Sara Majarenas, mujer, madre, Libertad

Isabel Cervera*. LQSomos. Marzo 2017

Sara Majarenas es una mujer víctima de una de las formas más crueles de violencia de género: su hija de dos años fue apuñalada por su padre mientras cumplía un régimen de visitas, logró esquivar la muerte de forma casi inexplicable y ambas han sufrido la posibilidad de ser separadas, por que así lo establece la legislación española: los/as niñas pueden vivir con sus madres en la cárcel hasta los tres años de edad.

Según los psicólogos que atienden a la pequeña, ésta ha perdido el sentimiento de protección y confianza y lo tiene que restaurar, esta separación conseguiría justo lo contrario. Su madre cumple prisión condenada por pertenencia a ETA -sin delitos de sangre-, ya ha cumplido las tres cuartas partes de la condena por lo que legalmente podría ser excarcelada. La última medida adoptada por la Audiencia Nacional ha sido la concesión del segundo grado penitenciario y el traslado a la Fundación Padre Garralda-Horizontes. Ésta ONG acoge a personas en riesgo de exclusión social por motivos y casuísticas que van desde las madres sin recursos, personas sin recursos con dependencia de drogas en riesgo de exclusión social, enfermos, prostitutas y personas que, como ella y su niña están cumpliendo condena.

La ley orgánica 8/2015 de 22 de julio de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, ha supuesto que los hijos e hijas menores de edad se hayan introducido como víctimas directas en el artículo 1 de la L.I.V.G obligando a que jueces y magistrados adopten medidas civiles en todo caso en aplicación del artículo 554 ter. de la L.E crim. (patria potestad, régimen de visitas, guarda y custodia, pensión de alimentos, pensión compensatoria y cualquier otra medida de trascendencia familiar).

Además, la reforma introducida por la L.O 8/2015 de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia cuya D. final tercera modifica determinados preceptos de la LO1/2004, DE 28 DE Diciembre y normativa concordante: esta supone el reconocimiento al menor que conviva con una mujer víctima de violencia de género.

Así, la STS 680/2015 de 26 de noviembre sobre el concepto del interés del menor señala: “se protegerá la satisfacción de sus necesidades básicas tanto materiales, físicas y educativas como emocionales y afectivas” y que deberá primar el interés superior del menor sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir.

Entendemos que a pesar que se “concede” la no separación entre madre e hija, el entorno que se ofrece a estas dos personas, una de ellas menor en la más tierna infancia y tras un trauma físico y psicológico aún por superar, es el menos indicado para ellas. Si tuviera en cuenta este poder judicial que una de las primeras fórmulas perversas por las que comienza el maltrato por parte de los agresores es el alejamiento de la victima de su familia, amigas/os y en definitiva la red social de apoyo, nos estaremos encontrando con que estas dos personas , una de ellas sin recursos para la supervivencia por si sola a pesar de haber sobrevivido a una de las más terroríficas , crueles y dañinas situaciones a las que se puede enfrentar un ser humano . Por eso llegamos a la conclusión de que Sara e Itziar están padeciendo maltrato por segunda vez, en esta ocasión por parte del Estado que determina que pueden estar juntas, eso sí, alejadas de su ámbito natural y familiar y en un entorno de exclusión.

¿Por qué se les expone a este castigo? ¿no han tenido suficiente? Si Sara ha cumplido las tres cuartas partes de su condena, ¿por qué motivo no le conceden la libertad?

La adopción de esta medida contraviene la Convención sobre los derechos del niño/a, sobre todo donde se expresa claramente:

“En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”. En este caso el interés de Itziar es de vivir con su madre ,familiares y allegados en un entorno amable libre de hostilidad, con intimidad y la tranquilidad suficientes para poder superar el trauma psicológico y físico que acarrea.

A la vista de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el balance final de resultados de este sistema legislativo, judicial y ejecutivo es un auténtico atentado por dejación y omisión en la defensa de los derechos fundamentales de las personas/mujeres/niñas. Una ley (insuficiente y que ha de modificarse) que ”penaliza” el maltrato pero no se presupuesta ni se dota de medios se convierte en un espacio donde campa a sus anchas la violencia y el asesinato hacia las mujeres y estamos comprobando los resultados: 20 mujeres asesinadas a manos de sus maltratadores en lo que va de año. No nos han dado otra opción que la de auto-organizarnos y exigir lo que nos es negado: que no nos maten.

