Septiembres sin justicia

Mesa de Catalunya*. LQSomos.
Traducido por Leticia Palacios. LQSomos.

Pasan los septiembres pero no pasa la justicia por las reclamaciones de las víctimas del fascismo español. Pasan los años y víctimas y familiares nos abandonan sin haberla conocido. Este septiembre las recordaremos en nuestra concentración mensual el sábado 25 a las 12 h en la plaça Sant Jaume

Catalunya. 131 concentración Verdad, Justicia y Reparación

Septiembre es el mes que marca dos cosas bien ciertas: la primera es que la dictadura oficial mató hasta sus últimos días y la segunda que la dictadura oficiosa lo hizo revestida de democracia, reconciliación y un futuro sin memoria ni reproches. Un cambio estático y estético que se llamó Transición y que se vendió como progreso, modernidad, paz y concordia. Un tránsito hacia nuevos vestuarios con otras vestiduras, pero donde todos los activos de la dictadura permanecieron en sus lugares de poder privado y público, engordando en la monarquía constitucional que nos regaló el Caudillo de la muerte.

Hoy día aún se habla de dictablanda para denominar los últimos años de la dictadura, el desarrollismo, la apertura y los tiempos felices del turismo sueco. Todavía se habla de la pacífica Transición, de la ley de amnistía como herramienta principal del invento y de la maravillosa Constitución del Reino de España. El caso de Cipriano Martos Jiménez, el de los últimos fusilados del franquismo y el caso de Gustau Adolf Muñoz i Bustillo, entre muchos otros, ponen en evidencia estos cuentos para creyentes cortos de vista y desmemoriados. La dictadura represalió duramente a sus opositores hasta el último día, y al día siguiente, la represión siguió sin solución de continuidad. Siguió en el seno de una democracia que aún está secuestrada por un golpe de estado que derrocó a la legal y legítima República. La prueba evidente es que la represión no nos abandona y que todo aquel a quien el nuevo antiguo régimen considera disidente acaba denunciado, multado, detenido, encarcelado, exiliado. La represión no fue desterrada de las instituciones que en nombre del Estado ostentan el monopolio de la fuerza, porra y maza.

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Todos los septiembres volvemos a recordar estas dos cosas tan evidentes, porque no podemos hacer una lectura correcta de nuestro hoy ni tendremos un mañana verdaderamente democrático hasta que no abramos los ojos a la verdad del sucio y brutal ayer y hagamos una buena limpieza. La prueba evidente de todo esto es que, para obtener justicia, las familias de estas víctimas de septiembre, como los hermanos de Cipriano y de Gustau, Antonio y Marc, han tenido que recurrir a la República Argentina porque en 2021 el Estado español aún les niega su derecho a la verdad, la justicia y la reparación. No tienen derecho a la verdad porque no tienen acceso a los expedientes ni a otros documentos de los cuerpos de seguridad del Estado implicados en la muerte de Cipriano y Gustau. No tienen derecho a la justicia tampoco porque sus puertas están cerradas para ellos. No tienen derecho ni siquiera a la reparación porque, además de ser víctimas estigmatizadas por sus militancias, no han recibido ninguna indemnización como sí lo han hecho reconocidos verdugos y en el caso de Cipriano, la familia ni siquiera ha podido recuperar su cuerpo. La única reparación que han tenido es la difusión de sus historias por parte de la gente concienciada, que quiere con sus ejemplos contar que vivimos en un Estado en el que ni se respetaron ni se respetan los derechos humanos.

El sindicalista Cipriano Martos fue torturado de forma sádica en el cuartel de la Guardia Civil de Reus, hasta el punto de hacerle ingerir un líquido corrosivo que le quemó por dentro provocándole una agonía de semanas hasta la muerte. Un sufrimiento y una muerte en soledad, custodiado por la Benemérita, con una familia ajena a su dolor porque solo fue avisada cuando murió. Cuando llegaron al hospital desde su localidad de la provincia de Granada, no pudieron ver el cuerpo porque una pareja de tricornios les cerró el paso entre amenazas. El luchador clandestino antifranquista acabó en una fosa del cementerio de Reus enterrado clandestinamente. Y allí continúa, sin saber que su hermano Antonio se ha convertido también en un luchador como él y que exige su exhumación con determinación. Este agosto se ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas de apoyo a la exhumación de Cipriano Martos y os pedimos vuestra colaboración para conseguir la mayor difusión posible.

Gustau Muñoz era aún un niño cuando recibió un tiro de la Policía Nacional por la espalda el 11 de septiembre de 1978. Un asesinato que se quiso encubrir haciendo desaparecer pruebas y con unos informes forenses que negaban la evidencia del crimen cometido. A Gustau le quitaron la vida, solo tenía 16 años, cuando se manifestaba por sus ideales de justicia social y por la libertad de su pueblo contra la trampa de mentiras de la Transición y sus pactos, pesada losa que aún arrastramos. Su cuerpo sin vida fue profanado por unos policías de paisano, que hurgando en su espalda con un bolígrafo y un sifón, querían sacar la bala para borrar todo rastro de sus acciones. Durante la Transición hubo decenas de militantes y manifestantes heridos y muertos, daños no tan colaterales de la democracia española. La familia de Gustau no obtuvo justicia entonces, ni tampoco ahora. La verdad y la reparación han venido de la mano de aquellas personas y colectivos que han mantenido viva la memoria de este militante del PCE(i), y del documental “Gustau, la Transició al descobert” que se podrá ver este 14 de septiembre en el programa Sense Ficció de TV3 y que recomendamos encarecidamente.

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Pasan los septiembres pero no pasa la justicia por las reclamaciones de las víctimas del fascismo español. Pasan los años y víctimas y familiares nos abandonan sin haberla conocido. Nos queda la indignación, la reivindicación, la memoria y la chispa de esperanza que no nos han podido robar para no dejar de luchar por los derechos de las víctimas del franquismo y la Transición. Este septiembre las recordaremos en nuestra concentración mensual el sábado 25 a las 12 h en la plaça Sant Jaume.

27 de septiembre, no olvidamos: Xosé Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sanchez-Bravo Solla, Jon Paredes Manot “Txiki” (fusilado en Collserola y el único con el consejo de guerra anulado. En 2017 el Parlament de Catalunya anuló todos los consejos de guerra perpetrados por la dictadura en Catalunya) y Angel Otaegi Etxeberria.

– Traducido para LoQueSomos por Leticia Palacios
* Mesa de Catalunya d’Entitats Memorialistes
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