¿Son bufones o están locos?

Arturo del Villar*. LQS. Enero 2019

Y el colmo de la desvergüenza es que analice las partidas destinadas en los Presupuestos Generales del Estado para el sostenimiento de la familia más irreal del reino, y las encuentre idóneas y bien aplicadas

La Casa de su Majestad el Rey comunica que este 21 de enero de 2019 Felipe VI ha recibido en audiencia a tres estrafalarios sujetos, que le entregaron un ejemplar del libro titulado Legitimidad monárquica y gestión económica de la Corona. Componían el trío el autor, que dice ser y llamarse Luis María Cazorla Prieto, secretario general de Bolsas y Mercados Españoles; el prologuista, Juan José Laborda, expresidente del Senado y director de la Cátedra de la Monarquía Parlamentaria en la tristemente célebre Universidad Rey Juan Carlos, refugio de todas las corrupciones académicas posibles, y Alejandro Castex, director general de la editorial Thomson Reuters Aranzadi, encargada de perpetrar la publicación.

De manera que el trío considera legítima la monarquía del 18 de julio instaurada por el dictadorísimo para continuar su régimen genocida, como él mismo propuso a su caricatura de Cortes Españolas el 22 de julio de 1969, en los cinco artículos de la Ley 62/1969, por la que se prevee lo concerniente a la sucesión en la Jefatura del Estado. Su deseo consistía en designar sucesor a título de rey a Juan Carlos de Borbón, al que estaba educando con profesores fascistas e integristas para mantener sus instituciones.
Con su probada desvergüenza, después de llevar treinta años como jefe del Estado que él mismo estableció, al triunfar en la guerra que él mismo organizó con otros militares traidores contra la legítima República Española, declaró que no restauraba la dinastía borbónica, según hizo en 1873 otro general traidor, sino que instauraba su propia monarquía:

Porque ha de quedar claro y bien entendido ante los españoles de hoy y ante las generaciones futuras, que esta monarquía es la que con el asenso clamoroso de la nación fue instaurada con la Ley de sucesión de 7 de julio de 1947, perfeccionada por la Ley orgánica del Estado de 10 de enero de 1967, monarquía del Movimiento Nacional, continuadora perenne de sus principios e instituciones y de la gloriosa tradición española.

Movimiento Nacional era el nombre dado a su régimen inmovilista, causante de un millón de muertos entre los combatientes fallecidos en la guerra luchando contra los rebeldes, y los patriotas asesinados en la posguerra por oponerse a la dictadura fascista. El designado por la voluntad omnímoda del dictadorísimo juró al día siguiente en la caricatura de Cortes Españolas, ante un crucifijo y puesta la mano derecha sobre un ejemplar de los Evangelios, de esta abyecta manera:

Sí, juro lealtad a su excelencia el jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y demás leyes fundamentales del reino.

Resultó un acontecimiento realmente histórico, ya que ha sido la primera vez que un Borbón ha cumplido fielmente un juramento. Tras ello fue proclamado sucesor a la Jefatura del Estado con el título de rey, por el presidente de la caricatura de Cortes Españolas, y después pronunció un discurso abominable que empezó de este modo siniestro:

Quiero expresar en primer lugar, que recibo de su excelencia el jefe del Estado y generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936 en medo de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos tristes, pero necesarios para que nuestra patria encauzase de nuevo sus destinos.

Juan Carlos de Borbón, educado a imagen y semejanza de su padrino el dictadorísimo, cometió la alta traición de considerar legítimo al régimen genocida contra el pueblo español, derivado de la sublevación militar del 18 de julio de 1936, causante de una guerra que estimaba necesaria.
Ahora el trío de la bencina elabora un libro con la misma intención: estimar legítima la monarquía instaurada por un exgeneral golpista, sin que el pueblo español haya podido nunca manifestar su opinión en un referéndum libre. Por eso no tenemos otro recurso para expresar nuestro rechazo a la monarquía fascista, que gritar e insultar al rey en sus apariciones públicas, y quemar sus fotografías y su bandera bicolor heredada de la establecida por los militares sublevados como símbolo de su traición.

Y el colmo de la desvergüenza es que analice las partidas destinadas en los Presupuestos Generales del Estado para el sostenimiento de la familia más irreal del reino, y las encuentre idóneas y bien aplicadas. Tanto que han permitido al sucesor a título de rey amasar un fortunón de 1.800 millones de euros, como si en vez de Juan Carlos se llamase Midas. Para entender este disparate es preciso recordar que la actual monarquía española fue instaurada por el dictadorísimo para continuar su política criminal y corrupta, y el designado eso sí lo hace muy bien. En su propio beneficio.

* Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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