiero decir con estos ejemplos? Pues que por desgracia, y esto es algo que desde quienes nos posicionamos en la izquierda más combativa debemos asumir, desde hace décadas no hemos conseguido una hegemonía cultural y social a nivel político ni en la clase media, ni en la clase trabajadora, ni en el ámbito de la cultura, ni en otros ámbitos, porque la izquierda no hemos sabido construir un discurso que nos haya llevado a reconquistar esa hegemonía en el pensamiento político y por ello, incluso elementos abiertamente reaccionarios se hayan considerado con legitimidad como para reclamarse del “anti franquismo”. Lo cual, obviamente en el caso de gente del PP y el P”SO”E, así como algunos del P”C”E, la verdad es que suena a chiste malo.

Si en la España de la primera mitad de los 70 hubiera existido una auténtica conciencia democrática, revolucionaria y antifascista a un nivel como el que por ejemplo, existió en esos mismos años en Portugal, Franco hubiera muerto en una celda, como merecía, y no en la cama de un hospital.

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Manuela Bergot, Manuel Blanco Chivite, Pablo Mayoral y Mariano Muniesa en la presentación del libro

Luchar a pecho descubierto y abiertamente contra el franquismo ¿fue un sueño utópico de aquellos jóvenes militantes, o un proyecto potente de conquista política?

Sin lugar a la menor duda al menos desde mi punto de vista, aquella lucha significaba lograr la consecución de un proyecto político para la España de los años 70 posible, veraz y realizable, tenía una razón de ser, unas motivaciones políticas claras y concluyentes, y yo personalmente, no puedo dejar de reconocer mi respeto y mi admiración por quienes se lo jugaron todo, incluidas sus vidas, por unos objetivos que no eran utopías ni sueños de idealistas románticos, sino un proyecto de democracia auténtica, popular y republicana para todos los pueblos del Estado español.

Ahora bien, si se analiza con cierta profundidad el momento histórico en el que el FRAP llevó a cabo su lucha, sin duda, por la coyuntura internacional, la falta de una estructura interna suficientemente sólida a nivel organizativo, a nivel ideológico, a nivel militar incluso, y por otros muchos factores, lo cierto es que no se lograron los objetivos inmediatos que se perseguían y que además, el régimen respondió a las acciones del FRAP con una contundencia que seguramente la propia organización no supo cómo contrarrestar.

Ello me lleva a concluir que la lucha del FRAP fue una lucha justa, necesaria, y que contaba con un potencial apoyo popular muy grande. Pero seguramente, y estas apreciaciones me las han hecho en mis entrevistas para el libro muchos ex-militantes del FRAP, determinada conducción de la lucha no se planificó bien desde la dirección de la organización, nunca contó con un apoyo suficiente desde el interior, no fue fruto de un profundo debate político interno, y ni siquiera contó con una estructura y una dotación de medios y recursos que hubieran hecho posible la creación de un auténtico operativo militar. Por ello, concluyo que los fines y objetivos que el FRAP perseguía eran posibles, realizables y deseables, pero no se pusieron los medios adecuados para conseguirlos, ni se ideó una estrategia de lucha acertada ni válida para la consecución de esos objetivos en aquella coyuntura histórica.

Penas de cárcel, torturas, represión, asesinatos, exilio, y como sucedió en 1975, morir frente a un pelotón de fusilamiento… Una historia, la de la resistencia al franquismo final, poco conocida y tergiversada. ¿A día de hoy se puede hablar abiertamente del tema?

Yo creo que no solo se puede, sino que se debe, es decir, entiendo que es una obligación irrenunciable de todas las fuerzas políticas y sociales que estén, que estemos por un verdadero cambio del sistema, o simplemente que quieran recuperar la auténtica memoria histórica de España, hablar, debatir, discutir, arrojar luz sobre este tema y otros muchos que la actual “democracia” tiene mediáticamente secuestrados: La persecución y encarcelamiento de los insumisos y objetores de conciencia al ejército en los años 80, los presos políticos y represaliados vascos con la siempre recurrente excusa del “terrorismo”, la represión del actual sistema contra activistas por el derecho a la huelga con casos de represión como el de “Alfon”…

… y por supuesto, hablar del FRAP como lo que realmente fue: una organización revolucionaria, republicana y democrática, que se lo jugó todo por conseguir un mínimo de libertades en España, que para ello, erróneamente o no, se defendió de la implacable represión policial, de las torturas inhumanas a sus detenidos, de los asesinatos, durante un tiempo determinado con las armas en la mano, defendiéndose legítimamente así del acoso brutal de un régimen totalitario de naturaleza terrorista y asesina, que no sabía responder a cualquier mínimo conato de descontento o de oposición más que con el derramamiento indiscriminado de sangre. Lejos de ser “terroristas”, los militantes del FRAP fueron, y así lo demostraron, verdaderos luchadores por la libertad, por la democracia y por la dignidad del ser humano.

¿Crees que haber militado en una organización revolucionaria y clandestina contra el franquismo ha influido, o dejado “poso” en aquellos militantes? ¿Les ha influenciado positivamente?

A esta pregunta me resulta un tanto difícil contestaros porque por mi edad conozco esa lucha no por mi experiencia directa como militante, que llegó años después en otro contexto político y social muy distinto, sino por referencias indirectas.

