Pensionistas no contributivos: ¿a la fosa común?

Acacio Puig. LQS. Diciembre 2020

El sábado 19 de diciembre el Movimiento de Pensionistas se manifestó en Madrid. Defendían el Sistema Público de Pensiones y denunciaban los derrapes del Pacto de Toledo que apuesta por la Privatización de las Pensiones.

En mi caso, desalentado ante los diversos bla-bla-bla sobre justicia social, derecho a una vida digna y la subida (o no) del salario mínimo, etc. pensaba no volver a ocuparme del triste asunto de la Pensiones No Contributivas (PNC). Sin embargo, como receptor de una PNC cuya cuantía sigue manteniéndose en el umbral de la limosna, vuelvo al tema que me concierne así como a medio millón de personas que sin embargo, somos solo la punta del iceberg y aviso a navegantes de generaciones futuras sumidas ya en la precariedad.

De modo que venzo mi hastío para abordar algunos asuntos generales y otros que conciernen a uno de los sectores que configuran ese territorio de parias entre los parias que habitamos este país (el sector de la cultura-no mercancía al que pertenezco).

1.- ¿Qué percibe un-una receptor de la PNC?

Conviene decirlo, porque parece que solo lo sabemos l@s PNCs. La actual cuantía de la PNC es de 395 euros mensuales e incorpora dos extras de la misma cantidad, en verano y en noviembre. Es decir que anualmente se perciben 5.530 euros… ¿Quién da menos?

Siguiendo laboriosos procedimientos administrativos, los servicios sociales de cada comunidad brindan información que permite acceder (o no) a una ayuda anual al alquiler –en el caso de que el pensionista ocupe en solitario una vivienda- una ayuda de 525 euros anuales (en la comunidad de Castilla y León) es decir de 43’75 euros mes.

Otras “ayudas” anunciadas en el BOCYL no suelen ejecutarse y la respuesta a la demanda de las mismas es, frecuentemente, el silencio administrativo. Es decir, son mera propaganda que forma parte del paquete de presupuestos que no se ejecutan en esta sacro-santa comunidad castellano y leonesa.

En definitiva, en el mejor de los casos, la percepción anual es de 6.055 euros y en el más habitual de 5.530 euros. Los amantes de la aventura pueden experimentar las delicias de la subsistencia con semejantes cantidades que deben bastar para encarar gastos básicos como el alquiler, luz y calefacción, agua, tasas varias, alimentación y desplazamientos.

Evidentemente la cuantía de la PNC no da ni siquiera para sobrevivir en una aldea de la España Vacía… ¡lo prometo porque lo sé; vivo en una de esas aldeas!

2.- ¿Cómo es el segmento humano de l@s PNC?

Difícil porque a la edad se suma la dispersión geográfica y los achaques, producto suplementario de vida tan mísera. El segmento de PNCs dentro del Movimiento de Pensionistas, no constituye masa crítica capaz de incidir sobre movimientos, sindicatos, ni izquierda política.

A veces, el caso de las PNCs emerge en declaraciones y demandas de colectivos organizados, pero solo con la entidad de “adorno humanitario” y sin mayores consecuencias. Digámoslo claramente: somos un segmento que carece de funcionalidad vindicativa y carecemos de fuerza, es decir, de importancia.

3.- ¿Qué supuso la contrarreforma laboral del gobierno PP de Rajoy?

Sin entrar en precisiones que aquí no proceden, la contrarreforma al poner el listón en 15 años cotizados para acceder a la Pensión Mínima, condenó a medio millón de personas a la escasez y la pobreza más brutal.

Por desgracia en conversaciones de calle no se levanta acta de la gravedad de esta situación: ” ¿Pero cómo, no tienes cotizados ni siquiera 15 años?”… un modo fraternal de culpabilizar a la víctima y de poco sirve explicar que cualquiera de nosotr@s paguemos impuestos (aunque nuestra cotización a la seguridad social no alcance) desde el destete… y tenemos derecho a más, al menos en el primer mundo y en el siglo XXI.

No hablemos de la Renta Básica porque hay compañeros que la rechazan con argumentaciones marxistizantes… convendría que se les asesorase sobre un concepto útil a mi generación militante, la del 68: el de la “dialéctica de las conquistas parciales” que nos permitió superar el pragmatismo ramplón tanto como el maximalismo que fiaba soluciones al lejano futuro emancipado… algo que entendió muy bien y pronto el movimiento feminista, que hoy es un referente indiscutible.

En cualquier caso, las situaciones entre l@s PNC son diversas. Me ocuparé de uno de sus sectores, el de quienes trabajamos en cultura como artistas plásticos y lo hago con modesto propósito de documentar a quienes no saben y ni siquiera imaginan.

4.- Peculiaridades de un sector cultural ignorado

Durante la pandemia han emergido justas reivindicaciones de La Cultura (más bien de la “industria cultural” en irónica conceptualización de Theodor Adorno)… pero ¿qué es de la “artesanía cultural”? es decir, de artistas plásticos que trabajan en solitario sobre el caballete y la mesa de dibujo. Me remitiré a mi experiencia en esa actividad porque es además generalizable a otros miles de profesionales invisibles.

2020 eliminó para nosotr@s cualquier atisbo de exposición (salvo las instituidas en centros de alto copete a los que no accedemos más que como espectadores). Normal y aceptado: veremos cómo viene 2021. Pero más allá de lo ocurrido en este año triste y difícil, es preciso subrayar que los artistas plásticos periféricos al Gran Mercado del Arte si sobrevivimos es gracias a nuestro trabajo. Repito: A NUESTRO TRABAJO. Ilustraciones en prensa y libros, puntuales diseños gráficos de logos, carteles y algo más, talleres de plástica impartidos a profesores, centros de animación sociocultural, universidades de verano… junto a exposiciones y ventas a cuentagotas, han constituido nuestros recursos…hasta que el sistema y sus recortes nos aprisionaron en una piel de zapa y todo fue aún más difícil.

Eso nos ha permitido sobrevivir inmersos en una vida no solo austera sino muy dura. Hemos trabajado como “autónomos” pero sin poder cotizar como tales. En todo caso y a golpe de IRPF, hemos trabajado y cobrado… pero siempre nos ha sido imposible hacer frente a las cuotas de autónomos.

Los recortes anexos al capitalismo neoliberal han agravado (y más en España) esa precaria situación durante las últimas décadas y muy especialmente desde la crisis de 2008-2012… (Efectivamente: no fue una crisis fue… ¡una estafa!). Se cerraron oportunidades de laboro y aparecieron las pirañas que aprovechaban la catástrofe de los más, para el engorde de los menos.

5.- ¿Y ahora qué?

Pues ahora y visto lo visto, a esperar “que nos representen”. Aunque cuando escucho la retórica humanitaria sobre derechos, justicia social y demás, no puedo evitar una sonrisa amarga.

No hay otra que resistir, y seguir trabajando en lo nuestro como si no fuéramos ya septuagenarios y tuviéramos aún la energía de otros momentos de nuestra vida. Por una parte, porque es imprescindible completar esos euros que faltan cada mes y por otras dos, por satisfacer el afán de producir cultura (que no “mercancías”) y por incordiar a los enemigos de clase y sus palanganeros, que esperan vernos pronto bien muertitos.

Ilustración del autor, hacer un clic sobre la imagen para verla completa
* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril». Miembro del Colectivo LoQueSomos

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