No habrá guerra en Europa. Por el momento…

 Por Javier Sáenz Munilla. LQSomos.

La portavoz de los militares de España, y ministra del ramo, nos anuncia el envío hacia la zona caliente de la fragata Blas de Lezo. Por cierto, que España, o sea los militares, tienen fuerzas ya, hace tiempo, en Rumanía, Letonia y Lituania

Después de días y semanas haciendo sonar los clarines, de pronto, este viernes, nos auguran que se trabaja firmemente para la paz. Lo dice la parte de aquí, Occidente. La de allá, Rusia, ya había dicho, sin mucho eco por aquí, que no tenía intención de invadir Ucrania. Que Occidente se calmara. El Ministro ruso de exteriores, Labrov, ha hablado de «histeria», cuando ya las aguas occidentales parecen calmarse. ¿Quiere esto decir, que se acabó el embrollo? No. Ni mucho menos. Rusia y Occidente (O sea, Estados Unidos, la OTAN y la UE) pueden chocar en cualquier momento, Por Ucrania, por Bielorrusia, por el Báltico, por Georgia…

La reunión de este viernes en Ginebra entre el ruso Labrov y el norteamericano Blinken, respectivos jefes de las diplomacias rusa y norteamericana, se ha cerrado con el compromiso de quien manda en el bloque occidental, Estados Unidos, de responder por escrito en una semana a las propuestas hechas por Moscú en Diciembre para poner fin o mejor, calmar las aguas en las fronteras entre Occidente/OTAN y Rusia, especialmente en Ucrania y Bielorrusia; pero también en todo el Este de Europa. Propuestas a las que Occidente había dado la callada por respuesta, al menos por escrito y hasta el momento. En este sentido, y como de un conflicto se trata, podemos hablar ya de un ganador en ese primer combate, por ahora diplomático. Y el ganador ha sido Rusia.

¿Por qué ha cedido Estados Unidos en este punto? Hasta ahora, aun sin responder al documento ruso, Occidente, con Washington a la cabeza, ha respondido airadamente con sus armas de propaganda, incluida la práctica totalidad de sus medios de comunicación, con negativas rotundas a considerar un paso atrás en la ampliación de la OTAN hacia Rusia de los últimos años. Ahora Estados Unidos, después de crear un ambiente de preguerra, pega un frenazo y se aviene a responder. Veremos qué dice Washington en una semana, pero todo parece indicar que las reticencias halladas en Europa, especialmente en Alemania y Francia, a una implicación sin límites en el conflicto, ha hecho recular a los halcones del Pentágono. Ya hace unos días que el propio Presidente Biden efectuaba unas confusas declaraciones en las que, venía a decir, que si la invasión rusa de Ucrania se limitaba a las zonas fronterizas, el castigo se limitaría a sanciones económicas. Declaraciones modificadas rápidamente al día siguiente. Pero muy significativas.

La propuesta de Rusia

El documento dado a conocer por Rusia el 17 de diciembre pasado decía cosas muy concretas. Quizá el punto más importante es el Artículo 4, que dice, textualmente: «Estados Unidos actuará para impedir una mayor expansión de la OTAN y denegará el ingreso en la Alianza de las antiguas repúblicas de la URSS». Y añade: «Estados Unidos no establecerá bases militares en los territorios de la antigua URSS y no usará su infraestructura para actividades militares en ellos».

El documento establece otras limitaciones a cumplir por ambas partes, Rusia también. Así, se comprometen a no desplegar armas nucleares fuera de sus territorios y a retirar las ya desplegadas, a no entrenar al personal militar y civil de los países no nucleares en el uso de esas armas o a no realizar maniobras con armas nucleares. Como digo, Estados Unidos había dada la callada por respuesta, mientras inflamaba el conflicto.

