Jorge Díaz Leza*. LQS. Mayo 2018

“Aire verdadero” es la recolección de un hombre que, por su camino, va encontrando miradas, manos que se tejen, compañeros de senda, además de alguna que otra ignominia. Los poemas que forman “Aire verdadero” son los frutos de ese recorrido, las pisadas, los fragmentos, las ebriedades.
Todo, en fin, es una búsqueda humilde de verdad y sentido. Una búsqueda de dignidad humana y poética

Lo primero que un lector habitual de poesía podría decir de este libro es que sorprende – tal y como apunta en su prólogo Enrique Gracia Trinidad con tremendo acierto. Y sorprende porque el artificio, la verborrea metafórica, el efectismo y las ambiguas abstracciones a las que nos tiene acostumbrados la poesía actual, brillan por su ausencia. Armando Silles es, en estos poemas, directo, certero, desnudo y claro. Tal es la naturalidad con la que fluyen sus versos que podría decirse que el autor escribe como habla. Sin embargo, basta analizar sus construcciones poéticas para advertir que en ellos hay invertidas horas y horas de corrección y trabajo. Y esto es, en mi opinión, tremendamente positivo ya que, como dijo alguna vez la escritora Montserrat Cano Guitarte, el más alto grado de elaboración literaria es aquel que apenas se nota.

Pero para mí, aunque un gran valor sin lugar a dudas, esto no es lo mejor ni lo más importante de “Aire Verdadero”. Lo que con más ahínco puedo destacar, lo que esencialmente me ha hecho disfrutar de su lectura, es la emoción que provoca en el lector.

Como dice el poeta Aureliano Cañadas Fernández “el interés es al relato lo que la emoción a la poesía. Si no hay emoción no hay poesía. Si no hay interés, el relato se nos cae de las manos”.

La poesía de Aramando Silles emociona profundamente, llega al alma. Y llega porque habla ante todo y sobre todo de su experiencia vital. Podríamos decir que el libro es, simple y llanamente, la vida del autor sin ropajes ni atavíos. Y todos nosotros y nosotras – que compartimos con él época y experiencias – nos identificamos con lo que vive y ha vivido. Y no podemos evitar emocionarnos.

Heredero de Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo y lo mejor de la corriente poética llamada “poesía de la experiencia”, Armando Silles, en la primera parte del libro, nos habla de la vida tanto en un sentido reflexivo como sensorial. En poemas como “Habla el Río” el autor se sumerge en meditaciones sobre ella:

Tú eres, río de Heráclito,
el mismo musgo sobre el que anduve ayer,
las mismas cosas que vuelven,
que fluyen hacia la obligada eternidad.

En otros, como “Los colores de la noche (Francia)”, el poema es una llamada a los sentidos.

Era un etéreo color,
un arco iris oscuro, de color y valor volátil.
Esos son los colores de la noche.

Después va recorriendo su biografía: la infancia, la adolescencia y los años de formación, su familia (destacando los poemas dedicados a sus padres) y, sobre todo, sus diferentes experiencias amorosas que, finalmente, desembocan en su paternidad. En este sentido, me han gustado especialmente estos poemas dedicados al nacimiento de su hija, despojados completamente de la cursi ñoñería que suele acompañar a esta temática, para convertirlos en poemas tremendamente emotivos y cercanos hasta para los que, como es mi caso, no contamos con la experiencia de ser padres. De ellos destacaría el poema titulado “Esa Lucha”, en el que el autor se pregunta sobre el sentido de traer hijos al mundo en el que vivimos donde “prima lo injusto, vence la fuerza y no/ la razón, ni la ley ni lo justo….” Aunque finalmente prevalece la respuesta positiva porque en el mundo también hay cosas buenas y todo consiste en una lucha entre lo bueno y lo malo.

Debes saber que el mundo es
esa lucha.

Los ecos del memorable poema de José Agustín Goytisolo “Palabras para Julia” están claramente presentes en esta composición, para mi gusto, la mejor del libro.

Y, así, por un camino suave y sin apenas desniveles, llegamos, casi sin darnos cuenta, al penúltimo capítulo, dedicado a la poesía social, que lleva por título “Alegre Rebeldía”.

