Por qué digo lo que digo

Y lo que digo, en relación con la gente que dirige la Fundación Francisco Giner de los Ríos, es que han caído en las zonas de influencia del OPUS DEI y su alma inspiradora es José García Velasco, secretario de la Fundación. Y no es que yo considere que es “pecado” profesar los principios del OPUS, lo que si digo es que son antagonistas a los que inspiraron a los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza. Y por lo tanto nada tienen que hacer aquellos personajes, que actúan bajo la influencia del OPUS, si son medianamente honestos, en lo que se relacione con el nombre e historia de lo que fue la Institución y sus zonas de influencia. Y lo que afirmo, lo hago desde una profunda indignación, porque fui alumno de la Institución desde párvulos hasta la última clase, la Séptima. Y lo hago también porque mi tío abuelo, don Gumersindo de Azcárate, fue con don Francisco Giner, uno de los fundadores de la Institución,  y además, a la muerte de don Francisco, fue presidente de la Fundación.

Y ahora explicaré las experiencias y razones que me han llevado a las conclusiones que más arriba afirmo:

Cuando me incorporé a vivir en Madrid, 2006, muchos amigos me habían hecho saber sus preocupaciones por el futuro de la sede de la Institución, donde nos habíamos educado y vivió don Francisco y el Sr. Cossio. Por ello pedí una reunión a mi amigo Julián Zulueta, presidente de la Fundación, para hablar con él del tema y de un proyecto de modificación del solar. Por desgracia a aquella reunión apareció mi amigo, acompañado por varias personas, entre ellas José García Velasco, que era la voz cantante, en la reunión. El resultado fue lamentable, por la confusión, las mentiras que nos decían a nosotros, los que habíamos sido alumnos de la Institución, negándose a explicarnos su proyecto.

En vista del fracaso de mi propósito, pedí una reunión a José Garcia Velasco. En el inicio, propuse que se aprobara un orden del día. García Velasco pidió que antes de entrar en los temas de la reunión, el quería hablar del papel que proponía jugase Luis Azcárate –es decir a mi- A continuación me llenó de ditirambos … -una persona que no me conocía de nada- y me propuso ser su asesor para temes confidenciales. Y sacó de su cartera un documento, para que iniciara esa función. Y eso a una persona ciega. Comprendí que este señor, lo que quería era comprarme. Me dio tal rabia, que me negué en rotundo y le afeé la conducta que tenían de sus planes incluso a los antiguos alumnos. Confieso que me despaché a mi gusto. En resumen le acusé de que su conducta era deshonesta y contraria a lo que habíamos aprendido en la Institución.

La respuesta que obtuve fue:”Luis, nosotros no somos del OPUS”. Asocié esa respuesta al anécdota del niño de familia bien, que llega de jugar en El Retiro y le dice a su madre: “Mamá, la criada no ha estado con el novio”. La respuesta de José García Velasco, comprendí que era “confesión de parte”. Le contesté que yo no había mencionado para nada esa organización, y le agradecía que él, alumno del miembro del OPUS: Cacho Viu, la mencionara pretendiendo, equívocamente, justificarse.

Se comprometió a rectificar su conducta, pero no solo no lo lo hizo, sino que han llevado adelante sus planes de utilizar el solar de la Institución, para destruir los edificios emblemáticos –incluyendo la vivienda de don Francisco, y transformar el solar en un negocio inmobiliario, con nuevas edificaciones.

Muchos otros hechos –en mi criterio, no siempre dentro de la ética- realizados por este caballero, como promesa de piso, sabias medallas, etc., que no relataré, me han llevado a la conclusión de poder decir lo que digo.

Es por eso, que siento un profundo dolor y profunda tristeza de que las pretensiones del por esencia “reaccionario y oscurantista OPUS”, haya conseguido sus fines.

 * Artículo publicado en “Salvar la ILE”

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