Navidad: sin techo, sin comida

Maryssa Ruiz*. LQSomos. Diciembre 2017

Si las administraciones públicas gastaran la mitad de lo que gastan en iluminar las calles para celebrar una estúpida fiesta que fomenta el consumismo, la hipocresía y la superficialidad en intentar erradicar la pobreza del país, miles de familias saldrían de la miseria.

¿Cómo es posible que se haga caso omiso a la cantidad de personas que viven en la calle? ¿Por qué no se actúa para sacar de la pobreza a cientos de niños? ¡Joder! Yo no quiero calles vestidas de adornos y luces que tan solo sirven para desviar nuestra atención de una realizad dolorosa. Yo quiero que cada persona tenga un techo y un plato de comida cada día en la mesa. Yo no quiero que parte de mis impuestos vayan destinados a iluminar las ciudades porque lo que quiero es que se luche para que la calle deje de ser el hogar de tantas personas, y no me importa no tener el típico ridículo cartel de «feliz navidad» si con el dinero que cuesta esa basura se puede alimentar a seres humanos.

¡Incongruente! Que fácil es taparnos los ojos con luces de colores mientras la ignominia y mendicidad se apodera de personas inocentes… ¡injusto!

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