Soberanía alimentaria: mucho más que agricultura

Redacción*. LQS. Mayo 2020

Traducimos el manifiesto realizado por diversos colectivos franceses “La soberanía alimentaria será campesina, o no será”, una propuesta de solución colectiva a la crisis que pasa por las agriculturas y agricultores, aplicable a todos los estados (1)

Contra la dictadura económica de los mercados que impone la agroindustria, las pequeñas explotaciones agrarias deben ser protegidas y declaradas de utilidad pública frente a la crisis sanitaria.

Durante la crisis sanitaria que estamos viviendo, oímos hablar a menudo de la soberanía alimentaria. ¿Pero de en qué consiste y cómo podemos conseguir los medios para forjarla? Es una expresión que usan con frecuencia quienes son o han sido responsables de las decisiones políticas y nunca han tomado medidas que permitieran su realización; en sus labios son palabras vacías. Incluso la propia agroindustria y los grandes distribuidores afirman defenderla. ¿Pero cómo vamos a esperar de ellas que contribuyan a hacerla realidad si han preferido siempre los mercados globalizados, la competencia entre pequeñas explotaciones, la exportación incontrolada de productos a bajo coste, el debilitamiento de las agriculturas locales…? Por el contrario, son los responsables de nuestra dependencia y de los problemas en que nos vemos actualmente y, para ellos, la soberanía alimentaria no es más que la promesa de un mercado a conquistar.

Para nosotras y nosotros, la soberanía alimentaria es mucho más que una simple respuesta a la necesidad de alimentos. (2) Se piensa y se inicia de manera colectiva, en solidaridad entre los pueblos, y puede convertirse en una de las bases sobre las que refundar nuestra democracia. Encarna la aspiración, la capacidad y el derecho de las poblaciones de un territorio a decidir sobre su alimentación, y por consiguiente a determinar el sistema alimentario desde los campos hasta la mesa, sin perjudicar las agriculturas de otros lugares.

La soberanía alimentaria es una democracia activa que escribe su propio destino alimentario y agrícola, controlando su relación con el territorio, la salud, el medio ambiente, el empleo y el clima, con el objetivo de servir al interés común, haciendo accesible a todas y todos una alimentación de calidad.

Hacer frente a las crisis alimentarias

Para escribir la historia de una auténtica soberanía alimentaria y agrícola aquí y en otros lugares, consideramos que ya va siendo hora de reconocer el papel central de las agricultoras y agricultores. Son ellas y ellos quienes nos permitirán hacer frente de manera colectiva a las crisis alimentarias, climáticas y ecológicas de nuestros territorios y de nuestro planeta. Sus conocimientos tradicionales, la autonomía de sus explotaciones, su vínculo con la tierra y con los seres vivos, así como la resiliencia de los policultivos y la ganadería diversificada, el pastoreo o incluso la agrosilvicultura y los sistemas de pastos, producen una alimentación sana y de calidad que permite una gestión de los ecosistemas de nuestro planeta adaptada a su diversidad y a las transformaciones del clima.

Los oficios rurales suponen, además, una importante respuesta a la emergencia social. Si muchas agricultoras y agricultores se instalan en pequeñas explotaciones, se crean nuevas dinámicas rurales, se organiza una economía local a escala de todo un territorio. Se crearían de nuevo miles de empleos en el mundo rural que generarían otros más, de calidad, en la transformación agroalimentaria y en la distribución. Daría pie a iniciativas colectivas y solidarias por todas partes, cooperativas volviendo a crearse. Toda una vida volviendo a surgir en regiones hasta ahora abandonadas y olvidadas, con servicios públicos, escuelas, hospitales, cultura… ¡Construyamos ahora el día después de la alimentación!

Es por ello que necesitamos mucho más que agricultoras y agricultores. Queremos un millón mañana, y seguro que mucho más el día siguiente. Para alcanzar ese objetivo, exigimos que desde ya se tomen decisiones que rompan tajantemente con la dictadura económica de los mercados que nos impone la agroindustria, decisiones que reconozcan el valor de las pequeñas explotaciones agrarias y del oficio de agricultoras y agricultores.

Lo que se necesita es:

• que muchas agricultoras y agricultores puedan regirse por una ley del suelo que preserve y reparta las tierras; una política que facilite el asentamiento a gran escala; una política agraria común que sostenga el empleo, en lugar de las hectáreas;
• que las agricultoras y agricultores reciban una remuneración digna gracias al establecimiento de una regulación de cantidades y mercados destinada a asegurar precios justos y estables; un arbitraje público de las relaciones comerciales garante del derecho al ingreso mínimo de las agricultoras y agricultores;
• que los oficios del campo sean protegidos y reconocidos, con la paralización inmediata de todos los acuerdos de libre comercio; la cancelación del apoyo a la industrialización de la agricultura y que en su lugar se facilite un apoyo financiero importante a la transición agroecológica;
• la aprobación de una política agraria y alimentaria común para vincular a largo plazo a las agricultoras y agricultores con las personas que consumen los productos.

Esta crisis debe abrirnos los ojos respecto a la importancia del trabajo de las agricultoras y los agricultores. Al igual que los oficios de la educación y la salud, la utilidad pública del oficio de agricultor es una evidencia que se impone. Esos oficios tienen el poder de estructurar nuestra vida colectiva en todos los territorios; deben ser la base sobre la que construir una sociedad más justa desde el punto de vista social y ecológico: una sociedad nueva.

Notas:
*.- Traducción para LoQueSomos de Cristina Ridruejo
1.- La souveraineté alimentaire sera paysanne ou ne sera pas
2.- El concepto fue desarrollado por La Vía Campesina y debatido públicamente con ocasión de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996. Desde su origen, plantea una alternativa a las políticas neoliberales aplicadas al sector agrícola. La soberanía alimentaria se refiere, en efecto, al derecho de las poblaciones, de sus Estados o agrupaciones a definir su política agrícola y alimentaria sin destruir la de terceros países.
-.- Imagen de portada de Laurent Carré para Libération

Firmantes:
Nicolas Girod, portavoz de Confédération Paysanne, asociación Abiosol, Khaled Gaiji, presidente de Amis de la Terre France, Aurélie Trouvé, portavoz de Attac France, Sylvie Bukhari de Pontual, presidenta de CCFD-Terre Solidaire, Fabrice Bouin, presidente de Civam, Raphaël Bellanger y Virginie Raynal, copresidentes de FADEAR, Alain Grandjean, presidente de la Fondation Nicolas-Hulot, Benoît Teste, secretario general de la FSU, Jean-François Julliard, director general de Greenpeace France, Évelyne Boulongne, portavoz de Miramap, Marie Pochon, secretaria general de Notre Affaire à Tous, Cécile Duflot, directora general de Oxfam France, Slow Food France, Clotilde Bato, delegada general de SOL, Michel Vampouille, presidente de la Fédération Nationale Terre de Liens, Françoise Vernet, presidenta de Terre & Humanisme, Éric Beynel, portavoz del sindicato Solidaires, Arnaud Schwartz, presidente de France Nature Environnement.

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