Patti Smith, 45 años de descoloridas sonrisas

Mariano Muniesa*. LQS. Septiembre 2019

Musa del punk rock, poetisa del sentimiento rockero, mirada dura pero sensible, caricia áspera, pero caricia al fin y a la postre, mujer combativa, comprometida y luchadora que admiramos todos los que hemos disfrutado de su música, su poesía, su prosa

Samuel Jones Wagstaff Jr., más conocido en la década de los 70 en el ambiente de las galerías de arte de Nueva York como Sam Wagstaff, era el representante y agente artístico de numerosos pintores, artistas y fotógrafos de la gran manzana. Uno de sus representados desde 1972 era Robert Mappelthorpe, un auténtico artista de la cámara fotográfica, cuyos vanguardistas trabajos en el campo de la fotografía en blanco y negro eran la sensación del momento en el Nueva York de aquella época. Mappelthorpe, como es sabido, a pesar de que mantenía un relación sexual además de profesional con Wagstaff, era también la pareja sentimental de una chica de Chicago, Patricia Lee Smith, que se había trasladado a Nueva York en 1967.

Patricia, Patti para los amigos, era una muchacha muy inquieta creativamente, culta, aficionada a la música, al teatro, a la narrativa y a las artes plásticas. Frecuentaba locales hoy considerados míticos en la escena del rock más underground de la ciudad, como el Max’s Kansas City y el CBGB y en 1969 había pasado una larga temporada con su hermana en París estudiando arte dramático y participando en performances artísticas de vanguardia. De hecho ese mismo año, Patti apareció con Wayne County en la obra «Femme Fatale» de Jackie Curtis y también protagonizó la obra de Tony Ingrassia, «Island». En 1971 interpretó, por una sola noche, a la mujer protagonista de una obra que coescribió con Sam Shepard, «Boca de Cowboy», llevada a escenarios españoles por la cantante y directora artística Patsy Fuller en 1993.

Al mismo tiempo, Patti solía escribir letras para el grupo de hard rock Blue Oyster Cult, como por ejemplo «Debbie Denise» (inspirada en su poema «En memoria de Debbie Denise»), «Baby Ice Dog», «Career of Evil», «Fire of Unknown Origin», «The Revenge Of Vera Géminis » -en la que interpreta voces a dúo- y «Shooting Shark», llegándose a considerar la posibilidad de que entrase en la banda como vocalista en 1971, dada su colaboración con el grupo y su relación sentimental con el teclista de la banda, Allen Lanier. Durante estos años, Patti Smith también escribió comentarios y críticas de discos y conciertos para revistas como Rolling Stone y Creem. A comienzos de 1973, conoció en una librería en la que trabajaba a media jornada a Robert Mappelthorpe y pocos días después comenzó su relación.

En 1974 Patti Smith se decidió a poner en pie una banda de rock en la que desarrollar su creatividad, tanto en su faceta de letrista como de compositora, con lo que formó el primer line-up del Patti Smith Group con el guitarrista Lenny Kaye, Ivan Kral en el bajo, Jay Dee Daugherty en la batería y Richard Sohl en el piano. Y tal como sucede con la gran mayoría de grupos en el comienzo, había ilusión, trabajo, dedicación y sobre todo, calidad. La sensibilidad, la imaginación y la inspiración de Patti Smith se expresaba tanto en piezas lentas, casi recitadas –Patti era toda una enamorada del “spoken word”- como en el rock fuerte, desgarrado y duro, ese rock que la llevó a ser considerada, no sin acierto, la madrina del punk rock, pero eso no se traducía en nada más allá de algunas actuaciones en clubes del más puro underground y la negativa de todas las compañías a siquiera plantearse la posibilidad de reunirse con ellos para discutir acerca de firmar un contrato. De manera que entonces Robert Mappelthorpe convenció a su mecenas/amante/representante Sam Wagstaff, para que financiase a su chica y su grupo, a Patti Smith, la grabación de un single independiente que pudiera distribuirse en algunas tiendas de Nueva York y pudiera sonar en algunas emisoras de radio. Se pensaba que de esta manera Patti Smith pudiera unos meses más tarde volver a hacerse la conocida “ruta de los sordos” –término que en argot significa visitar a decenas de A&R’s de compañías de discos con una maqueta esperando que le parezca apropiada para sacarla como disco- pero ya con algo más sólido en las manos.

Wagstaff –se ignora si lo hizo por no contrariar a su amante o porque de verdad creyó en el talento de Patti Smith–, accedió a pagar la grabación, fabricación y distribución de su primer single, «Hey Joe / Piss Factory». La cara A era una controvertida historia acerca de Patty Hearst, la heredera del multimillonario Hearst que acabó uniéndose al grupo revolucionario que la secuestró («Patty Hearst, estás parada allí frente a la bandera del Ejército Simbiótico de Liberación con las piernas abiertas, me preguntaba si lo conseguirías todas las noches de un hombre negro revolucionario y sus mujeres…»), mientras que la cara B describe las duras condiciones de vida y trabajo que la propia Patti Smith había vivido durante el tiempo que trabajó en una cadena de montaje de una fábrica y como el descubrimiento de la poesía de Rimbaud fue para ella como un bálsamo en aquellas circunstancias.

El single se puso a la venta a mediados de junio de 1974, y aparentemente no supuso un hito en ningún sentido; de hecho, a nivel comercial apenas obtuvo en aquel momento repercusión alguna. Excepto, afortunadamente, para una persona: Clive Davis. Reputado productor discográfico, ganador de cinco premios Grammy y miembro del Rock and Roll Hall Of Fame, de 1967 a 1973, Davis fue el presidente de Columbia Records y fundador y presidente de Arista Records desde 1975 hasta el año 2000.

El pasado lunes 15 de julio de 1974, hizo 45 años que Clive Davis ofreció en su despacho a Patti Smith el contrato discográfico gracias al cual se convirtió en la inmensa artista que es hoy, la musa del punk rock, la poetisa del sentimiento rockero, la mirada dura pero sensible, la caricia áspera, pero caricia al fin y a la postre, la mujer combativa, comprometida y luchadora que admiramos todos aquellos que hemos disfrutado de su música, su poesía, su prosa e incluso hemos podido conocerla personalmente.

Por diversas circunstancias, el primer larga duración de Patti Smith, «Horses» no llegó a las tiendas hasta noviembre de 1975, pero en ese caluroso julio de 1974 fue cuando alguien creyó en ella y la puso en la lanzadera para llegar a ser esa maravillosa artista que hoy sigue siendo un patrimonio de nuestra música y nuestra cultura.

Un alma libre, un verso cargado de distorsión, una voz que acaricia el espíritu, un corazón quebrado por demasiada muerte y demasiado sufrimiento y que sin embargo, traduce todo ello en directo en una sonrisa quizá descolorida, pero que reconforta y reconcilia con todo lo que el rock significa cuando se la puede ver en concierto. Siempre grande, siempre muy grande Patti Smith.

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* Nota original del diario “La Región”

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Un comentario sobre “Patti Smith, 45 años de descoloridas sonrisas

  • el 7 septiembre, 2019 a las 12:37
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    Buena glosa, compañero Mariano.
    Incluso quienes escuchamos poco a Patti
    (aunque la leíamos lo posible, en aquella España rancia y represiva que envolvió nuestra juventud militante) considerábamos a Patti como una compañera de fatigas existenciales y rebeldías, incluso como una amiga lejana.
    Gracias por volverla a traer a nuestros recuerdos.

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