Señas de identidad: Julio Álvarez del Vayo

Redacción. LQS. Febrero 2019

En septiembre de 2016, se salvó in extremis la tumba de Julio Álvarez del Vayo en el cementerio de Saint Georges (Ginebra-Suiza) gracias a la gestión, siempre encomiable de l’Amicale des Anciens Guérilleros Espagnols en France – Forces Françaises de l’Intérieur (AAGEF-FFI). Sin su mediación, los restos de del Vayo y su esposa habrían ido a la fosa común.

A nosotros nos produjo alegría, e incluso tranquilad. Es un tributo a la memoria, a la nuestra y a la colectiva, a la historia de un país –el nuestro– que parece olvidar a cientos de personajes que nos han precedido y han sido ejemplo en la lucha por un mundo mejor.

Julio Álvarez del Vayo es casi un desconocido en el estado español, uno de los “borrados” de la historia. Militante del PSOE -cuando aún era partido republicano-, ministro de exteriores de la República durante la guerra civil, es recordado con orgullo y reconocimiento por toda la militancia antifranquista y especialmente por la que pasó por el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) del que fue fundador en 1971 (comités pro-FRAP) y que presidió hasta su muerte en 1975.

Toda una vida entregada a defender la República que combatió al fascismo, fue una de las caras más visibles de la diplomacia republicana en el escenario internacional y posteriormente un fiel defensor de la legalidad republicana en el exilio.

Abrimos un hilo de notas y colaboraciones, que se irán publicando a lo largo de este año 2019, para glosar la figura de del Vayo a lo largo de su vida política, rescatar para la verdad histórica su figura militante y lograr para él y su esposa una sepultura a perpetuidad como el digno Lugar de Memoria que merecen.

Algunos datos biográficos (1):

Julio Álvarez del Vayo y Olloqui
Villaviciosa de Odón (Madrid) 09/02/1891 – Ginebra (Suiza) 03/05/1975

“Vayo fue una de las caras más visibles de la República en el escenario internacional, con diferencia… Era un hombre capaz y realizó una labor más que digna durante toda la guerra; además de ser políglota, como Negrín, una rareza para la época y que le ayudó de cara a su papel en el exterior. Fuera de España era muy respetado”. (2)

Periodista. Hijo del general Juan Álvarez del Vayo y Navarro, realizó sus estudios secundarios en El Escorial, rompe con la tradición militar familiar, y decide estudiar Derecho en las Universidades de Madrid, Zaragoza y Valladolid donde se licenció.

En 1911 fue becado por la Junta de Ampliación de Estudios (JAE). Marchó a Londres para estudiar ciencias políticas y económicas en la London School of Economics, entró allí en contacto con Beatrice y Sydney Webb, bajo cuya influencia se adhirió al socialismo, para ingresar en el PSOE ese mismo año.

En 1913 se trasladó a Alemania, prosiguiendo sus estudios en la Universidad de Leipzig y participando activamente en el movimiento socialista alemán. Trabó relación con Rosa Luxemburgo, dirigente y teórica del socialismo de izquierda, a favor de la cual tomó posición. Fue protagonista de las campañas contra la I Guerra mundial y las movilizaciones que tuvieron lugar en protesta por el asesinato en Francia del líder socialista y antimilitarista Jean Jaurès.
A consecuencia de ello fue expulsado de Alemania, y tuvo que marchar a Nueva York donde, entre 1914 y 1916, fue corresponsal de El Liberal.

En 1916 regresó a Europa, concretamente a Dinamarca, con intención de llegar a Rusia como corresponsal de guerra. Al no lograrlo viajó a Alemania y posteriormente a Suiza, donde trabajó como corresponsal de guerra para los periódicos El Sol de Madrid, La Nación de Buenos Aires y Manchester Guardian, colaborando además con revistas españolas como Vida Socialista y España. En Berna frecuentó los grupos de exiliados antizaristas, donde conoció a Lenin pocos meses antes del regreso de éste a Rusia a bordo del famoso vagón sellado que atravesó Alemania.

Después de la guerra mundial trabajó como corresponsal de La Nación para Europa, residiendo sucesivamente en Viena (1919), Praga y Berlín (1920) y viajando a Rusia por vez primera en 1922 como miembro de la Comisión Nansen para la ayuda al pueblo ruso.

En 1918 se inició en la masonería con el nombre simbólico de «Luxemburg» perteneciendo a la logia «Ibérica» de Madrid.
Fue candidato del PSOE en las elecciones generales de 1919 y 1920 por Villena (Alicante) sin resultar elegido.
En 1920, junto con Luis Araquistáin y Juan Negrín, constituyó la empresa editorial España. Partidario de la Tercera Internacional, abandonó el PSOE en 1921, reingresando en la agrupación socialista de Madrid en 1925.

En 1924 fue nombrado representante en España para Europa del diario La Nación, viajó varias veces a la Unión Soviética escribiendo los libros La nueva Rusia (1926) y Rusia a los doce años (1929), como fruto de dichos viajes.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera compaginó su corresponsalía de La Nación con la del periódico británico Manchester Guardian.

En mayo de 1926 estuvo en prisión por unas palabras de apoyo a Miguel de Unamuno, pronunciadas durante un banquete celebrado en honor del Dr. Tapia.

