Pederastas y pedófilos sin juzgar

Maryssa Ruiz*. LQSomos. Agosto 2017

Es realmente deplorable que en este país la justicia no actúe como debería contra una persona a la que se le atribuyen, según pruebas y declaraciones, posteriormente censuradas y archivadas por una jueza presuntamente sobornada, crímenes de lesa humanidad.

Que un político, para muchos reputado, perteneciente al Partido Popular participe en redes sado-pedófilas y se vea envuelto en crímenes de niños junto con diversos compañeros y colegas de alcohol, drogas y sexo no es más que otro de los actos de corrupción que quedan impunes en esta España cada vez más mafiosa y gobernada por seres deleznables y psicópatas viciosos con una clara patología mental enfermiza que deberían tratarse. La pederastia, el abuso de menores, la pedofilia, la prostitución con niños y similar son varios de los particulares hobbies de alguna de la basura que ha estado o está representando cualquier cargo político a lo largo del territorio nacional haciendo uso de su poder para, no sólo adueñarse de lo que no es suyo, sino atentar contra la dignidad y la vida de seres humanos, de niños inocentes a los que tratan como juguetes sexuales.

Han pasado más de 20 años desde que 80 niños fueron presuntamente violados, y algunos asesinados, con premeditación y alevosía en el Bar España de Benicarló por políticos a los que todos conocemos y que aún no han sido juzgados por tal cometido pues se encargaron de comprar jueces, abogados, fiscales y demás personas que, se supone, han de desempeñar una labor en virtud de implantar justicia y no tapar los crímenes y violaciones de seres neuróticos y despreciables que deberían de pudrirse en una cárcel de Guantánamo.

Es inconcebible que el pueblo calle ante este tipo de actos. Es inadmisible que no nos echemos a la calle para reclamar justicia para esos niños que fueron violados y asesinados por engendros diabólicos sin una pizca de cordura. Es intolerable que la justicia haga caso omiso archivando pruebas para beneficiar a los ejecutores de uno de los peores casos, junto con las Niñas de Alcásser, de pederastia de este país.

En esta España cada vez más corrompida se sigue premiando al delincuente e ignorando a las víctimas, adorando al sinvergüenza y culpando al débil, alabando a los verdugos y sin escuchar a los que queremos que la justicia deje de ser una vulgar fulana barata de carretera que se vende al mejor postor para empezar a sentenciar a cada cual lo que merece. No se puede permitir que esta gentuza siga sin ser juzgada, siga como si no hubiera hecho nada malo, siga con la cabeza bien alta creyéndose que son alguien importante cuando no son más que apestosos y violadores trols incapaces de sentir placer si no es haciendo daño.

El día que exista una justicia real en este país será cuando los delincuentes cumplan condena entre rejas y a las víctimas se les haya otorgado algo de la dignidad que merecen, será el día en el que pestilentes ratas paguen por las humillaciones realizadas a seres inocentes y no queden libres riéndose de todos nosotros y haciendo de este país una alcantarillas mugrienta y apestosa convertida en hogar para todos nosotros.

IGUAL DE CULPABLE ES QUIEN COMETE UN ACTO DELICTIVO COMO QUIEN LO PROTEGE SIN PERMITIR QUE LO JUZGUEN.

¡¡¡JUSTICIA YA!!!

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