Rememoración, historia y justicia

Un libro de Marcelino Flórez Miguel.

Cuando este libro se preparaba para entrar en imprenta, llego la noticia de que la Cámara de lo Criminal de la República Argentina, reabre la causa contra el franquismo. La justicia argentina quiere saber y pregunta al gobierno español, “si en España se está investigando la existencia de un plan sistemático, generalizado y deliberado de aterrorizar a los españoles partidarios de la forma representativa de gobierno a través de la eliminación física llevada a cabo en el periodo comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977”. Cerradas las puertas de la justicia en España, ésta es la segunda tentativa jurídica contra la impunidad, en un intento de que los culpables queden como culpables y las víctimas como víctimas.

El presente libro trata de estos temas, centrándose en el papel que juega la memoria en la construcción de la historia en su búsqueda de la justicia para las víctimas. Parte del concepto de memoria que desarrolló Walter Benjamin en los años de nuestra guerra civil, en un intento de comprender el ascenso del nazismo en la sociedad alemana. Benjamin no llegó a materializar su libro, aunque tengamos sus notas, pues se suicidó en 1940 mucho antes de que el nazismo desarrollase a fondo su solución final.

Este concepto de memoria, que es también filosofía de la historia y aplicación práctica en base a una visión ética, nos obliga a reconstruir el pasado, añadiendo a la visión de los historiadores, todo lo que no fue escrito: “leer lo que nunca fue escrito”; estos fragmentos o jirones de historia que se van incorporando dialécticamente, van convirtiendo la memoria en rememoración, al añadirse imágenes en fragmentos que permiten su lectura actual.

La aplicación la teoría de la historia de Benjamin nos permite leer historia desde abajo, desde la memoria de las víctimas, de los perdedores de la historia. En nuestro caso, nos aporta la visión de los vencidos, de los asesinados, de los que murieron en las cárceles de hambre y enfermedad, de los perseguidos y exiliados; hombres y mujeres anónimas que perdieron todo luchando por recuperar la libertad republicana.

Esta visualización de la memoria se hace insufrible para los vencedores y sus historiadores, pues desean que el pasado siga enterrado, mientras pretenden convencernos de que Franco vino a salvar España del caos republicano, o que la transición dirigida fue modélica pues todos cedimos para poder vivir en paz y democracia; ocultando que para ese tipo de transición se obligaba a la izquierda no sólo a olvidar a sus víctimas, sino a traicionarlas en su reivindicación de justicia.Aunque los testimonios personales nunca dejaron de aparecer reflejando la amplitud y el horror de la represión, tenemos que esperar al año 2000 y la constitución de la ARMH, para que se generalice esta nueva reivindicación de la memoria. A partir de esas fecha parece que ya nada podrá volver a quedar oculto; que los 115.000 (300.000 desaparecidos según el mapa de fosas) asesinados y enterrados en fosas anónimas irán apareciendo semana a semana, pesando sobre las católicas conciencias de los culpables; que los listados de los cerca de tres millones de reclusos que hicieron de España una inmensa prisión se irán publicando…

Sin memoria no hay posibilidad de justicia, por ello es perseguida y tergiversada, pretendiendo que salga del ámbito público para que se queda refugiada en lo privado. Sin memoria olvidaríamos que la represión que se inició el mismo día 18 de julio de 1936 con el exterminio del adversario político para impedir su resistencia fue un crimen contra la humanidad que no tiene ni amnistía ni perdón; que se inició un proyecto de genocidio que duró hasta 1945 y que si no llegó a su fin fue por la imposibilidad material, por la falta de mano de obra esclava para los batallones de trabajo, y por el miedo a una invasión aliada tras la derrota nazi; pues el franquismo había copiado la solución judía para aplicarla al problema republicano.

Libro polémico el de nuestro compañero Marcelino Flórez, que ya nos había planteado una síntesis en un Jueves Republicano. Partiendo de que la memoria es muy peligrosa, hace un ajuste de cuentas a los tergiversadores de la historia, a los que se amparan en amnistías y decretos de olvido. Libro también incómodo para la izquierda, pues obliga a revisar nuestras miserias históricas. El libro no debe ser leído de forma sesgada; esperamos que en el espacio cívico y crítico que representa el Ateneo Republicano, su discusión y estudio nos permita avanzar a la vez que potenciamos el proceso de rehabilitación de las víctimas en su búsqueda de justicia.

* Editado por el Ateneo Republicano de Valladolid

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