Hay que decir que la OTAN mantiene armas nucleares en países no nucleares como Bélgica, Alemania, Países Bajos, Turquía e Italia. Y que entrena a sus militares en el uso de esas armas. Quizá de ahí el silencio. Y esto sin olvidar los escudos de misiles desplegados en Polonia y Rumanía; orientados hacia el Este, naturalmente.

¿Quiere esto decir que Rusia no despliega también sus armas en otros puntos frente a Occidente? Por supuesto que sí. En Bielorrusia, sin ir más lejos. Y ahora en su frontera con Ucrania. Y en Osetia del Sur, tras expulsar a las tropas invasoras de Georgia, animadas a expandirse tras recibir la promesa de Bush de un pronto ingreso en la OTAN. La presión en las fronteras occidentales de Rusia, viene de lejos.

El origen del conflicto

Occidente; o sea, Estados Unidos + La OTAN/UE, trata de cercar a Rusia desde la desaparición de la URSS. Ya un gobierno pronorteamericano de Georgia, como decíamos, ordenó la invasión de Osetia del Sur en 2008. Los tanques rusos acudieron en auxilio de los osetios e hicieron huir a los georgianos. Occidente relató los hechos como una invasión rusa de Osetia.

No es muy diferente lo ocurrido en Ucrania, aunque algo más enrevesado. Rusia se anexionó Crimea, después de un referéndum que aprobó la anexión, con tropas rusas sin identificación controlando el territorio. Un territorio de mayoría rusófona, sin embargo. Pero la acción rusa fue una reacción a lo sucedido en Ucrania poco antes, con un golpe organizado por los Estados Unidos, que provocó la caída del gobierno legítimo de Ucrania. Pro ruso, sí. Pero legítimo. Fue en la llamada Revolución de Colores del Maidán, la plaza de Kiev, la capital ucraniana donde comenzó la revuelta popular preparada y coordinada por embajadas norteamericanas de la región y el propio Departamento de Estado, como pudo comprobarse después, por grabaciones difundidas en las que se escucha la voz de la propia Secretaria de Estado Adjunta (1).

En el Maidán hubo despliegue de grupos armados de comandos pro-nazis y francotiradores que, desde la altura dispararon sobre la multitud causando varios muertos. El gobierno legítimo de Yanúkovich cayó y en el primer gabinete figuraron varios políticos vinculados a los matones de extrema derecha.

Con esta pérdida, Rusia consideró que Occidente iba ya demasiado lejos y respondió con el apoyo a los independentistas pro rusos de Lugansk y Donetsk y se hizo con Crimea.

Ahora Rusia ha desplegado más de 100.000 hombres y material bélico en la frontera con Ucrania y ha enviado refuerzos a la de Bielorrusia. Y las fuerzas armadas de Ucrania han recibido en los últimos años material militar y adiestramiento de Occidente. Una ayuda que se incrementa en las últimas fechas, con envíos masivos de misiles tierra-tierra Stinger desde los países bálticos.

Putin no es un santo, ni mucho menos. Pero es que esto no va de buenos y malos, sino de intereses, especialmente geoestratégicos. Y Rusia, simplemente, defiende lo que considera sus fronteras más vitales.

Desde 1990, tras la desaparición de la URSS, se han incorporado a la OTAN ocho países que pertenecieron al Pacto de Varsovia. Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Letonia, Estonia y Lituania. Los bálticos, a apenas 200 kilómetros de San Petersburgo y 600 de Moscú. Y se han cursado invitaciones a Ucrania y a Georgia.

Rusia protesta y recuerda que Occidente se comprometió a no ampliarse hacia el Este. Gorbachov ha recordado recientemente que no se firmó eso, pero que se daba por sobreentendido, como se señala en un reciente artículo de Juan Antonio Sacaluga, con un acertado análisis y una documentación no habitual en la prensa española (2).

Europa, qué papelón

El responsable de la política exterior de la UE, nuestro paisano Josep Borrell, habituado a meter la pata y a sacarla como si tal cosa, nos amenizaba estos días con furibundas alharacas en las que alentaba a pararle los pies a Rusia, dizque, para no poner en peligro el consenso de Yalta.

