Secretos Oficiales, dictadura y silencio puro

memo82Redacción/Agencias. LQSomos. Junio 2015

El franquismo sigue presente con la Ley de Secretos Oficiales del 68 vigente

Y parece ser que por mucho tiempo, según se desprende de las declaraciones del ministro de Defensa, en las que una vez más el Gobierno rechaza desclasificar documentos previos a 1968 porque dice que no hay medios. Este ministro, para no romper las rancias costumbres en la legislatura se ha dedicado a impulsar la industria armamentística mientras obviaba cualquier otra responsabilidad (1)

Está claro que este Gobierno, como los anteriores, no desclasifican los documentos para que no se sepa a qué se dedicaban sus familiares y allegados en el franquismo.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha descartado una vez más acceder a la desclasificación de documentos oficiales de entre 1931 y 1968 considerados clasificados porque «no se considera prioritario» y dadas las condiciones económicas no se disponen de los medios técnicos y de personal necesarios para llevar a cabo «tan ardua tarea».

Se trata de miles de documentos -se habla de 10.000 carpetas y legajos- sobre la Guerra Civil y la primera etapa del franquismo que fueron clasificados secretos en virtud de la Ley de Secretos Oficiales de 1968 (2), por lo que los historiadores, documentalistas, investigadores no pueden tener acceso a ellos.

Según ha explicado el senador de ICV Joan Saura, que ha dirigido una interpelación sobre este asunto al ministro de Defensa, se trata de una ley aprobada «en plena dictadura» que no establece «límite legal» de tiempo para desclasificar los documentos, algo que «no ocurre en otros países» de nuestro entorno.

Tras recordar que en los años ochenta el exministro Fernando Morán accedió a abrir estos documentos a los historiadores y que en 2010 el Gobierno socialista los volvió a bloquear, Saura ha indicado que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, se comprometió en 2013 a permitir a los investigadores un acceso más fácil y libre a la documentación (3), pero ha denunciado que desde entonces «no se ha hecho nada de nada».

El senador de ICV ha calificado de «bochornoso» el hecho de que los investigadores se vean obligados a «acudir a los documentos históricos de Reino Unido o de Francia para conocer hechos de la historia de España».

«Lo que pedimos es de sentido común. No deja de ser incomprensible que siga en vigor la Ley de Secretos Oficiales de 1968», ha dicho el senador, quien ha pedido que el Gobierno acceda a permitir el acceso a los documentos y que se modifique la citada norma para establecer un límite máximo de años en la clasificación de documentos: «Es un elemento más de consolidación de nuestra democracia», ha apuntado.

En un primer momento, rizando el rizo, Morenés ha dicho estar de acuerdo con Saura en que este no es un asunto de ideología, sino de «transparencia y de acceso al conocimiento de la historia». Es más, ha asegurado que lo lamenta y que le «gustaría» acceder a la desclasificación y al cambio en la ley de 1968, sobre todo para «conocer la historia de España y saber de dónde venimos y adónde no queremos volver».
Pero después ha vuelto a reafirmarse en lo que verdaderamente defiende, y ha justificado que este tema «no forma parte de las prioridades legislativas del Gobierno» porque se trataría de un «proceso largo, costoso y que requiere la mayor dedicación y delicadeza, ya que afecta a cuestiones de seguridad nacional» y «en estos momentos el Ministerio de Defensa no cuenta con los medios técnicos, de personal y presupuestarios para llevarlo a cabo«.
«No se desclasificarán documentos de los que se ignore su contenido porque el Gobierno no va a tomar riesgos sobre la seguridad del Estado. Cuando tengamos los medios no habrá ningún problema en llevar a cabo la tarea, que es muy compleja y requiere unos medios de personal de los que no disponemos y tardaremos en disponer», ha subrayado.

Notas:
1.- Pedro Morenés, el comercial armamentístico indispuesto
2.- Ley de Secretos Oficiales de 1968
3.- Exteriores estudia abrir a los historiadores sus archivos
– Ilustración de cabecera de «El Roto»

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