Samba pa’ti

Samba pa’ti

Mariano Muniesa*. LQS. Septiembre 2018

Woodstock lanzó a Santana a la fama y al estrellato total en Estados Unidos, y en aquellos primeros años además de grabar discos de una factura impecable y canciones que se convertirían en clásicos absolutos de la historia del rock; de “Samba Pa’Ti” a “Black Magic Woman” pasando por “Oye Como Va” o “Evil Ways”

Se dice de Santana, y con toda justicia y merecimiento, que es el pionero de la fusión entre el rock americano y los ritmos latinos, en especial mexicanos y caribeños, hasta tal punto que durante muchos años, se podría decir que durante la práctica totalidad de los años 70, Santana fue la única formación con cierta repercusión a nivel internacional que basó su propuesta musical en ese sonido pionero de la fusión de raíces y sonoridades anglosajonas y afrocubanas.

Carlos Humberto Santana Barragán nació el 20 de julio de 1947 en Autlán de Navarro, Jalisco, México, hijo de un violinista que tocaba en una orquesta mariachi. De hecho, los primeros pasos como músico que dio Carlos en su niñez fue como aprendiz de violinista, aunque muy pronto se interesó por la guitarra, empezando a aprender a tocarla a los ocho años. Se mudó con su familia en primer lugar a Tijuana, donde comenzó su carrera como guitarrista, según él mismo ha recordado en muchas entrevistas, muy influenciado por el blues clásico del Delta del Missisippi, aunque en aquellos años de finales de los 50 tocó el bajo en un grupo llamado los TJ’s que hacían versiones del rock´n´roll clásico de la época.

Tal vez si la familia hubiera echado raíces en Tijuana Santana habría acabado siendo una nueva versión de Richie Valens, pero en 1961 se produjo un acontecimiento que en este caso sí que cambió definitivamente la vida y el destino como músico de Carlos Santana. La familia volvió a cambiar de residencia, estableciéndose en San Francisco, California y a mediados de los 60, se involucró por completo en todo el nuevo movimiento que se generó en la ciudad de la costa oeste, sobre todo en su música. El guitarrista de blues-rock que hasta ese momento admiraba a John Lee Hooker, B.B.King y Eric Clapton, en esa explosión psicodélica también empezó a empaparse de ese nuevo rock de la costa oeste.

Cuenta la historia que una tarde de otoño de 1966, al tener que cancelarse una actuación en el Fillmore West de la Paul Butterfield Blues Band por enfermedad, el mítico promotor y dueño del local, Bill Graham organizó para sustituirle una jam-session con músicos de Grateful Dead y Jefferson Airplane, pero le faltaba un guitarra. Santana, que era cliente habitual del local, se ofreció para probar y al encajar bien en la banda base de la jam-session, Graham le aconsejó que formase su propio grupo, cosa que hizo de inmediato, logrando poner en marcha a comienzos de 1967 la Santana Blues Band, que toda vez que consiguió su primer contrato en 1968 con Columbia/CBS, pasó a llamarse simplemente Santana.

Nunca fue oficialmente su manager, pero Bill Graham, que era todo un enamorado de la música latina, no solamente le insistió en que debía incorporar a su música ese componente afrocubano tan característico de su estilo, sino que ejerció una gran influencia en ese primer Santana, que debutaría gracias a las gestiones de Graham antes de tener su primer disco en el mercado haciendo una apoteósica actuación en el Festival de Woodstock, que quedó recogida además en la película de Michael Wadleigh sobre el gran festival de 1969.

De ahí, a la gloria. Woodstock lanzó a Santana a la fama y al estrellato total en Estados Unidos, y en aquellos primeros años además de grabar discos de una factura impecable y canciones que se convertirían en clásicos absolutos de la historia del rock; de “Samba Pa’Ti” a “Black Magic Woman” pasando por “Oye Como Va” o “Evil Ways”.

En 1972, siendo ya una estrella internacional y sin abandonar por supuesto ese componente de raíz latina y afrocubana que es y será la seña de identidad más acusada de Santana, nuestro hombre inició en la grabación de su álbum “Caravanserai” un camino de evolución y experimentación que le llevará a través de diversos tramos de su carrera a acercarse a diversos estilos musicales y tratar de hacer música en un terreno más o menos fronterizo. Tras su interesante y atractivo acercamiento al jazz en el mencionado “Caravanserai”, en discos como “Borboletta” de 1974, profundizó en esa línea más experimental y llevó a cabo frecuentes colaboraciones con músicos y bandas como Weather Report, el pianista de jazz McCoy Tyner o el cantante de África Occidental Salif Keita entre otros. No obstante, en 1976 optó por volver a un tipo de disco más rockero y no tan jazzístico, ‘Amigos’ así como por volver a hacer temas que pudieran tener gancho comercial y funcionar en las radios, como sucedería con “Europa”.

En los 80 alternó los discos de Santana -“Shango” (1983), “Beyond Appeareances” (1985)- como banda con su producción en solitario – “Blues For Salvador” (1987)- manteniéndose en un buen nivel tanto de ventas como de recepción por parte de la crítica. En cambio en la década siguiente y a pesar de que en 1990 editó uno de los que considero personalmente mejores trabajos de toda su carrera, el magnífico “Spirits Dancing In The Flesh”, sin embargo en los años siguientes Santana sufrirá un notable bajón de ventas, tanto que llegado un momento y hay quien dice que muy presionado por su compañía discográfica, aceptó darle un giro a su carrera muy comercial, con la clara intención de vender y de sonar en la radio, giro que se plasmó en su álbum de 1999 “Supernatural”, en el que colaboraron entre otros Dave Matthews, Eric Clapton, Lauryn Hill, Wyclef Jean y sobre todo Maná, con los que grabó el single “Corazón Espinado”, que fue un impacto comercial sin precedentes. “Supernatural” sigue siendo el álbum de mayor éxito de la historia de Santana, nº1 de la lista Billboard durante 12 meses y ganando nueve Premios Grammy aquel año.

Músico de profundas convicciones religiosas y muy interesado por todo el mundo de la espiritualidad, inquieto creativamente y siempre acompañado por músicos de una calidad fuera de lo común, sus directos son invariablemente garantía de espectáculo, virtuosismo y un talento propio de los grandes de verdad. Aunque poco dado a la polémica, tampoco tiene pelos en la lengua, como demostró con sus polémicas declaraciones sobre Beyoncé: “Creo que Adele ganó (el Grammy a disco del año) porque ella puede cantar de verdad. Con todos mis respetos para nuestra hermana Beyoncé, ella es muy atractiva, pero lo suyo es más un tipo de música de desfile de modelos. Beyoncé no es una auténtica cantante, con todos mis respetos hacia ella”. Aunque posteriormente tuvo que rectificar y publicar en sus redes sociales: “Mi intención era felicitar a Adele por su increíble noche en los Grammy. Mi comentario sobre Beyoncé lamentablemente fue sacado de contexto. Tengo el máximo respeto por ella como artista y persona. Ella se merece todos los elogios. Le deseo a ella y su familia lo mejor”.

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* Nota original del diario “La Región”

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