Momento crucial

El tercer trimestre ha sido tremendo en la economía y en los mercados.  A mediados de septiembre llegó a sentirse el pánico. La posibilidad de una quiebra oficial de Grecia (ya lo está, desde hace mucho, en la realidad) y las posibilidades de contagio a Portugal, Irlanda y, después, a Italia y España han hecho reaparecer el fantasma de otra caída en cadena como la que siguió en 2008 a la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers.

En octubre USA y Alemania se han enfrentado. Los americanos quieren, como siempre, más liquidez y culpan a los alemanes de actuar con demasiada lentitud. Quieren resolver el problema de la deuda con más deuda, que es lo que llevan haciendo desde 2008 (y antes también).

Los alemanes parecen inclinarse por la opción de que los tenedores (bancos) de bonos (deuda pública) tengan que sufrir también las consecuencias (quita).  Saben que inyectar más dinero es pan para hoy y hambre para mañana. Los ministros de economía europeos reunidos en el ECOFIN  llegaron  a humillar al Secretario de Estado de Economía Timothy Geithner, pidiéndole que se marchase de la reunión.

Los americanos sospechan incluso que en Europa se les quiere devolver la crisis que ellos provocaron, entre otras cosas, con sus hipotecas subprime, provocando otra en la que sus bancos saldrían muy perjudicados. No hay que olvidar que existen ingentes cantidades de CDS (seguros de deuda) que alguien ha vendido (y muy caro, por cierto) a los bancos europeos, asegurándoles el pago de la deuda griega si los griegos no lo hacen. Ese alguien podría referirse, entre otros, a los principales bancos USA.

Estamos en una especie de duelo, en el que no se sabe quién va a desenfundar primero.

El telón de fondo es el temido escenario de no crecimiento, que hace imposible, realmente imposible, la devolución de la deuda que ahoga la economía, la griega y las demás. El 7 de octubre, el Instituto para el estudio de los ciclos económicos ( ECRI), que nunca falla, ha pronosticado una nueva recesión en Estados Unidos. Los beneficios de las empresas van a caer en 2012, el paro va a aumentar, y los mercados de acciones pueden caer mucho, más allá de subidas y rebotes temporales.

Todo dependerá de si los políticos pueden seguir ganando tiempo, lo que significa subir impuestos, reducir gastos (ya sabemos en qué materias) y esperar un milagro mientras transfieren la deuda a los ciudadanos.

Por ahora, promesas gubernamentales (franco-alemanas) de ayuda en la recapitalización de los bancos, y, últimamente, una mayor inyección de liquidez del Banco Central Europeo, así como el rescate de Dexia, el gran banco franco belga (muy expuesto a la deuda griega) han calmado algo las cosas. Veremos si es temporal o no. Por el momento seguimos asomados al abismo.

* Las colaboraciones de “Amigos del Garaje Ediciones”

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