Iñaki Alrui*. LQS. Octubre 2018

“En lugar de aprender a leer, Sachiko aprendió a taparse los oídos y los ojos con los pulgares y los dedos y, en caso de que le sorprendiera a la intemperie, echarse boca abajo en el suelo cuando oyera el grito ¡Tekki!…”

La historia de una superviviente de la bomba de Nagasaki

1945, días de guerra, días de vergüenza. Después, nada será igual

Tengo la suerte de que hay personas que me regalan libros y, con ellos, me abren la puerta a dudas, respuestas, sueños y viajes utópicos. Algunos títulos tienen, además, la cualidad de ser joyas escondidas, ignoradas por el gran mercado editorial, para el que no existen. Sachiko es uno de ellos. Leerlo nos adentra en la intimidad de una familia y nos hace partícipes de sus juegos, su hambre, su dolor y su esperanza.

“Una luz espeluznante, cegadora, estalló en el cielo. Con espirales rojas, azules, verdes. Rugió un vendaval tórrido, ensordecedor, como de huracán, y en el centro de la explosión fulguró una bola de fuego gigantesca, más caliente que la superficie del sol…”

La vergüenza de la humanidad. B-29, FatMan

El 9 de agosto de 1945, el presidente Truman y sus consejeros ordenaban lanzar una segunda bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. Tres días antes la habían lanzado sobre Hiroshima. Ambas ciudades se desvanecieron en el horror y la nada. Decenas de miles de personas murieron en apenas unos segundos.

Fue sólo el principio. El sufrimiento seguiría después, lento, inexorable. Miles de personas seguirían muriendo lánguida y dolorosamente como consecuencia de la radiación. El presidente de los Estados Unidos era plenamente consciente del número y tipo de víctimas que allí se iban a producir. En una reunión con su gabinete, el 10 de agosto de aquel mismo año, explicó sus reticencias a lanzar una tercera bomba. “La idea era demasiado horrible”, dijo. Le daba vértigo la perspectiva de matar a “todos esos niños, eliminar a otras 100.000 personas”.

En Sachiko descubrimos y nos adentramos en un mundo de personas y palabras lejanas: gensibakudan, Hirosima, Toshi, Nagasaki, Misa, Koyagi, Aki, Kyushu, Ichiro, Shimabara, Sachiko, Urakami, Tonarigumi, Mezamme-Machi, Sanno, UmiYukaba, Dejima, torii, Kokura,Tekki…

Profunda e intimista, la historia de Sachiko se hace universal, apta para tod@s y, ciertamente, recomendable también para tod@s. No hay aquí pausas ni florituras, sólo la desnuda contundencia de una historia real. Emoción de principio a fin, empatía y complicidad con la narradora, comunión con las sensaciones que se suceden y nos envuelven. La narración nos arrastra amablemente y, de pronto, nos vemos implicados y compartiendo la continua lucha por sobrevivir y ser de sus personajes.

El pacifismo militante y la esperanza que destila esta obra nacen del relato oral de la protagonista, Sachiko, una “hibakusha”, superviviente de la bomba. Caren Stelson lo convirtió en texto literario y Cristina Ridruejo lo ha traducido para poner a nuestro alcance, en castellano, el asombro y la emoción en este viaje a través del tiempo desde el fin del mundo a la vida.

¡Arigato!

Sachiko.La historia de una superviviente de la bomba de Nagasaki
Autora: Caren Stelson. Traducción: Cristina Ridruejo.
ISBN: 978-84-9743-803-2. Enero 2018
Colección: Nandibú – NandibúHoritzons. Editorial Milenio

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