Mal estudiante debió ser Borrell en el bachillerato, o es que esos días, cuando se explicó lo que se denominaba «el reparto del mundo» tras la II Guerra Mundial él andaba resfriado. Porque no fue en Yalta, sino en Postdam dónde Stalin, Churchil y Truman, en lugar de Roosevelt que sí estuvo en Yalta, acordaron tal «reparto». Claro que también se comprometieron a promover democracias y elecciones libres en sus áreas de influencia y ni Stalin, por supuesto, ni los otros cumplieron tal compromiso. ¡O me dirán que Estados Unidos fomentó en sus golpes en Guatemala, Persia o Brasil, para comenzar, sistemas democráticos! Borrell debe repasar la asignatura de Historia Universal.

Europa debiera, pero no le dejan, marcar su propio camino en política exterior y declararse neutral en este conflicto. Claro que para eso, tendría que irse de la OTAN. Y eso, tampoco es una opción libre, por mucho que la señora Van der Leyden se lleve las manos a la cabeza y diga que Ucrania tiene derecho a entrar en la OTAN como país libre. ¿Se lo cree de verdad?
Porque salir de la OTAN, es algo también que puede hacerse así, en un plis-plás. Pues, me parece que nones.

Estados Unidos necesita a Europa. Porque sin Europa, frente a Asia, no es nada. Por eso Washington no permite ninguna clase de autonomía europea en materia de Defensa. Recuerdo aquí el artículo «Europa se va a la guerra» (3), que publiqué aquí mismo el 29 de septiembre pasado, y en el que hacía referencia a la idea de una Brigada de Intervención Rápida europea, que Borrell promovió y lanzó a los vientos, para en menos de 48 horas, previa llamada al orden, matizar que la política de seguridad de la UE, y específicamente esa brigada, no significaba ningún distanciamiento de la OTAN. Donde dije Diego…

Y España, en vanguardia

Hemos estado tocando aguerridos clarines de guerra desde diferentes frentes, el informativo desde luego. El diario El País, siempre dispuesto a defender al patrón, se marcó un artículo con llamada en primera a cuatro columnas «Europa, campo de batalla para un nuevo orden mundial», del «analista» Andrea Rizzi, que no tenía desperdicio. Tampoco información. Toda propaganda a favor de los nuestros. La «especialista» Berna González Harbour le siguió con un artículo de opinión titulado “Ya estamos (casi) en guerra». Muy frustrados deben andar en Prisa con la semana de espera marcada por rusos y americanos en Ginebra.

Porque España, aquí, tiene su papel, sí. Sobre todo el de hacer ruido y poner todo, Rota y Morón por supuesto, a disposición del mando. La portavoz de los militares de España, y ministra del ramo, nos anuncia el envío hacia la zona caliente de la fragata Blas de Lezo. Cosa ya prevista, para las maniobras que la OTAN va a realizar en Turquía. Lo mismo, con los cazas que irán, o no, a Bulgaria. Por cierto, que España, o sea los militares, tienen fuerzas ya, hace tiempo, en Rumanía, Letonia y Lituania.

España será la sede de la próxima cumbre, en junio, de la OTAN. Y ahí está previsto, si no se ha liado ya parda, que se trate de «las acciones agresivas de Rusia», así figura y de «los desafíos que plantea la República Popular China».

El Gobierno más progresista de la historia, está quedando muy guay, pese a algunas protestillas, en esto de la independencia, soberanía y dignidad de España.

Una vez más, ¡¡¡NO A LA GUERRA!!!

Notas:
1.- Filtración diplomática sobre Ucrania pone en aprietos a EE.UU.
2.- La crisis de Ucrania: hechos, intereses, percepciones y especulaciones
3.- Europa se va a la guerra

* Más artículos del autor
Periodista y analista internacional. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @pepitorias

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