Si esto es una guerra contra las poblaciones, “los generales” deben ser juzgados

Acacio Puig. LQS. Abril 2020

Esos generales de la privatización, responsables de la penuria de medios e investigación sanitaria, están siendo responsables de reducir 10 años de esperanza de vida de quienes no serán adecuadamente asistidos

Ciertamente, los aviones necesitan un hombre que los pilote (escribía Brecht) pero en esta guerra que viene de muy atrás, el coronavirus es en última instancia el resultado de “drones ideológicos” y materialización de proyectos que son responsabilidad de los generales del neoliberalismo.

¿Pero juzgarlos en qué tribunales? Porque bien sabemos que el Tribunal de la Haya practica apenas una justicia selectiva (los Milosevic al banquillo, en tanto que los Bush y compañía se van siempre de rositas).

De modo que los juicios deberán ser de otra entidad y composición, quizá más próxima a la enjundia de aquel “galopar hasta enterrarlos en el mar”, el poema de Rafael Alberti que cantaba Paco Ibáñez: juicios más próximos al empuje social y sus expresiones -tanto institucionales como democráticas radicales y revolucionario/ecosocialistas- que configuran una tortuosa y larga marcha. Porque, efectivamente hay múltiples responsables del saqueo sistemático del Planeta y de la vida (humana y animal) que lo puebla. Todos esos generales constituyen la legión de responsables.

El último artículo de Jorge Riechmann en Viento Sur (La crisis del coronavirus desde el ecosocialismo gaiano/Nº 169-Abril 2010) explica bien el desastre integral y lo documenta con extensas notas sobre los negacionismos… quizá fuera interesante -como Jorge conoce mejor que yo- enfatizar además que las alarmas y la denuncia de la génesis de la destrucción se remontan muy atrás. Aparecen desde el siglo XIX, en teorías socialistas (“utópicas y científicas”). Y ya frecuentemente durante la primera mitad del siglo XX, por ejemplo en 1955 en trabajos de gentes como los ecologistas Tom Dale y Vernon Gell Carter, que advertían en su libro El suelo y la civilización que “el hombre civilizado casi siempre fue capaz de convertirse en el señor de su medio ambiente, temporalmente. Sus principales problemas provinieron de creer que su señorío temporal era permanente. Se creyó el señor del mundo, mientras fracasaba en comprender totalmente las leyes de la naturaleza”.

Y al negar las leyes de la naturaleza, los detentadores del dominio siguen negando la enjundia radical de la vida, ignorando cualquier atisbo de justicia social e implementando a sangre y fuego la mercantilización del mundo mediante estrategias biocidas.

De modo que el objeto de este breve no es otro que clamar contra la sucesión de impunidades responsables de privatizaciones (sanitarias y otras) pero que en el caso de las primeras se están traduciendo también en arrasar la esperanza de vida en “las democracias occidentales”. ¿Qué queda aquí de la esperanza de vida cuando la falta de recursos incluso en países desarrollados pone el listón en 65-70 años como edad vulnerable en que iniciar la cuenta atrás?

El día 13 de abril notificaban los medios que en el Reino Unido se adjudica un carnet de 8 puntos fatídicos a los contagiados: 70 años (cuatro puntos), patologías varias (hasta 4 puntos más). Acumular 8 puntos supondrá que los casos graves de coronavirus serán solo “atendidos en planta”, es decir, muerte casi segura por exclusión de su pase a cuidados intensivos. Ya estaba (¿puntualmente?) ocurriendo en Italia y en España, aunque solo se aludía en tanto que dura y tremenda responsabilidad de los equipos médicos al tener que decidir quién muere y a quien “se le repara”, pero no habíamos oído hasta el día 13 que en UK se formulase la selección con tanta crueldad.

Precisamente esos generales de la privatización, responsables de la penuria de medios e investigación sanitaria, están siendo responsables de reducir 10 años de esperanza de vida de quienes no serán adecuadamente asistidos.

¿No equivale esa responsabilidad, esas decisiones políticas, al asesinato? Sí, desde luego. Tanto como equivalen al asesinato las políticas neocoloniales y las deslocalizaciones de agro negocios que implican, además de nuevas posibilidades de salto-mutación de virus animales a las personas, la deforestación y la consiguiente ruina de millones de pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas sitas en los terceros mundos y que condenan al hambre (desnutrición y muerte) a millones de seres humanos cada año.

Es ya lugar común entre gentes de izquierda que el coronavirus tiene causas y responsables. También que esta pandemia nos advierte de la casi irreversible amenaza de catástrofe climática. Tras la excepcionalidad no confiamos en avances sino en nuevas regresiones a políticas catastróficas.

El reto vuelve a ser, por tanto: ¿Qué hacer y cómo hacerlo? porque urge erradicar de todos los ámbitos de poder y decisión a “tantos generales” objetivamente genocidas. ¡Hay tarea por delante porque este modelo de desarrollo, mata!

* Acacio Puig, artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril».

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Un comentario en “Si esto es una guerra contra las poblaciones, “los generales” deben ser juzgados

  • el 21 abril, 2020 a las 14:33
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    Este virus y los que vendrán son consecuencia del desarrollo del capitalismo más salvaje y de los generales que tú apuntas, los cuales no serán juzgados nunca, pues a la vez son jueces y fiscales, es decir tres en uno, como el circo que tiene montado la jerarquizar vaticana y que este año lo tiene muy jodido, pues no encuentra fecha para crucificar a un tal Jesús.

    Volviendo a la pandemía, al confinamiento a los recortes en sanidad que luego arrastran a la enseñanza, pues hay muchos niños y niñas que no pueden acceder a las clases matemáticas y que casualidad, siempre es la clase obrera la más desprotegida, Solo nos queda Acacio ir juntos por el mismo camino y animar al personal para ser una nueva gran marea.

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