Sion ataca en Gaza

El Mal no se detiene nunca en este mundo, pero de vez en cuando se agudiza y causa estragos extra en algún lugar maldito del planeta. Por ejemplo, Gaza, Palestina. La población civil esta siendo bombardeada indiscriminadamente por los aviones y la artillería naval del gobierno israelí. Otra vez. Operación Plomo Fundido, Operación Pilar Defensivo…se suceden las operaciones de castigo interminables de Goliath contra David, los sofisticados misiles contra piedras intifadas con honda.

Los súbditos sionistas de Yahvé han vuelto a las andadas. Se mean sobre las constantes condenas de las Naciones Unidas. El Tío Sam y la Unión Europea están con ellos y con su poderosa caja fuerte. Lluvias de fuego y azufre contra los enemigos del “pueblo elegido” por el Dios de las finanzas internacionales. Odio semítico ultra y colonialismo despiadado. Ocupación de tierras, asentamientos ilegales por la fuerza militar de un Estado militar al servicio del totalitarismo hebreo.

El Gran y Excluyente Israel.

En la tierra santa es donde más resplandece el síndrome de la locura humana. Allí se fundaron las religiones del Absoluto que se disputan el desierto (y por extensión la influencia en el mapamundi) a dentelladas en la yugular.

Una vez más, la realidad nos sitúa ante el pasmo. Si, mal que bien, la evolución humana nos ha situado en la era de la razón, resulta de todo punto imposible aceptar esa demencia permanente cuya capital es Tel Aviv. Cambian los gobiernos en esa democracia epidérmica, pero los fanáticos del clero rabínico son quienes controlan realmente la situación. Como ya se ha dicho tantas veces, hay que tener la cabeza invadida por una esquizofrenia altamente desquiciada para, después de haber sufrido el exterminio del holocausto nazi, aprestarse a utilizar los mismos métodos del verdugo para convertirse a su vez en exterminador. Y utilizar la eternidad de un victimismo enfermizo como descomunal propaganda al más pérfido estilo Goebbels. Y machacar civiles sin piedad.

La “polis”: Palestina

* Director del desaparecido semanario "La Realidad"

Más artículos del autor

Deja un comentario