Singularidad distócica descontrolada: hacia la inteligencia artificial

Joan Martí*. LQS. Enero 2019

El caso es que ya está ahí. La pequeña Sophy, un añito y medio, hija putativa de Hanson Robotics

Sophia (1) de marcha por la ONU

La invitan a una conferencia sobre inteligencia artificial (AI) y desarrollo sostenible, seguramente para que demuestre si la tiene, sea natural o ídem, nada menos que a la ONU, ante los glamurosos diplomáticos del mundo mundial. A la chica, en otro acto de folklore, ya le habían dado la ciudadanía en Arabia Saudita, el país de los jeques decapitadores, seguro que con más derechos que las humanas que viven en el país medieval, si bien es cierto que no le hicieron ponerse el burka.

Un show divertido el de la ONU, y una banalización del suceso de la AI, la «Machine Learning», “deep learning” y todo eso que se ha puesto de moda y pocos saben de sus consecuencias posiblemente distócicas y de lamentar.

En una sociedad futura de control de la vida privada, entre otros sucesos, seremos virtualizados o “desaparecidos” por los algoritmos locos que gobernarán la realidad, léase información y Big Data, al tiempo que androides amables comenzarán por quitarnos el empleo, posiblemente en el camino de acabar con nosotros, como en un cuento de Philip K. Dik (2).
En fin, Deu proveirà…

Notas:
1.- Sophia es un nombre femenino de origen Griego, «la que tiene mucha sabiduría», parte de la siempre actual palabra “Filosofía”: compuesta por «filo» (philo) que significa «amor» o «deseo» y «sofía» (sophia)
2.- Philip Kindred Dick, fue un prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción.

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