Sin techo. La otra cara electoral

Redacción. LQS. Abril 2019

Personas sin techo acampan en el Paseo del Prado para pedir a los partidos medidas que acaben con el sinhogarismo

Medio centenar de personas llevan desde el 16 de abril acampadas en el Paseo del Prado para exigir a los partidos políticos que cumplan la Constitución y garanticen «vivienda y trabajo digno» a todas las personas. La acampada reivindicativa se sitúa frente al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para exigir a las administraciones y partidos políticos su compromiso para desplegar medidas efectivas que acaben con este fenómeno. Para ello, han desplegado casi una veintena de tiendas de campaña y diversas pancartas y carteles con el lema ‘El Gobierno viola la Constitución’ para hacer visible su situación en campaña electoral para que se cumplan los artículos de la Constitución, que reconoce el derecho a la vivienda o el trabajo digno.

A través de estos carteles, apuntan a que hay más de 32.000 personas sin techo, que el 65 por ciento tienen estudios de Secundaria y que el 15,4 por ciento son jubilados. Aparte, apuntan que el 47 por ciento de las personas en situación de calle han sufrido agresiones. Según sus estimaciones, hay más de 32.000 personas sin techo, de los que el 65 por ciento tienen estudios de Secundaria y que el 15,4 por ciento son jubilados. También denuncian que el 47 por ciento de las personas que viven en la calle han sufrido agresiones.

Miguel, uno de los portavoces del colectivo, ha explicado que durante estos días de protesta han recibido varias tiendas de campaña, mantas y comida de personas que se acercan a interesarse por su estado y ofrecerles su apoyo. También ha relatado que han elegido precisamente situar su acampada frente al Ministerio de Sanidad para hacer hincapié la situación de «desamparo» que, en su opinión, sufren y exigir un compromiso por parte de la administración para tomar iniciativas «definitivas» que permitan acabar con el sinhogarismo.

“No tenemos derecho a la intimidad porque nos tenemos que cambiar en la calle, tampoco a nuestra integridad física porque estamos expuestos a agresiones o enfermedades por vivir en la calle. Son derechos al máximo nivel y no se puede dejar a la gente en la calle sin apoyo»

También ha subrayado que pernoctan al raso personas mayores que «agonizan» en las calles o con enfermedad mental:

«La degradación de la salud en la calle es una tortura y en un Estado de Derecho no se puede permitir. No gastan dinero para protegernos»

Otra voz es la de Javier, con discapacidad reconocida, que vive en la calle porque su pensión «no le da» para estar en una pensión. «Somos personas normales, no hemos nacido en una cloaca». «Cuando vives en la calle sufres mucho, tiene que atajarse ya porque no se puede vivir en la calle», comenta un compañero suyo que está esperando obtener la Renta Mínima de Inserción.

Otro de los acampañados ha señalado que no es una persona sin techo pero sí se considera en situación de exclusión social debido al trabajo «precario» y «temporal» que solo es capaz de conseguir. Cuando el dinero no le da para pagar una pensión o una habitación, recurre a amigos y allegados hasta que vuelve a lograr ingresos.

A ellos se ha sumado Andrés, para quien esta acampada es sobre todo una «reivindicación política» con la que aspiran a mostrar la situación de «emergencia social» porque las personas sin techo «están como invisibles». Agradece las ayudas de organizaciones caritativas y ONGs, pero entiende que es una acción «caritativa» que no resuelve el «círculo vicioso» que es el sinhogarimo, al incidir también en que los recursos asistenciales, como comedores o roperos sociales, están «desbordados».

«Los gobiernos, las comunidades y los ayuntamientos tienen el deber de dar una vivienda digna, un trabajo digno y una protección social a las personas. Lo demás es caritativo, tienen que cumplir la ley (en referencia a la Constitución) y están obligados a ello, más aún cuando hay miles de viviendas vacías propiedad de los bancos que venden a los fondos buitre para hacer negocio. Es una situación de estafa», ha remachado.

En plena recta final de campaña electoral, antes de las elecciones de este domingo 28, los acampados buscan provocar el debate y dar a conocer su situación: el problema de las personas sin techo. L@s acampad@s son conscientes de que uno más de los problemas es su estigmatización, “la barrera” social que les pone la ciudadanía.

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