Por una candidatura PSOE-Ciudadanos en las próximas elecciones

Pinza-derecha-contra-pueblo-LQSomosEl Financiero de El Garaje. LQSomos. Marzo 2016

La actual dinámica: programa de gobierno conjunto y asistencia inseparable a reuniones con otros, lleva indefectiblemente a una lista unitaria de PSOE y Ciudadanos a las próximas elecciones, una especie de “Junts pel sí” a la española.

En efecto, con los pasos ya dados, sería más difícil presentarse por separado y hacer campaña el uno contra el otro, que defender una “lista unitaria por el cambio”.

La estrategia está clara. Ya lo decíamos en junio de 2015, en nuestro artículo Desmontado al PP.

Lo primero es pasar página. El pacto PP-PSOE sólo será posible, dentro de un tiempo, bajo otra forma, la de Ciudadanos-PSOE por ejemplo. Ya se están encargando de financiarlo. Por ahora se trata de conseguir un nuevo equilibrio. Los vacíos que, lógicamente, se producen pueden dar más impresión de inestabilidad de la que realmente existe, y, también, generar más expectativas de las que la realidad social permite. Veremos.

Tienen a su favor la maquinaria del poder (económico) y una ley electoral que hasta podría (con ocho o nueve millones de votos) darles la mayoría absoluta (o al menos una amplia mayoría).

Ya lo decíamos entonces, se trata de desmontar al PP. Y por eso, no lo duden, la campaña por imponer ese gobierno va a ir acompañada de la salida a la luz pública, día tras día, de escándalos relacionados con la corrupción.

Así que la cosa está clara: o se acepta ese gobierno ya, sin elecciones, por una abstención de un PP rendido (o, peor, por otros) o se impondrá tras unas nuevas elecciones.

Ese ha sido el sentido de la “sesión de investidura” de Sánchez. Ha marcado el camino.

Y es que es lógico. Los próximos cuatro años van a ser muy probablemente los del estallido de la burbuja de la deuda, los de la desaparición del dinero físico (en billetes), los del final del espejismo del crecimiento económico, los de –probablemente- el final de un ciclo en los mercados. Se van a aplicar medidas muy duras contra las poblaciones (pensiones, recortes, impuestos, etc). Todo ello en el marco de un estado quebrado y contestado (Cataluña, Euskadi…).

Para eso hace falta un gobierno fuerte.

Pues ahí lo tienen.

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