‘Oz’: un cuento de fantasía con rock de fondo

Por Mariano Muniesa*. LQSomos.

«Oz» contiene todos los ingredientes del ambiente rock de la época: bandas de moteros, camioneros broncas, los Ford Mustang, los conciertos de rock, las groupies y ese guión que pretende continuar esa libertad creativa del cine de los años 60, aunque se ve condicionada en ello por su dependencia de la estructura narrativa de la historia que adapta

Cuando El Mago de Oz se convirtió en estrella de rock

A las alturas de 1976 todavía era relativamente frecuente ver un tipo de cine arriesgado, aconvencional y que suplía sus bajísimos presupuestos con una en ocasiones poco afortunada, pero siempre gran cantidad de imaginación. La película que hoy recordamos es uno de esos ejemplos, una surrealista historia que hibrida la road-movie, la ciencia-ficción, el cine gay y el rock´n´roll en un ejercicio cinematográfico que en buena medida emulaba a la lograda e icónica transposición al mundo del rock que hizo Brian De Palma llevando la historia del fantasma de la ópera a su brillante cinta ‘El Fantasma del Paraíso’ en 1974. En esta ocasión, sería la historia de ‘El Mago de Oz’ la que se trae a la década de los 70 y al mundo del rock y con guiños claros a ‘Easy Rider’. Esta película, originalmente llamada ‘Twentieth Century Oz’, estrenada en julio de 1976 en su Australia natal, cuando llegó a Europa y años más tardes a España, se llamó simplemente ‘Oz’. En estos días se han cumplido 45 años de su estreno, y se anuncia una reedición del DVD que se puso a la venta en 2004.

El argumento es el siguiente: Dorothy, mismo nombre que la protagonista de ‘El Mago de Oz’ de 1939 (Joy Dunstan) es una groupie de dieciséis años que viaja con una banda de rock, Wally (Graham Matters) y los Falcons. Inesperadamente la furgoneta de gira sufre un accidente de tráfico y Dorothy se golpea la cabeza quedando sin sentido. Al recobrar el conocimiento, despierta en un mundo de fantasía que guarda mucha proximidad con la psicodelia de los 60 y en el que conoce a un modista gay, Glin the Good Fairy (Robin Ramsay), quien le regala un par de zapatos rojos como recompensa para ayudarla a ver el último concierto de “The Wizard”, interpretado a su vez por Graham Matters, un andrógino cantante de glam rock a medio camino entre David Bowie y el “Beef” de ‘El Fantasma del Paraíso’. En esa aventura es perseguida por el hermano de un matón a la que Dorothy mató para defenderse (Ned Kelly) quien intenta violarla en varias ocasiones.

“Oz” contiene todos los ingredientes del ambiente rock de la época: bandas de moteros, camioneros broncas, los Ford Mustang, los conciertos de rock, las groupies y ese guión que pretende continuar esa libertad creativa del cine de los años 60, aunque se ve condicionada en ello por su dependencia de la estructura narrativa de la historia que adapta. Si bien la primera media hora no engancha y le cuesta arrancar, incluso cuando en esta parte de la película se presenta a los personajes equivalentes al Espantapájaros (un surfista larguirucho y bobalicón), el Hombre de Hojalata (un mecánico espasmódico) y el León (un motero). Sin embargo, la película gana mucho y adquiere todo su atractivo a partir de esos 30 minutos, cuando llegan a la ciudad: el cambio de ubicación es refrescante, ya que toda la trama se desarrolla en el desierto durante la primera parte de la película y destaca especialmente la escena del concierto de ‘The Wizard’.

A pesar de todas sus imperfecciones, ‘Oz’ es una película que se deja ver con agrado en tanto que no es una producción ambiciosa. Es un cuento de fantasía de viaje por carretera ambientado en Australia, con el rock de fondo y que si se analiza desde determinado punto de vista, resulta interesante ver como refleja la locura del estrellato y la destrucción del yo, ya que el Mago, ‘The Wizard’, no es más que un títere controlado por su imagen y manipulado por su manager.

La película se estrenó en Estados Unidos y fue una de los filmes australianos más taquilleros allí, recaudando más de 1 millón de dólares antes de su estreno en los mercados más grandes de Nueva York y Los Ángeles, y se ha convertido en una película de culto. En España se exhibió en versión original subtitulada en el circuito de cines de lo que antiguamente se llamaba “salas de arte y ensayo” en julio de 1978.


En cuanto a su banda sonora, estuvo compuesta por los músicos australianos Ross Wilson, Gary Young y Wayne Burt, todos ellos ex miembros de Daddy Cool, una banda creada en Melbourne en 1970 que todavía existe y que en los años 70 alcanzó cierta repercusión en su país. De hecho, su sencillo más exitoso, “Eagle Rock” tuvo un video promocional dirigido por el director de esta película, Chris Löfvén, en 1971. A finales de 1975, Daddy Cool se habían disuelto y Wilson, tras solucionar determinados problemas contractuales, se unió a Jo Jo Zep & The Falcons con Young y Burt. Paralelamente, grabó un single en solitario llamado “Livin ‘in the Land of Oz” y produjo el segundo sencillo de Jo Jo Zep & The Falcons “Beating Around the Bush”, ambos lanzados a mediados de 1976 a partir de ser incluidos en la banda sonora de ‘Oz’.

Una historia que merece la pena volver a ver, y con la que clásicos como ‘Priscilla, reina del desierto’ guarda una notable deuda.

https://www.youtube.com/watch?v=EVE5ymiPftc

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