Rompiendo el silencio

Me parece oportuno hacer un balance tras casi seis años de lucha, desde aquel 2/2/2007 en que el periódico “El País” publicó mi primera carta al director. Posteriormente fueron publicadas otras dos más en este periódico y otra en “El Mundo”. Puedo por ello considerarme moderadamente satisfecha.
 
 
La primera, de 3/2/2007, lleva por título “La labor desconocida y valiente de la JAE”. En ella explico que la gran institución científica española, la Junta Para Ampliación de Estudios (JAE-1907-39), presidida hasta su muerte por el premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, estuvo activa hasta el final de la Guerra de España, el 1 de abril de 1939, y que mi abuelo, el eminente cardiólogo Luis Calandre Ibáñez, la presidió desde octubre de 1938, nombrado por el gobierno legítimo de la II República. Los científicos de la JAE siguieron investigando y publicando incluso bajo las bombas.
La segunda Carta al Director es del 30/8/2010, y lleva por título “Proteger la casa propia”. Defiendo en ella que la Residencia de Estudiantes, transformada en Hospital de Carabineros durante la Guerra de España y dedicada principalmente a curar una epidemia de malaria, fue dirigida por mi abuelo, el Dr. Luis Calandre Ibáñez, y que sintonizó con la izquierda revolucionaria del Frente Popular. Indico también que, bajo sus instalaciones, existe un refugio antiaéreo que fue medio destruido entre los años 1990-2001, a pesar de tener esos edificios la máxima protección (BIC), y con el agravante de haber solicitado y recibido el galardón “sello patrimonio europeo”, cuando había ocultado dicho vestigio arqueológico.
 
En la tercera Carta al Director, de 14/4/2012, con el título “Sobre la Residencia de Estudiantes”, denuncio que los mismos gestores que destruyeron el refugio antiaéreo situado bajo la Residencia de Estudiantes han destruido el recinto histórico de la Institución Libre de Enseñanza(ILE), en la calle Martínez Campos de Madrid.
 
Finalmente, el periódico EL MUNDO acaba de publicarme (4/1/2013) una Carta al Director titulada “El mito de los judíos y Franco” donde hago referencia a que casi siempre se dice que el dictador Franco, a través de sus cónsules en Europa central y oriental, salvó a muchos judíos sefardíes del Holocausto, cuando en realidad la dictadura franquista emitió y aplicó al menos dos normas antisemitas, una de paso de fronteras –que afectó a mi abuela materna Rosa Hoenigsfeld, judía polaca– y otra norma de depuración de médicos, firmada por el cuñado de Franco, el antisemita ministro Ramón Serrano Súñer.
 
Han sido seis años en los que he sacado a la luz varios temas importantes que se mantenían ocultos por las instituciones que tenían la obligación de haberse ocupado de estudiarlos, más aún cuando hubo dos Centenarios dotados de potentes presupuestos: uno en 2007, el de la JAE, organizado por el CSIC; y otro, en 2010, el de la Residencia de Estudiantes… Tampoco se atrevieron, en este caso, a declarar nulo de pleno derecho el decreto franquista de 19 de mayo de 1938 que establecía la disolución de la JAE, por lo que esta fecha aparece en libros y exposiciones como la de su definitiva desaparición, negando así el hecho de la pervivencia de sus trabajos hasta el 1 de abril de 1939 y legitimando un decreto franquista.
 
En este sentido, aún podemos leer en el último Boletín de la ILE, de Julio del 2012, escrito por Alfredo Valverde bajo el titulo “Nuevas aportaciones en torno a la historia de la Residencia de Estudiantes” (pág. 88), lo siguiente: “aunque la JAE continuara sus actividades en la zona republicana hasta el final de la guerra y siguiera vinculada a través del Dr. Calandre (…) en el bando nacional fue disuelta mediante la orden Ministerial del 19 de mayo de 1938.”
 
El tema del Franco y la salvación de los judíos va en la misma línea, pues lo que se pretende es trivializar el Holocausto y dar un aura de legitimidad al franquismo, al premiar e incluso conceder el título de “justos de las naciones” a algunos diplomáticos franquistas recalcitrantes, todos ellos separados por la II República de sus puestos por traidores al gobierno legítimo (ver apéndice del libro “Al Servicio de la República”, coordinado por el prestigioso historiador de la GCE, Ángel Viñas, y publicado en el año 2010 por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores: Propper de Callejón, Bernardo Rolland, Ángel Sanz Briz, Rojas Moreno, Romero Radigales, Julio Palencia, etc.)
 
Caso llamativo de estos diplomáticos reconocidos en algunas instituciones como héroes salvadores de judíos es el de José Rojas Moreno, Conde de Casas Rojas, bisabuelo del actual Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que fue quien aplicó en el año 1939, desde su puesto como Jefe del departamento de Política y Tratados del Ministerio de Asuntos Exteriores, una cruel normativa antisemita para el paso de fronteras que afectó a muchos judíos que huían del nazismo, impidiéndoles pasar a España. En un informe interno de 1937, que se encuentra en el Centro documental de Salamanca, se le cita como “un monárquico fascista”.
 
Una de las instituciones que le atribuye a este diplomático fascista antisemita el tributo de “salvador de judíos” es la Fundación internacional Raoul Wallemberg que tiene sedes en USA, Argentina e Israel. Podríamos definir a esta Fundación como un “contubernio rabínico-vaticano-papal” ya que, entre sus miembros, aparecen tanto rabinos como, sobre todo, representantes del Vaticano y la curia. También podemos encontrarnos, a la vez, a Alberto Ruiz Gallardón (PP), cuando era Presidente de la Comunidad de Madrid, y a José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), cuando era Presidente del Gobierno, por haber instaurado el día 27 de enero como Día Oficial de las Víctimas del Holocausto, entre ellos mis 18 antepasados judíos polacos.
 
Yo, por mi parte, agradezco mucho a los periódicos EL PAIS y EL MUNDO que apoyaran mis justas reivindicaciones, ya que gracias a ello podremos ir avanzando hacia la verdad histórica y condenar de una vez por todas el franquismo “rompiendo el silencio que lo está impidiendo, desde hace mas de 73 años” pues, si por la Fundación Raul Wallemberg fuera, podríamos esperar otros 73 años.
 
El próximo día 22 de enero se celebra el Día Oficial de la Memoria del Holocausto en el Senado. Condenar al franquismo y sus normas antisemitas sería lo mejor que podrían hacer para homenajear a las víctimas del Holocausto.
 
Notas:
 
 
 
 
 

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