Redacción LQSomos. 16 de octubre de 2017

La adolescencia, un tiempo vital que ha dado de sí muchos tratamientos literarios. Todos valen, porque hay de todo en ese periodo. Suelen escoger los escritores un solo tono dominante: el joven airado, el sentimental, el del picor sexual no resuelto (o sí), el romántico, el disparatado, el cómico, el de los fracasos, hasta llegar, incluso, al del suicidio…

En su primera novela escrita y última publicada, hace apenas unos días, Ion Arretxe recrea una adolescencia, muy probablemente la suya, que reúne todos esos tonos y es, por ello, universal. La novela es Los mismos bares, editada, como las anteriores, por El Garaje Ediciones.
Sus protagonistas son jóvenes y mayores en un itinerario por bares, calles y rellanos de escalera de Rentería.

Ion escribió esta obra en un difícil momento personal, como una especie de terapia por consejo de su amigo, el escritor Carlos Pérez Merinero. ¿Hay algo de queja en ella? Nada. Apurando, es la historia de una decepción adolescente: el no amor o el amor que se asoma y escapa (a veces de la mano de otro). Pero incluso en sus peores momentos, recreando lo bueno y lo malo, Ion encontraba siempre el mecanismo para tomar distancia y descubrir el lado ridículo de todo. Era su forma de ser y su forma de vencer.

Ion Arretxe murió, de forma totalmente imprevista y por desgracia para todos nosotros, el pasado 18 de marzo de 2017. Los que tuvimos el privilegio de conocerlo, lo recordamos y lo reconocemos en cada una de las páginas que dejó escritas. Esto vale para todos: eerle es conocerle, y conocerle es quererle.
Los mismos bares es un prodigio continuo de humor fino y lirismo. Ion en estado puro. Leerlo es disfrutarlo y sorprenderse y reír. Reír mucho. Y enternecerse, claro.

Queremos que algunas frases del libro, escogidas un poco al azar, sirvan para presentarlo por sí mismas. Ahí van:

“Agotado cambio. Introduzca precio exacto. Algunas máquinas de tabaco te obligan a cambiar dinero. Agotado producto. Elija otro. Otras máquinas de tabaco te obligan a cambiar los gustos. Su tabaco, gracias. La mayoría de las máquinas de tabaco, en vez de darte las gracias, deberían pedir perdón.”

“Marisol nos parecía muy guapa. Y eso que nunca le habíamos visto las piernas. La barra del bar divide el mundo en dos. Y a Marisol también.”

“La mayor parte de la gente se pasa la vida jodiéndote y la otra media pidiéndote perdón para poderte seguir jodiendo. No me refiero a nadie en particular. Lo digo por la mayoría de la gente.”

“Yo no sé en qué trabajaba el padre de Pepepunk para que se le pelasen tanto los cojones. Pero todas las noches lo repetía un montón de veces, y se oía en toda la escalera.”

“A mi me gustaba imaginar que unos marcianos invadían la Tierra y se llevaban al quinto planeta a todos los gilipollas que conocía. Eso era lo que más me gustaba.”

“Era lunes y estábamos en el Rober ‘s. José Ángel me hablaba de sus condones flotantes y el Rober de su sicología y de todas las tías que se había tirado y de todas aquellas que se pensaba tirar. Yo no soy ningún sicópata, aunque no me faltan motivos para serlo.”

“Follar, lo que se dice follar, todavía no había follado con ninguna. Por eso, aquella nochevieja, se me metió en la cabeza que la mejor manera de empezar el año era follando con alguna. Acabé las uvas y salí de casa sin jugar al parchís ni esperar el especial de televisión siquiera. Hacía frío, mucho frío, en la calle. Mi polla se encogió hasta hacerse mínima. Y así siguió el resto de la noche. Y del año.”

“El más viejo de los tres pidió un cortado, con leche fría, largo de café, en vaso pequeño. El otro un café con leche en taza de desayuno, con el café muy caliente, la leche templada y desnatada, y sacarina. El otro no pidió nada. El camarero sacó lo que le dio la gana. Y todos se quedaron tan contentos.”

“El Peli tenía el récord de pepinillos y cebolletas. Quince de cada en media hora. Al Miranubes le cabían en la boca cinco bolas de futbolín. Aránguez juraba que una tarde se hizo nueve pajas seguidas. Pero no había testigos y sin testigos no valía.”

“A la madre de Marisol se le frieron los rizos a la vez que los calamares. Se le cayó la peluca en la sartén. Se le chamuscó. Nadie lo vio, y eso es una ventaja.”

“Cuando perdí a Ruth me sentía como un puzzle deshecho en mil piezas. Y creí que nunca más me iba a recomponer.”

“Mi hermano bailaba con su chica y yo con mi guitarra invisible. Son maneras distintas de entender la vida.”

“¿No te acuerdas de mí? Sí, de mí. Hace un momento he soñado contigo. Yo metía los veinte pavos y tú, princesa del futbolín, apretabas el botón, y hacías que salieran huevos en vez de bolas. Cogías uno entre los dedos, y lo estrellabas en mitad del campo. El huevo se partía en dos. Correteaba un pollito.
Esta noche hay luna llena. Quiero verla junto a ti.”

Resumiendo, lectura para disfrutar. Absolutamente recomendable.

Ficha técnica:

LOS MISMOS BARES, de Ion Arretxe
EL GARAJE EDICIONES. Colección Especiales. 120 páginas
Formato: 13,5 x 19,5 cms. ISBN: 978-84-945010-8-1
Precio: 10 euros

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