En estos poemas, el poeta se hace uno con los indignados del 15-M y critica las injusticias sociales, a los tiburones financieros, a los fascistas económicos comúnmente llamados neoliberales, así como las agresiones a la naturaleza causadas por un depredador sistema socioeconómico.

Tomemos, pronto, la palabra y la plaza.

Un poema que yo destacaría especialmente, por su fuerza, su ritmo trepidante y perfectamente conseguido, así como su temática (no demasiado común en la poesía social) es el titulado “LA ESTUPIDEZ (LA ESPAÑA CHABACANA)”, en la que critica a esa parte de la sociedad que, aun siendo pueblo trabajador, no permite avanzar al resto a causa de su mezquindad y su conservadurismo.

…del obrero de derechas, que fue cómplice y partícipe
del nacional-socialismo, del fascismo, del franquismo,
de todos los totalitarismos y dictaduras del mundo,
que es aliado de todas las injusticias y todas las demagogias…

Sin embargo, “Aire Verdadero” es tremendamente optimista y nos viene a decir que pese a todo (incluido el obrero de derechas, los tiburones financieros, los neoliberales y todas las injusticias que hay sobre la tierra), la vida es una experiencia positiva y hermosa. Por ejemplo, en el poema “El Héroe”, donde el autor repasa lo esencial de su recorrido vital en unos pocos versos, la conclusión es muy clara:

Y sigue mi mirada cándida,
sigue mi sonrisa abierta;
canoso, dolido, amante, sensible,
sonrío, y sigo.

En resumen, recomiendo vivamente la lectura de este poemario porque es sencillo sin ser simple, es romántico sin ser cursi y profundo sin ser pedante. Y además se disfruta y se lee con una facilidad pasmosa.

Y sobre todo, porque si, siguiendo a Aureliano Cañadas, la emoción es la medida de la presencia poética, esta alcanza casi el 100% en este libro.

– Sobre el autor…

Armando Silles McLaney (mayo del 68) es madrileño, persona, y profesor de literatura.
Desde hace años se halla vinculado al mundo poético mediante la participación en múltiples recitales, programas de radio o la publicación en revistas. Hasta la publicación de “Aire verdadero”, su obra estaba en su mayor parte inédita, aunque ha participado en antologías de poesía actual, como “Aldea Poética”, en sus ediciones IV (SXO), V (Poesía infantil y dadaísta) y VI (Hortera), o en la antología colectiva “Haikurrelatos”.

También tiene una faceta de agitador cultural, como organizador de conciertos, recitales de poesía, programas radiofónicos, lecturas…
Créalo o no, podría ser todo lo contrario.

– Prologo: Por compartir la soledad de Enrique Gracia Trinidad

Lo he expresado muchas veces, hablando y escribiendo: Los prólogos en un libro de poesía no son lo más conveniente, si acaso un epílogo a modo de conversación con el lector sobre lo que se ha leído.
Atendiendo a esta opinión, quien ahora me lee puede dejar este texto para después de haber pasado por los poemas de Armando Silles McLaney.

Quien pretenda seguir leyendo, sea bienvenido a estos párrafos que no aspiran a ser un análisis ni una exégesis sino un ejercicio de amistad y de complicidad, lo que sí es necesario tanto en la poesía como en la vida.
Conocí a Armando Silles ante los micrófonos de una emisora de radio, comprometida y solidaria. Estuvimos hablando de poesía, de poetas, ya se sabe de eso que no está tan de moda como para que la mayoría le preste atención, pero que es parte sustancial de la vida, aunque la gran mayoría lo ignore. Desde entonces no ha cesado mi admiración por su talante poético y sus actividades culturales.

Hoy, delante de este libro, crece mi afecto por su palabra que es tanto como decir por su persona (detrás de cada libro hay una vida y detrás de cada poemario una vida mucho más vigorosa). Me muevo entre sus páginas y sé que estoy ante lo intenso de la vida que es contar lo que se vive sin dar cuartos al pregonero ni poner tapujos canónicos ni andarse por las ramas: a pecho descubierto.

Me sorprende la sinceridad de este poeta, sus maneras desenvueltas, su desparpajo, ese discurso magníficamente estructurado, que deja entrever aires clásicos —”en las sombras deleitosas”, “el río de Heráclito”— entre un buen número de poemas íntimos y rotundos que avanzan por el libro hacia una tercera parte de intenso compromiso social, humano y decidido, y un final de certera locura poética.