Tras la proclamación de la Segunda República, en junio de 1931, fue nombrado Embajador de España en México y con el reconocimiento de la Unión Soviética por parte del gobierno republicano fue designado Embajador de España en Moscú, aunque no llegó a tomar posesión de su nuevo destino a consecuencia de la caída del gobierno presidido por Manuel Azaña en 1933 y la constitución de uno nuevo, protagonista del llamado “bienio negro” de orientación filofascista, que paralizó el reconocimiento diplomático de la Unión Soviética.

En 1934 fue Presidente de la Comisión creada por la Sociedad de Naciones para restablecer la paz en El Chaco, región fronteriza entre Bolivia y Paraguay, cuya disputa había dado lugar a un enfrentamiento bélico entre ambos países. Elegido diputado por Madrid-capital en las elecciones generales de 1933 y 1936, formó parte en la legislatura 1933-1936 de la Comisión de Estado y en la legislatura 1936-1939 de las Comisiones de Estado, de Defensa Nacional y de Presidencia (suplente). Fue además miembro titular de la Diputación Permanente de las Cortes desde el 8 de abril de 1936 al 1 de octubre de 1938.

En julio de 1936, pocos días antes de la sublevación militar, acudió como miembro de la delegación de la UGT, presidida por Francisco Largo Caballero, al VIII Congreso de la Federación Sindical Internacional celebrado en Londres. Integrado en el sector de la izquierda del PSOE fue Ministro de Estado en los dos gobiernos presididos por Largo Caballero desde septiembre de 1936 a mayo de 1937, siendo además Comisario General del Ejército de la República y formando parte del Consejo Supremo de Guerra.

En mayo de 1937 rompió con Largo Caballero apoyando la designación de Juan Negrín como Presidente del Consejo de Ministros, en cuyo último gobierno, entre abril de 1938 y abril de 1939, ocupó de nuevo la cartera de Estado. Como representante español en la Sociedad de Naciones en Ginebra, denunció en la asamblea la ayuda prestada por Italia y Alemania al bando sublevado. También organizó la salida de España de los fondos del Museo del Prado que se encontraban en Figueras para trasladarlos a Ginebra, donde serían custodiados por el secretario general de la Sociedad de Naciones.

Partidario de la resistencia hasta el fin, con la idea de enlazar el conflicto español con el estallido de la inminente guerra europea, propuso continuar la batalla mediante la «guerra de guerrillas».

Tras la caída de la República, se exilió en Francia, México, Estados Unidos y Suiza. Desarrolló una intensa actividad como escritor, publicista y político al frente del sector del PSOE encabezado por Ramón González Peña, Ramón Lamoneda y Juan Negrín.

En 1945 acudió junto a este último a la Conferencia de San Francisco, donde se constituyó la Organización de Naciones Unidas. Fue expulsado del PSOE en 1946, junto a otros treinta y cinco militantes, entre ellos Max Aub y Amaro del Rosal, por la radicalidad de sus posiciones. Eran los comienzos de la guerra fría, y todo lo que no fuera abiertamente anticomunista fue penalizado y excluido.

Al inclinarse la Internacional Socialista, en febrero de 1948, por el reconocimiento como miembro de la misma del sector dirigido por Indalecio Prieto y Rodolfo Llopis, participó en la creación de la Unión Socialista Española, de la que fue presidente de 1951 a 1964.

En 1957 viajó por primera vez a China, invitado por las autoridades de la República Popular. Repitió visitas en 1961, 1967 y 1973 y fruto de ellas fueron sus obras Reportaje en China (1958) y China Vence (1964).

En 1964 fue promotor del Frente Español de Liberación Nacional.

Entre 1971 y 1973 se formó una amplia red de comités pro-FRAP en prácticamente todas las regiones de España. El FRAP se constituyó formalmente el 24 de noviembre de 1973, en una Conferencia Nacional celebrada en París, en la que Julio Álvarez del Vayo fue elegido presidente y se ratificaron sus puntos programáticos.

El 3 de mayo de 1975 falleció en Ginebra y fue enterrado en el cementerio de Saint Georges, tras la celebración de un acto laico al que asistieron el Presidente de la República Española en el exilio, José Maldonado, y el Jefe del Gobierno republicano, Fernando Valera.

«Me gusta que se me tenga por lo que siempre he sido: un socialista de izquierda, firme partidario de la unidad de acción obrera y en España defensor, dentro de la medida de mis posibilidades, de la unidad en la lucha contra Franco” (3)

Lo último que sabemos sobre la situación de su tumba fue «el interés de las autoridades españolas en asegurar su cuidado (el de la tumba) y mantenimiento».

Notas:
1.- Fuentes: Fundación Pablo Iglesias. Wikipedia. Entrevista a Álvarez del Vayo, Universidad de Alicante, Biblioteca Universitaria, Fonoteca.
2.- Entrevista a David Jorge, historiador en CTXT, 21 de diciembre de 2016
3.- Julio Álvarez del Vayo: Les Batailles de la liberté, F. Masperó, París, 1963, p. 302.

Inolvidable: Julio Álvarez del Vayo

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