Ahora bien, por los testimonios que se recogen en este libro, yo creo que en ese sentido, en gran medida esa lucha sí ha dejado ese “poso”, en tanto en cuanto muchos de ellos han seguido la lucha por ejemplo como sindicalistas, o en ONG´s, o incluso en otros partidos y organizaciones de izquierda que aunque ideológicamente pudieran estar muy alejadas en determinadas cuestiones de lo que el FRAP o el PCE (m-l) en su momento pudieran defender, sí mantienen unos principios anti-imperialistas, republicanos, o incluso en partidos, como es mi caso, que propugnan una nueva visión del panorama político, que aún reconociendo y haciendo suya la legitimidad y la reivindicación de esa lucha histórica por la libertad, la democracia y el socialismo, han elaborado en torno a esos objetivos otro discurso, otro lenguaje y trazan su estrategia de lucha desde otra óptica para construir la hegemonía social y cultural que considero que es necesaria, o mejor dicho, imprescindible para cambiar de verdad esta sociedad tal y como quiso cambiarla, en aquel contexto, el FRAP hace 40 años.

El pasado año, 2015, se cumplieron cuarenta años de los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 ¿qué queda hoy de aquella cruenta injusticia? Verdad, Justicia, ¿posibilidad de Reparación?

Entiendo que hay algo muy importante que no solo la sociedad no ha perdido ni olvidado, sino que algo que los auténticos antifascistas hemos sabido hacer muy patente desde plataformas cívicas como la Plataforma 27 de Septiembre-Al Alba: un excelente ejercicio de reivindicación de la memoria y la verdad histórica acerca de lo que fueron los crímenes terroristas del franquismo, así como el recuerdo y el homenaje a la memoria de quienes fueron asesinados por luchar por el final de un régimen de carácter intrínsecamente fascista.

Al mismo tiempo y a través de organizaciones como La Comuna, primero se avanza en el procesamiento de los responsables de asesinatos, crímenes y 26-sep-15-lqs-8torturas contra combatientes por la libertad del régimen franquista. Segundo, se está poniendo esta problemática en el primer plano de la opinión pública estatal, europea e internacional. Y tercero, poco a poco y contra los intentos obstruccionistas de las instituciones políticas y jurídicas del estado español, se está logrando que una gran parte de la sociedad española, ignorante de esta situación, conozca esa parte de su historia.
A partir de ahí, se podrá lograr ese triple objetivo que yo hago también mío, y siento como mío en relación con las reivindicaciones que propugna La Comuna: Verdad, Justicia y Reparación.

Por tanto, claro que es posible una reparación lo más amplia y justa posible a todos los que sufrieron la represión franquista. Pero lograrlo es una tarea que requiere de un trabajo político, de una concienciación social, de una labor de auténtica guerrilla cultural en la que aún tenemos mucho trabajo por delante.

¿Qué esperas con este libro?

Más que deciros que espero, querría deciros qué objetivos me gustaría ver cumplidos, que son en esencia los que me fijé desde el primer día, allá por enero de 2015, en plena resaca de fiestas navideñas y de roscón de reyes, en el que encendí mi ordenador, abrí un primer documento word y una carpeta a la que llamé “libro FRAP”.

Primero, conseguir en la medida de lo posible aportar un documento histórico y periodístico que contrarreste esa versión “oficial” que lejos de dar a conocer al FRAP como lo que realmente fue, es decir un movimiento popular de oposición al franquismo que se proyectó en el mundo del trabajo, de la cultura, de la solidaridad anti-imperialista e internacionalista, en el mundo del campo, de la universidad, los institutos, las mujeres y el feminismo, lo presenta como un grupo “terrorista”… afirmar y demostrar que el FRAP nunca fue un grupo “terrorista”, como se ha pretendido meter a fuerza de taladro en la mentalidad colectiva de este país. Fue, y eso es lo principal que quiero que entienda todo aquel que lea el libro, que el FRAP fue una organización antifranquista auténtica, que luchó por la libertad y por el derrocamiento del régimen franquista sin entrar en el pasteleo en el que entraron entre otros el PCE y el PSOE y que llegó a adquirir unos niveles de incidencia e influencia en todos los sectores sociales opuestos al franquismo que explican por qué el régimen lo reprimió con esa extrema dureza.

Segundo, difundir la idea, que se especifica de manera clara y concluyente, que la lucha que el FRAP inició tiene en gran medida su continuidad en la lucha jurídica que hoy por hoy mantiene La Comuna a través de la querella argentina contra los asesinos y torturadores del régimen franquista, que estoy convencido de que antes o después logrará sentar en el banquillo a esos delincuentes. Ahí, en ese momento político y procesal, es cuando en gran medida, ese ideal de verdad, justicia y reparación se verá hecho realidad, al menos en una gran parte.

Y tercero, y aunque parezca una afirmación de Perogrullo… que quien se haga con este libro, a pesar de que se relatan episodios duros y difíciles, si no disfruta de su lectura, que espero que sí lo haga, que le sirva al menos de reflexión, y –¡ojalá!– le lleve a levantarse de su sillón, salir a la calle, enterarse de lo que está pasando… y luchar, organizarse, trabajar coordinada y colectivamente por cambiar esta podredumbre de mundo en el que vivimos.

Mariano Muniesa en LoQueSomos

Presentación: FRAP, memoria oral de la resistencia antifranquista

Un comentario sobre “Mariano Muniesa: “FRAP memoria oral de la resistencia antifranquista”

  • el 5 marzo, 2016 a las 16:43
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    su Programa de 6 puntos,
    salvando distancias, circunstancias y formas,
    siguen vigentes:

    ¡¡República Popular y Federativa!!

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