He dicho “me sorprende” y no lo he dicho en vano porque después de tantos años en esto de la poesía cada vez es menos frecuente la sorpresa. Y no es que haya perdido capacidad para el asombro, es que resulta muy habitual que los poetas utilicen más artificio del deseable y las verdades no lo parezcan tanto o se pierdan detrás de la parafernalia poética. No es el caso: aquí se hermanan claridad y rotundidad, pensamiento y acción, coraje y ternura.

Insistiendo en lo de la vida detrás de un libro, recuerdo que alguien dijo una vez que quien toca un libro de poesía está tocando un hombre —o una mujer, añado—; este “Aire verdadero” es el paradigma de dicha afirmación. Aquí no cabe duda. Armando Silles manifiesta en estas páginas toda su experiencia personal, todo su aliento vital. Si también se ha dicho que la poesía es un “volcado” del corazón, nuestro poeta vuelca en estos versos esa víscera y mucho más.

De la confesión íntima al poema amoroso, de la experiencia viajera al conocimiento del entorno próximo, sea político, profesional o literario, del beso a la herida, de la caricia dulce al golpe seco… Todo tiene cabida en este libro de tantos rostros como solo un hombre sincero puede tener.

Me vas a permitir, amable lector, que utilice en estas páginas los epígrafes que Silles utiliza en un programa de radio que dirige. Dice allí: “A mí me enseñaron que decir la verdad era bueno” y a continuación explica sus intenciones así: “… no apto para débiles morales, no apropiado para los amantes de lo políticamente correcto o de las doctrinas oficiales de las cosas […] apto para diálogo, debate, poesía, palabras, denuncias, verdades como puños […]. otras realidades, otros puntos de vista, otras facetas de la realidad distintas a las que generalmente se nos presentan…” Esa otredad es una de las condiciones profundas de la poesía y es casi exactamente lo que hace en este libro, con las diferencias lógicas entre un medio de comunicación abierto a realidades diversas y un texto poético necesariamente personal.

En el libro, todos los temas pasan por su filtro de poeta, por la reflexión íntima, por la riqueza exuberante del lenguaje, por la privativa emoción. La música es interna y adaptable a cada lector, la soledad es múltiple, o más bien la misma compartida; por eso nos avisa en un poema:

Vivimos todos
un laberinto de soledades
juntos,
un laberinto de incertidumbre
seguro,
un laberinto de amor rojo.

Venimos a un frío mundo,
y estamos solos,
y nos contamos un cuento.

Y esas soledades en laberinto, al mejor estilo de Lope de Vega o de Machado, esa incertidumbre, ese amor rojo, lo comparte con nosotros, lector, con todos los que deambulamos por sus páginas en la intimidad.

A lo mejor hubiera bastado con recordar que Armando Silles lleva muchos años vinculado al mundo poético y, aunque gran parte de su obra aún permanece inédita, ha participado en varias antologías, revistas y libros colectivos; su presencia en recitales y emisoras dan buena cuenta de esta vocación inquebrantable de difusor de la propia poesía y sobre todo de la ajena: eso le honra sobremanera en este mundo en el que priman la vanidad, el autobombo y el personalismo barriobajero. Silles no comete estos pecados sino las virtudes contrarias.

De verdad te digo que resulta gozoso y necesario convertirse en cómplice del autor de estos poemas —la complicidad, como decía al principio es necesaria para leer poesía—; y es un privilegio saber que nuestra soledad se acompaña de la suya en este “frío mundo” y que el cuento que nos contamos no sirve para que nos duerman —recuerdo inevitable del gran León Felipe— sino para compartirlo con amigos, colegas, camaradas, y hacer que la frialdad sea más llevadera y la suma de soledades un punto de partida para cruzar la vida con la cabeza bien alta.

Notas:
*.- Jorge Díaz Leza es escritor. Tiene publicados la novela El Manuscrito de San Florián, el poemario Todas las Vidas y el libro de relatos Fotos de Ciudades que Amanecen. Mantiene un blog personal sobre su obra y sus actividades
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