Hemos podido comprobar desde hace tiempo y en las últimas semanas sobre todo, que la vara de medir de la justicia en este país es la de la más absoluta impunidad hacia los ricos/as y poderosos/as. Mientras que la libertad de expresión, la defensa de los derechos fundamentales en el ejercicio del derecho a manifestación y el simple hecho de ser persona sin recursos es motivo de condenas desproporcionadas y trato vejatorio por parte de los poderes públicos. Y todo ello con el agravante de colaboración en estas condenas injustas por parte de una gran mayoría de medios de comunicación que criminalizan la protesta social mediante noticias tendenciosas y sin contrastar, una doble condena, como es el caso de Sara: en una gran mayoría de titulares aparece como “la etarra”. Sara ante todo es persona, madre, mujer y víctima de violencia de género, por que las “consecuencias” de su militancia prácticamente ya las ha pagado con la prisión que este sistema ha tenido a bien resolver y como mujer y víctima de violencia estamos obligadas a defenderla.

En cualquier otro punto del planeta este estado de corrupción y violación sistemática de los derechos humanos seria susceptible de investigación para el Relator especial de la violencia sobre la mujer de la ONU.

Convoquémonos todas y todos, hagamos el esfuerzo necesario en nuestras conciencias colectivas, mujeres y hombres contra las matanzas que estamos padeciendo, por una igualdad real, contra la feminización de la pobreza y el tutelaje de la Iglesia-Estado sobre nuestros cuerpos, no a la feminización de los cuidados, no a la precarización del empleo femenino, por una sexualidad libre de estereotipos, solidaridad con las mujeres en lucha.

Solo desde nuestro apoyo mutuo y solidaridad venceremos la imposición de una condena sobre otra a las que hemos sido sometidas desde tiempos inmemoriales.

Sara Majarenes, persona, mujer y madre… ¡¡¡LIBERTAD!!!

El 8 de Marzo luchamos en las calles…

* Activista País Valenciá y miembro de LoQueSomos
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Un comentario sobre “Sara Majarenas, mujer, madre, Libertad

  • el 16 marzo, 2017 a las 22:30
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    NAIZ: Alertan de que impiden a Izar acudir al médico pese a estar enferma

    La plataforma Izarrekin Sara Etxera ha alertado de que Izar, la hija de Sara Majarenas, ha enfermado y el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria no le permite salir del centro de acogida para acudir al médico.

    Se cumplen nueve días desde que tanto a Sara Majarenas como a Izar se les impide salir del piso de acogida, por la falta de un trámite del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. La plataforma Izarrekin Sara Etxera considera que la situación es «incomprensible desde el punto de vista tanto jurídico como humano».

    Además, la pequeña ha enfermado. Izar padece una infección de orina que ya ha sufrido en otras ocasiones, «razón por la que su madre identifica perfectamente la sintomatología». Según han denunciado, se les ha denegado la petición de llevar a Izar al médico.

    Desde la plataforma apuntan que Izar «necesita antibióticos» y que es indispensable «dar una salida urgente» a la situación. Por ello, han reclamado a las autoridades que Majarenas y su hija queden en libertad «y puedan regresar a casa». Una solicitud que han extendido a las instituciones para que «desde sus respectivas competencias hagan las gestiones necesarias» para acelerar la puesta en libertad.

    El relato de Kontxi Ibarreta

    «Esta mañana Izar se ha despertado con una infección de orina y a su madre le han impedido llevarla al médico. Sara sabe que es una infección de orina porque le sucede frecuentemente. Además, el lunes le tenían que hacer una revisión en un pulmón, y aún no se la han hecho. A la madre no le dejan sacar a la niña para que la vean los médicos. No puede ser así, en la cárcel no era así. Allí había medios y si tenía fiebre o cualquier otro problema podía llevarla al hospital». Así ha relatado Kontxi Ibarreta, la abuela de Izar, la situación que están viviendo.

    Lo ha hecho en la fiesta solidaria organizada en la plaza Sagastieder de Intxaurrondo, donde numerosas familias se han dado cita para expresar su respaldo a la familia, pintar dibujos que serán enviados a la pequeña Izar y tomar un sabroso chocolate.

    «La situación no es sostenible, se mire como se mire», ha proseguido Ibarreta. «Pido a todas las instituciones, a quien puede hacer algo, que haga algo. Están vulnerando un derecho básico a una niña de tres años. Su salud está en peligro. Nuevamente se están vengando de la madre a través de la hija. No han dejado de hacerlo desde que el 15 de enero su padre la hirió con un cuchillo. Cada vez están poniendo más dificultades a su recuperaci´pn, que no pueda salir va contra su salud», ha denunciado.

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