Palou: la memoria de CIU y su director

En el nuevo Director le gusta hablar con la prensa y hacer llegar su mensaje conciliador, correcto, muy demócrata-cristiano, explicó que su castillo, nueva sede del Memorial, admitiendo que tiene peor accesibilidad que la anterior ubicación y que para algunos puede llevar malos recuerdos, es un lugar ideal para que pasan miles de personas. Es un gran escaparate pero se descuida de explicar que exclusivamente para turistas que mayoritariamente suben por las vistas y para hacerse fotos frente al mar. Este Director es un hombre listo, lo primero que ha pensado y ha manifestado es que es un buen espacio para llevar a los niños de excursión. Un buen negocio. Se ha visto mediatizando y manipulando, él diría educando en los valores democráticos y en el espíritu de reconciliación, a miles de criaturas, una medida que no adoptó el Tripartito porque seguramente los mismos que ahora harán proselitismo entre los niños deberían acusado a el anterior gobierno de corromper a los menores en el revanchismo. Estamos totalmente a favor de dar a conocer nuestra historia a los niños y niñas de Cataluña, pero la de verdad, no la de la reconciliación nacional, la impunidad, el perdón humillante de las víctimas a sus verdugos para seguir adelante sin que no haya ninguna justicia.

Este Director juega a la simplificación de la complejidad con intención manipuladora. Estamos en el mismo caso que la Ley de la Memoria de infame y largo nombre equiparador de víctimas y victimarios, ley miedosa que no fue más allá porque el franquismo aún pervive en los hijos del régimen bajo diferentes siglas, y en los que ocupar y ocupan cargos en todos los estamentos de la supuesta democracia. Si todas las víctimas son iguales entonces el componente afectivo y social de la memoria es violado, es el efecto propagandístico de aislar el contexto donde se han creado estas víctimas. Un ejemplo muy claro y simplista sería decir que todas las madres sufren con la muerte de un hijo, entonces todas las madres son iguales, el dolor es el mismo, todas lloran, las víctimas son iguales. Incierto. Y si dices que todas las víctimas no son iguales puedes ser acusado de falta de objetividad, de ser partidista y de que tu opinión está desviada y por tanto no tiene validez, con lo que la realidad que se ha impuesto y se impone es la de los victimarios que niega la verdad y oculta la barbarie. Entonces vienen los adjetivos que tantas veces hemos oído: rencorosos, revanchistas y otros estigmas que hemos venido soportando durante demasiados años. Se niega la dimensión de la memoria y se gestiona para construir una memoria a medida de los que quieren pasar página sin hacer justicia. Pero la memoria no es sólo la personal, la familiar es también la colectiva por lo que no sirve este reduccionismo de todas las víctimas son iguales.

No puede llegar un tecnócrata institucionalizador de la parte más agradecida de los derechos humanos, la de cerrar heridas, haciendo más revisionismo de la Memoria instrumentalizando el concepto de víctima y sin pasar por los pasos obligados de la verdad, la justicia y la reparación. No se puede construir la casa por el tejado. Víctima no es un concepto abstracto, es una falta de respeto a la dignidad de nuestras víctimas la equiparación, no son huesos, eran personas que tenían ideas, que interactuaban con otras personas que también pensaban en cambiar sus realidades. No era el mismo morir con el brazo extendido que con el puño en alto.

Entre los argumentos estelares del Director se encuentra lo siguiente: como nosotros no somos un régimen dictatorial somos una democracia no damos el mismo tratamiento a las víctimas que la dictadura, esta glorificó unas y vejar otras, la democracia debe respetar todas , esta es nuestra grandeza. Un mensaje tergiversador que juega con la buena fe de la gente que se considera demócrata.

Este director que no pertenece a ningún partido político, gran credencial, como si fuera necesario un carné para servir a determinadas ideas, también tiene que nadar y guardar la ropa. Cuando fue preguntado por el caso Garzón y si los crímenes del franquismo tenían que ser juzgados, este abogado, uno de los 300 acreditados en el Tribunal de la Haya, no podía decir otra cosa que sí, otra respuesta habría sido una incongruencia, pero lo hizo , y así lo quiso aclarar, no como Director del Memorial sino como abogado. ¿Qué garantía para los que trabajamos por la Verdad, la Justicia y la Reparación.

* Col·lectiu Republicà del Baix Llobregat

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